Competición rechaza aplazar el partido entre el Puente Genil y el Nava

"No consideraron suficiente motivo que los tres porteros estuviesen de baja por la Covid-19", subrayan desde el club navero

El Viveros Herol Nava jugará el sábado en Puente Genil su primer partido desde el 4 de octubre en un estado de tal precariedad que sus tres porteros, los más afectados por el coronavirus, están aún de baja. El Comité de Competición de la Federación Española de Balonmano rechazó ayer la segunda solicitud navera para aplazar el duelo –de común acuerdo con el conjunto cordobés– en una decisión que marca precedente en la Asobal, plagada de positivos por Covid-19. Se trata del primer aplazamiento denegado en la máxima categoría.

El especial impacto de la pandemia en el Nava–solo Rosales, que no viajó a Irún se libró del contagio– y el prolongado confinamiento de sus porteros llevaron al Nava a solicitar el aplazamiento el día 20 de octubre. Lo rechazó dos días después el Comité al entender que la problemática de “los tres porteros” no obliga a la suspensión porque, pasado el confinamiento, no pueden contagiar y no les considera porteros, sino jugadores. Como tales, no llega al mínimo requerido para el aplazamiento y que coincidan en la misma posición es un infortunio que no contempla la normativa. Además, cita la supuesta capacidad del club para suplir sus bajas con el equipo juvenil, pero en la práctica es inviable porque la competición regional está parada. Esa cadena, pues, no existe.

Así las cosas, el Nava pidió ayuda al Puente Genil, que firmó conjuntamente el día 23 una nueva petición para suspender el encuentro. En este caso, añade el argumento del mutuo acuerdo entre los clubes, algo que la Federación rechaza al no darse “causas debidamente justificadas” para el aplazamiento y no acepta que con este argumento “se pretenda eludir la denegación ya notificada”. Tras varios duelos aplazados sin positivos, la Federación esgrime que se dan las condiciones para jugar.

“Se pueda o no, lo vamos a tener que jugar”, asume el entrenador del Nava, Diego Dorado, que no solo subraya el estado precario de su plantilla sino la especial circunstancia de sus porteros. Por distintos motivos, Dzmitry Patotski y Yeray Lamariano llevan dos cuarentenas encima y van a acumular 22 días sin ejercitarse. El bielorruso dio positivo más tarde que el resto y la segunda PCR que le hicieron, cuando ya llevaba nueve días confinado, salió positiva. Así que desde entonces, suma otros diez. Mientras, la cuarentena de Yeray se ha alargado por su entorno. Está previsto que ambos reciban el alta mañana. “Tras tantos días parados, el jueves harán un entrenamiento, el viernes otro y el sábado, a competir”, subraya su técnico.

El apoyo de Puente Genil

La excepcionalidad del partido la completa el entrenador del Puente Genil, Julián Ruiz, ingresado con Covid. Aunque estuvo en UCI, evoluciona favorablemente. Es Miguel Ángel Moriana, el segundo entrenador, quien está al frente. Subraya la “mano tendida” del club cordobés. “Entiendo perfectamente la situación del Nava y que afronta el partido en una circunstancia desfavorable”. Y sabe lo que es una plantilla convaleciente: “A nosotros nos pasó. Terminamos el confinamiento de diez días, tuvimos dos días para afrontar el partido de Anaitasuna y otro en La Rioja. Sigues enganchando partidos de máxima exigencia tras un periodo donde te has desentrenado por completo. Con el riesgo de lesiones que supone. Y eso es una realidad que nos toca a todos”.

Los argumentos de la Federación

El Comité de Competición rechaza la argumentación del Nava al entender que el periodo de confinamiento era suficiente para poner a su plantilla a punto. “Ni en su solicitud inicial ni en la posterior, el Balonmano Nava aporta ningún argumento médico o sanitario concreto que permita considerar que los ‘tres porteros de la plantilla’ que han dado positivo por Covid-19 en fecha 20 de octubre han tenido posibilidad de ocasionar oportunidad de contagio a los restantes miembros de la plantilla, lo que, en principio, no debería ser posible, dado que todos ellos han estado en situación de confinamiento (y por tanto, aislados y sin contacto) desde el 7 de octubre”.

También razona por qué no acepta el consenso de ambos clubes como razón para decretar el aplazamiento. “El Comité no puede sino rechazar la consideración de que la solicitud de mutuo acuerdo de ambos clubes pueda constituir ‘per se’ causa justificada; antes al contrario, los hechos revelan que con la presentación de esta ‘nueva’ petición de aplazamiento, se pretende eludir la denegación del aplazamiento ya notificada, lo que no puede ser admitido”, concluye la resolución.