Agus Casado lanza a puerta. / A. MARUGÁN
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El Viveros Herol Nava recuperó las sensaciones perdidas en el partido de Copa del Rey jugado en O Rosal, y mostrando un buen nivel fue capaz de competir hasta el final por la victoria ante un Liberbank Cuenca que no vio seguro su triunfo hasta las últimas acciones del encuentro, y que tuvo en su portero Leo Maciel a uno de los protagonistas destacados del choque.

De entrada, la ausencia de Leonardo Dutra parecía cercenar en parte el tremendo arsenal ofensivo que atesora el conjunto conquense, pero ello no iba a restar ni un ápice de peligrosidad a un equipo capaz de defender con muchísima intensidad, y salir rápido a la contra. Así que el Viveros Herol tenía claras las premisas de seleccionar muy bien sus lanzamientos, y tratar de proteger de la mejor manera posible a Yeray en el ataque posicional desde el primer minuto, evitando las ‘pájaras’ del principio.

Cumplió el equipo segoviano con ambos objetivos para iniciar el encuentro de la mejor manera posible, impidiendo que el Liberbank Cuenca se moviera con soltura en el marcador, adquiriendo prontas ventajas. Aunque en defensa el Viveros Herol sufrió desde el inicio, porque Pablo Marrochi cogió el relevo de Dutra en el apartado realizador, en ataque los naveros supieron hacer las cosas, y en el minuto 10 de partido el electrónico señalaba un empate a cinco goles que ponía en evidencia que el equipo de Dani Gordo había sabido frenar la primera ofensiva del Liberbank Cuenca.

EL NOVATO QUE SE CRECE

Una primera exclusión para Eduardo Fernández abría al conjunto local la posibilidad de liderar el marcador con más de un gol de renta, pero de nuevo la defensa segoviana y Yeray estuvieron a buen nivel, al igual que Agus Casado, que con decisión se lanzaba a percutir sobre la defensa conquense, encontrando el premio en forma del gol. El conjunto navero mejoraba por momentos, y con el tanto logrado por Miguel Baptista, que colocaba el 6-8 en el electrónico, Lidio Jiménez se veía obligado a detener el partido para poner las ideas un poco más claras a sus jugadores, que paulatinamente se iban viendo más atenazados en ataque gracias a la defensa segoviana, y la exclusión de Patrik Linde ponía un punto más de dificultad a la empresa de contrarrestar el buen partido que estaba haciendo el Viveros Herol en El Sargal, aunque fallara un par de ataques para haber puesto tres goles de renta en el marcador.

Era previsible que la reacción local terminara llegando, y de la mano de Pablo Marrochi el Liberbank Cuenca recuperó la distancia. Pero este Balonmano Nava no era, ni de lejísimos, el de la Copa del Rey en O Rosal, sino el de Liga en Granollers, y aún en inferioridad después de una exclusión para Carlos Villagrán, el equipo siguió dando la talla, manteniendo el liderato en el electrónico cuando la primera parte entraba en su recta final, con Paco Bernabéu encontrándose con Leo Maciel en una contra que pudo haber elevado la distancia a los tres goles.

No se pudo concretar la opción, y el Cuenca elevó su nivel defensivo hasta conseguir dejar en nada los últimos ataques segovianos, llevando el partido al descanso con un empate a trece goles que puso de manifiesto el muy buen encuentro que estaba disputando el conjunto recién ascendido en la cancha de uno de los mejores equipos de la competición.
Todavía con la inercia de su buen final del partido, el equipo local recuperó la iniciativa en el marcador en los primeros compases de la segunda parte, en la que el Viveros Herol tuvo que realizar un buen ejercicio de fortaleza mental para mantenerse con opciones. La exclusión de Adrián Rosales con 16-15 vino a poner un punto más de dificultad a la tarea, que agravó aún más Leo Maciel deteniendo un lanzamiento de siete metros a Rodrigo.

LEO MACIEL BAJA LA PERSIANA

La intensidad subió muchos enteros en el encuentro, y las exclusiones se fueron sumando por ambos bandos. Pero el Libnerbank Cuenca se movía mejor en ese apartado del partido, y adquirió una renta de dos/tres goles que ponía el partido en el alero para el conjunto segoviano, necesitado de un tiempo muerto para entender mejor la forma en la que debían afrontar los siguientes minutos del encuentro.

Pero, lejos de reducir las diferencias, éstas se fueron haciendo cada vez más grandes, en buena medida por la aportación de la defensa del Cuenca, que impidió cualquier alegría ofensiva segoviana, ayudando mucho a un Leo Maciel que se convirtió en una buena pesadilla para los visitantes en el tramo central de la segunda parte, en la que el cuadro de Lidio Jiménez fraguó su ventaja, que llegó a ser de cinco goles.

Pero como la seña de identidad del Balonmano Nava es no rendirse, los jugadores de Dani Gordo fueron poco a poco tratando de llegar a la recta final del partido con alguna opción. Un gol por aquí, una para de Ernesto por allá… y a menos de cinco minutos para el final, Nicolo colocaba el 24-22 en el marcador, con los locales sin entender bien cómo un recién llegado le estaba complicando tanto el partido.

Cuando a dos minutos y medio para el final Nicolo colocó el 24-23, Lidio Jiménez volvió a pedir un tiempo muerto. Cuenca marcó el 25-23, y Leo Maciel bajó de nuevo la persiana para asegurar el triunfo del Liberbank Cuenca, ante un Viveros Herol Nava que recuperó, y de muy buena manera, las sensaciones que pareció haber perdido en O Rosal. Porque la Copa es una cosa, y la Liga, otra.