Un encuentro jugado por el Unami en el Pedro Delgado frente al Consuegra./ KAMARERO

Más de un mes después de que el equipo disputase su último partido de Liga, con victoria sobre la Universidad de Valladolid, el Unami retornará a la competición en la Segunda Femenina de fútbol sala, jugando ante el Salesianos Puertollano en el pabellón de San Cristóbal, ya que el Pedro Delgado estará ocupado por los cribados para detectar el Covid.

Aplazados los encuentros frente al Villacañas y el Mora de primeros de año, el equipo segoviano ha cedido puestos en la clasificación, y su rendimiento ante uno de los mejores conjuntos de la categoría aparece como una incógnita después de tanto tiempo sin competir, y más ante un oponente que solo ha cosechado una derrota en toda la competición y que pasa por ser uno de los equipos que mejor sistema defensivo tiene de toda la categoría.

María se presenta como la única baja del Unami de cara al encuentro que dará comienzo a las seis de la tarde, y que el club ha decidido que se juegue a puerta cerrada debido a la complicada situación sanitaria.

El Segosala, con los sanos a Gijón

En esta temporada de supervivencia, la plantilla del Club Deportivo Segosala ha superado un capítulo más del coronavirus, después de que todo el plantel de jugadores diera negativo en los últimos test de antígenos que se realizó para poder viajar sin problemas a Asturias, donde a las cinco de la tarde de hoy en el Palacio de los Deportes de Gijón le espera el Gijón Playas, conjunto situado en la séptima plaza de la clasificación dentro del subgrupo 1A de la Segunda División B, mientras que el equipo segoviano es actualmente cuarto.

Salvando Javito Antona, que continúa recuperándose de su lesión, y Edu por asuntos laborales, el resto del plantel que dirige Ángel Zamora estará disponible para el técnico, que tendrá que hacer rotaciones cortas en su quinteto de pista, porque físicamente el equipo no está en las mejores condiciones posibles después de que algunos de sus componentes pasaran el Covid-19, y otros tuvieran que confinarse durante diez días en sus domicilios. Aun así, hay optimismo en el conjunto segoviano, por retornar a una normalidad siempre deseada.