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El Viveros Herol Nava cumplió con todos sus objetivos, menos con el de poder sumar en una cancha difícilmente accesible como es la del Ademar de León. El equipo compitió hasta el final, minimizó las virtudes de su oponente, y solo un momento de desconcentración en la segunda parte le dio a su rival la oportunidad de gestionar una ventaja favorable, con éxito.

Dani Gordo y Manolo Cadenas demostraron conocerse muy bien, y sus jugadores pusieron sobre la cancha los conocimientos de ambos técnicos. Los dos con defensa 6:0, más abierta la del Ademar tratando de cortocircuitar la circulación de la bola navera, más cerrada la de los visitantes, intentando cerrar los espacios que un pivote enorme como Marchán podía generar.

Y detrás, dos porterazos como Slavic y Yeray, que de manera espectacular bajaron la persiana de sus respectivas porterías, con porcentajes de paradas que se acercaron al cincuenta por ciento en los primeros treinta minutos. Las defensas pusieron de su parte en muchos momentos, pero en otros fueron las espectaculares intervenciones de los porteros las que evitaron goles.

Quería Nava un encuentro de ataques largos, tratando de evitar las pérdidas de la posesión que se convirtieran en rápidas transiciones del Ademar. Lo logró el equipo segoviano en un primer tiempo más que bueno, con Yeray sujetando al equipo mientras éste se adaptaba al escenario, y cogiendo las distancias en una cancha que suele imponer. Creciendo desde la defensa, el conjunto navero minimizó las virtudes de su oponente, planteando un partido cerrado, y de marcador alterno.

SUJETANDO EL PARTIDO

Tuvo pocas opciones el Ademar de llevar la iniciativa en el encuentro, y mucho menos en el marcador, todo un logro ante un oponente con muchas variantes ofensivas. Tanto fue así con 11-10 en el marcador, llegó una inferioridad por la exclusión de Carlos Villagrán, que el equipo consiguió solventar con 1-1 para llevar el electrónico al descanso con una mínima desventaja.

Continuó el partido por los mismos derroteros en el segundo período, pero después de un par de buenas conexiones de Carlos Villagrán con Darío Ajo, el Viveros Herol vivió unos momentos de una cierta desconexión. Con 15-16 y dos minutos de superioridad, un par de errores en la ofensiva no solo impidieron que los segovianos lograran una mayor diferencia, sino que reforzaron en gran medida la moral (y la defensa) del Ademar, que le dio la vuelta al marcador.

Los locales encontraron un filón en el lateral derecho, con un David Fernández que desatascó mucho su ataque, más Gonzalo Pérez bien apoyando desde el extremo. Pese a Yeray, las distancias se elevaron hasta los cuatro goles en favor de los leoneses, con el Balonmano Nava recibiendo contragolpes que pusieron la distancia en cuatro goles (23-19).

EL CANSANCIO PASÓ FACTURA

Parecía que el físico de un Ademar mucho más efectivo en defensa se acabaría imponiendo, pero hubo un momento de reacción visitante, que lideró Adrián Rosales con dos goles consecutivos. Pidió Manolo Cadenas un tiempo muerto tratando de cortar el amago de reacción del conjunto segoviano, pero Yeray estaba al cien por cien, dándole al Viveros Herol una y otra opción para poder ponerse a un gol de su oponente con tiempo suficiente como para pensar en alcanzarle.

Pero el cansancio hizo mella en los segovianos, que hasta en cuatro oportunidades se quedaron sin anotar, sumando pérdidas de posesión. Pese a las 21 paradas de su portero (que se dicen pronto), el Viveros Herol no gestionó de la mejor manera posible sus últimos ataques, y el Ademar se vio con el partido razonablemente controlado, llevándose la victoria por una mínima renta. El mérito del Nava fue el de poder competir desde el principio hasta el final, ante un rival con una gran plantilla. Aunque eso no sirviera para sumar puntos.