futbol sala fs cuellar
Los jugadores del Cuéllar, tras un partido de la temporada 2019/20, la última que disputaron.

Tras más de año y medio en el dique seco, el Cuéllar Cojalba volverá a las pistas de fútbol sala con mucha tarea por delante. El equipo que llegó a clasificarse para la Copa del Rey -tras unos años en los que ocupó puestos de privilegio en Segunda División B– descendió el curso pasado a Tercera en los despachos. O, mejor dicho, en la sala de espera. La plantilla que se negó a competir por la incertidumbre de la pandemia deberá volver a empezar para llevar al club al lugar que pertenecía antes de que el coronavirus trastocase sus cimientos.

El timón cambiará de manos. Natalia Maroto, que se convirtió en 2019 en la primera mujer al frente de un equipo masculino en categoría nacional de fútbol sala, no seguirá al no poder compatibilizar su trabajo con los horarios de entrenamientos y de partidos del club. Así lo comunicó el club, que estaba satisfecho con la labor de la entrenadora segoviana e intentó que continuara en su puesto. Una vez tomada la decisión, a finales de la pasada semana, la entidad está buscando un nuevo técnico. “Era nuestra candidata desde el primer día”, subraya el presidente del club, Héctor Polo.

El club no descarta todavía que pueda haber una plaza en Segunda B, pero está trabajando con el escenario realista de competir en Tercera División. “Según me han comentado alguien con contactos en la Federación, si en un grupo de 16 equipos un equipo renunciara a salir, la vacante no sería para los descendidos ni para los no ascendidos de Tercera, sino para los que no han jugado por el Covid. Pero lo veo muy difícil, la verdad”.

Los detalles de la plantilla dependerán de la llegada del nuevo entrenador. Está la base de Cuéllar, que representará la mitad del grupo. Tras la retirada de Gonzalo Muñoz (Gonza) y el portero David Cano, que pasarán a formar parte de la nueva junta directiva de la entidad, el club cuenta con el compromiso de “siete u ocho” jugadores de la zona para seguir con el proyecto en Tercera. ”Estos días llamaremos a los cuatro chicos de Segovia que estuvieron con nosotros el último año y dependiendo de los jugadores que tengamos buscaremos o no en otro lado”.

Un proyecto en Tercera División es menos atractivo que uno en Segunda B, máxime con el Segosala asentado en la categoría. “Nos va a costar más, pero bueno, vamos a intentarlo. También dependemos del entrenador. Si nos toca traer a un entrenador de Valladolid, es más fácil que los jugadores vengan de ahí”.

Un colchón económico

Las cuentas del Cuéllar se complican. Apenas habrá subvenciones porque el club, que rechazó competir en octubre tras intentarlo con un par de entrenamientos -suspendidos tras la presencia de síntomas- no tiene apenas facturas. “Entre el patrocinador, pequeños patrocinadores del pueblo y todo el dinero que tenemos de remanentes de años atrás tenemos una temporada para salir con tranquilidad”. La idea es que Mariano Rico repita como patrocinador pese al descenso de categoría. “En principio el año pasado cuando renunciamos nos dijeron que contáramos con ellos cuando volviéramos”.

El presidente pone en valor el apoyo de los cuellaranos, con vecinos que valoraron entonces la responsabilidad de no salir a competir para evitar contagios y prometieron ir más al pabellón pese al descenso de categoría. “Estos días sí que ha habido gente que está deseando que vuelva a haber equipo”, subraya Polo.

Más allá del ámbito competitivo, el valor del Cuéllar es el regreso del fútbol sala al pueblo. Nadie añora más las pistas que esos jugadores que tuvieron que negarse a competir por miedo a contagiar a sus familias o a que una baja de diez días por cuarentena les costase su puesto de trabajo. El deporte amateur no solo es salud física, sino mental. Incluso social. Así que recuperar un hobbie de competición como el fútbol sala es un pequeño paso de vuelta a hacia una nueva normalidad. Aunque toque renacer al Ave Fénix desde Tercera División.

Gonza y Cano, de la pista a la junta directiva

El Cuéllar sobrevivió a un ultimátum administrativo a principios de mes tras la dimisión de Juan Antonio Nieto, que permanecerá en la directiva pero su vida personal le impedirá encargarse de labores que venía acometiendo con anterioridad como gestionar las fichas, los pagos del club, la tramitación de subvenciones o las inscripciones de los distintos equipos. Héctor Polo continúa en la presidencia, pero necesitaba voluntarios para que el club siguiera funcionando. “No podía seguir yo solo con otros dos. Al final han salido cuatro directivos nuevos y vamos a seguir adelante este año, a ver qué tal”.

Se trata de dos exjugadores como David Cano y Gonzalo Muñoz, además de dos socios del club como Alba García y David Hernando. Serán los encargados de las competencias que antes desarrollaba Nieto, una labor necesaria para el funcionamiento ordinario del club. “Al final éramos dos personas; el resto ayudaba para cosas pequeñitas. Él ya no tiene las cuatro horas al día para hacer esas tareas. Así que o se metían varias personas a hacer esa tarea o era imposible. Es gente joven, con ganas de que el club no desapareciera”.