Prolegómenos del partido que enfrentaba al Viveros Herol Nava con el Puente Genil. Carlos Villagrán, se acerca hasta la zona de prensa y exclama: “Titular para mañana: ¡Cómo está la Nava!”. La confianza del capitán del conjunto segoviano reflejaba el sentir de una plantilla que se siente con mucha moral, y que en la jornada de ayer dio otro importante paso adelante para firmar su permanencia en un año difícil.

El mérito de las victorias suele depender de la categoría del oponente. Y no cabe duda que la conseguida por el conjunto navero ante el Puente Genil es de las que tiene mucho mérito, porque el equipo que ha formado Paco Bustos es una auténtica roca en defensa, y en ataque cuenta con jugadores determinantes como Juan Castro en el central, Javi García en el pivote, o Mollino en el lateral derecho. No en vano el equipo pontés ha firmado su permanencia hace muchas jornadas y hasta hace cuatro tardes aspiraba a clasificarse para competiciones europeas.

Así que Nava tenía que hacer un partido más que bueno en defensa, fijando a Javi García en los seis metros pero con la movilidad suficiente como para poder salir a tocar a los hombres de primera línea. La tarea se antojaba complicada, y más cuando en el quinto minuto de partido el marcador señalaba la primera ventaja de dos goles del equipo visitante.

Patotski da la réplica

Afortunadamente, poco tardó Dzmitry Patotski en hacer bueno el trabajo defensivo de sus compañeros. El bielorruso continúa en un estado de forma extraordinario, y firmando un 45 por ciento de paradas en la primera mitad consiguió frenar en un primer momento los ataques malagueños, y lanzar posteriormente al equipo a alcanzar las primeras ventajas, con Jorge da Silva jugando sus mejores minutos de toda la temporada, y los extremos aprovechando las ocasiones.

El ecuador de la primera parte tuvo color segoviano, pero con unas ventajas que no superaron en ningún momento los dos tantos. Así que bastaron un par de ataques fallidos de los naveros ante una defensa impecable del Puente Genil para que el balancín cayera hacia el otro lado y la renta de dos goles volverá a ser favorable a los visitantes, aunque Carlos Villagrán minimizó los daños hasta el 12-13 con el que concluyó una intensa primera parte.

El encuentro, de los que hacen afición, se movió en diferencias mínimas para uno y otro equipo ante un público entregado, y cayó del lado local tras un agónico final

En los primeros siete minutos de la reanudación, el Viveros Herol Nava lo hizo todo bien… pero el Puente Genil no estuvo lejos de poder romper el partido. Y la explicación a este contrasentido hay que buscarla en la actuación impecable del portero Admir Ahmetasevic, que durante ese lapso de tiempo enlazó seis paradas consecutivas ante lanzamientos muy claros de los jugadores locales. Ni desde los seis metros, ni desde el extremo, ni en contragolpe… no había manera de superar al guardameta malagueño hasta que rodrigo consiguió superarle para situar el 14-15 en el electrónico. Afortunadamente, la defensa navera y Patoski habían dado la réplica, por lo que el partido seguía en el alambre.

El gol local abrió la persiana que el guardameta pontés había bajado de pleno, y a partir de ese momento la producción ofensiva segoviana fue mucho mayor. La actuación de Rodrigo obligó al técnico del Puente Genil a situar a Da Silva en el avanzado, momento que aprovecharon los de casa para conectar mejor con Darío Ajo y así pasar a liderar de nuevo el marcador, pero de nuevo con distancias mínimas.

Puente Genil, hasta el final

En el lado malagueño, con Javi García anulado en los seis metros, fue Juan Castro quien tomó la iniciativa, secundado minutos después por Mollino. Entre ambos mantuvieron al equipo visitante en el partido, siempre en disposición de volver a darle vuelta, mientras que los segundos iban cayendo de manera inexorable, metiendo al encuentro en los minutos decisivos, esos en los que cualquier acción puede decantar el duelo de un lado, o de otro.

Tuvo su momento el Puente Genil cuando Adrián Rosales vio la exclusión a siete minutos del final, pero los de casa lograron mantener el 24-23 y Darío, con algo de fortuna tras un lanzamiento de Rodrigo al poste, recogía el balón para colocar de nuevo los dos goles de distancia.

Pero el partido no estaba ni mucho menos acabado porque el Puente Genil tardó apenas doce segundos en meter de nuevo presión con el gol de Juan Castro, dando paso a un par de minutos en los que el Balonmano Nava cerró su ataque con un pasivo, y su oponente lo hizo con un lanzamiento de Padilla desde el extremo que se marchó fuera ante el alivio de los espectadores, que pasaron sesenta segundos de emociones aún más fuertes cuando Carlos Villagrán, tras encontrarse con el portero en su lanzamiento que podía significar el 26-24, esprintaba para robarle el balón a su oponente cuando este iniciaba la jugada de ataque, devolviendo la iniciativa a su equipo.

Poco después, Xavi Túa caía en la trampa y veía la exclusión dejando al Puente Genil en inferioridad hasta el final del choque. Aún así, Nava necesitaba marcar un gol que logró Nicolo a un minuto de la conclusión. Aunque Mollino volvió a reducir las distancias a la mínima expresión, Zupo quitó todos los nervios a sus jugadores pidiendo tiempo muerto cuando más se necesitaba y los naveros pudieron jugar con calma los últimos segundos, cerrando así una victoria por la mínima que no asegura la permanencia, que para eso hay que remar mucho todavía, pero sí para ponerla un poco más cerca. Y eso, a estas alturas de la temporada y viniendo de donde viene el equipo segoviano, es decir mucho. Como afirmaba el capitán del equipo: ¡Cómo está la Nava!