Iván Cristóbal Huertas no ha tenido una vida sencilla. A sus 22 años siempre ha sido “de salud delicada” aunque ni mucho menos fuera un chico enfermizo, sino porque un problema de espina bífida detectado en su nacimiento le haya provocado problemas posteriores. Tanto es así que el jugador madrileño del CD Seghos San Cristóbal de tenis de mesa va camino de su tercer problema de salud “de esos que se dan uno entre un millón”. De dos de ellos ha salido adelante, y ahora que le ha llegado el tercero, lo afronta con la entereza propia de los deportistas que tienen un importante desafío por delante.
Porque Iván tiene cáncer. De huesos, en lo que se viene a llamar ‘sarcoma de Ewing’, que normalmente afecta a jóvenes en un ratio de edad de 7 a 18-20 años “y que casi me ha pillado fuera de rango”. Se trata de un tumor óseo maligno que se forma en el hueso, normalmente de los brazos, las piernas, las costillas, la columna o la pelvis, y que es tan rápido que normalmente suele hacer metástasis en el pulmón.
El problema de salud comenzó a ponerse de manifiesto en septiembre de 2018, “cuando comenzaron a darme dolores muy fuertes en la zona del glúteo, del estilo de una ciática, pero con mucha más intensidad”. Las primeras pruebas apuntaban a una pubalgia, o incluso una trocanterirtis, “pero los dolores no remitían, y finalmente después de varios meses, y numerosas pruebas, con una resonancia de contraste ya apareció la masa”.

 

DE LO MALO, LO MENOS

 

No es sencillo asimilar determinadas noticias que tienen que ver con la salud, pero el deportista ya tenía claro que no era nada bueno lo que había, “con mis antecedentes, tenía más o menos claro que podía tener cáncer, aun sabiendo que esa era la última posibilidad”. Así que uno empieza a aferrarse a las buenas noticias, “y una de ellas era que este tipo de tumores tiene tratamiento, otra que me lo han pillado a tiempo y la tercera que la metástasis del pulmón, que la hay, sólo es de un nódulo cuando suele aparecer en racimo”.
Todos los planes de vida se paralizan cuando hay que anteponer la salud a todo lo demás. Así que Iván ha pospuesto su acceso a la universidad, “porque es imposible compaginarla con los ciclos de quimio”, y aunque ha seguido jugando con el CD Seghos San Cristóbal todo lo que ha podido, el partido que jugó frente al Alcobendas fue el último en una más que larga temporada. Porque el vocabulario ahora ha cambiado, y ahora los términos médicos y los plazos cobran una mayor importancia. Sorprende la entereza con la que el deportista asume lo que ahora tiene que afrontar, “pero es que es lo que toca. Porque me lo tome mejor o peor, esto no va a ir a más o a menos, así que el primer día que lo piensas te vienen un poco abajo, pero después te das cuenta que de nada sirve lamentarse. Hay que seguir adelante, y pensar que todo va a salir bien”.
De momento, Iván ha finalizado el quinto ciclo de quimioterapia de los catorce que tiene que recibir, y se ha abierto un paréntesis para que pueda ser operado el día 12 de febrero con el fin de extraerle el nódulo del pulmón. “La quimio y la radioterapia han hecho su trabajo, y tanto la masa como el nódulo se han reducido, así que ahora los médicos consideran es un buen momento para quitarme el nódulo del pulmón”. El tumor tardará bastante más, hasta que finalicen todos los ciclos de quimio, y eso no pasará hasta septiembre del próximo año “si todo va bien”.

 

UNA CERTEZA QUE SE ASUME

 

Iván sabe que el tenis de mesa “ha terminado para mí, al menos al nivel que había venido manteniendo. Quizá, teniendo en cuenta que cuando acabe la quimio me tendrían que operar para extirpar el tumor y colocarme una prótesis en la cadera, en un plazo de cuatro años podría volver a jugar, pero ya no como lo estaba haciendo antes. Date cuenta que es más que posible que tenga que estar un tiempo andando con muletas o en silla de ruedas”.
Así se lo comentó desde el principio a Antonio Sanz, presidente del CD Seghos, que le apoyó en todo momento, “y no tuvo suerte con el fichaje que hizo a principio de temporada, que tuvo que dejar el equipo y volverse a su país. He tratado de ayudar en todo lo que he podido, aún sabiendo que no estaba a mi nivel, y me da pena por el equipo, porque no vamos a tener nada sencillo el mantener la categoría. Pero creo que, si el equipo ficha a un jugador de más o menos mi nivel, el año que viene volveremos a subir”. Y lo hará con Iván de espectador, “y haciendo la actividad física que pueda, porque tengo claro que el deporte no lo voy a dejar”.