Carlos Villagrán, el último de los históricos capitanes del deporte segoviano junto a Ramsés en la Gimnástica Segoviana y Diego Navarro ‘Pluma’ en el Club Deportivo La Granja, anunció su retirada al finalizar la presente campaña. Detrás quedarán 28 años jugando al balonmano “en los que no he dejado de disfrutar ni un solo día. Por eso sé que lo voy a echar muchísimo de menos”.

P.- ¿Cuándo toma la decisión de retirarse?
R.- No es algo que se decida de la noche a la mañana. Aunque pienses que esto es algo que no va a llegar nunca, te das cuenta de que no eres eterno, y era algo que venía valorando de años atrás. Al final decido que este año es el momento de parar y hacer otras cosas. No he tenido ningún problema con nadie, y estos últimos años me he ido renovando con el club más que al revés, porque el club nunca me ha condicionado una sola decisión. No ha sido sencillo decidirse, porque llevo jugando al balonmano toda mi vida y estoy seguro de que el 1 de agosto voy a echar muchísimo de menos ponerme las zapatillas de balonmano y empezar otra vez. Pero esto es el curso natural de las cosas, y tengo la suerte de que no me ha condicionado ningún problema físico al tomar la decisión.

P.- ¿Pensaba que podía llegar tan lejos como lo ha hecho?
R.- Jamás nos pusimos la meta ni de jugar en Asobal, ni de conseguir todo lo que hemos conseguido. Solo queríamos jugar al balonmano y disfrutar del deporte, siempre con la máxima de darlo todo y aprovechar cada momento. Cuando nos fichó el Balonmano Valladolid, que no entendíamos ni siquiera por qué lo hacían, nuestra idea era la misma de luchar y responder a la confianza. No teníamos objetivos más allá, ni los de ascender a Segunda, ni a Primera, ni se nos pasaba por la cabeza jugar en Asobal. Eso solo ha sido consecuencia del trabajo, de respetar al máximo la labor que por nosotros hacía la gente que había detrás, y de intentar ser mejores cada día. La consecuencia ha sido este tiempo tan maravilloso.

 

Darío Ajo: “Capitán, compañero y sobre todo amigo. No hay nadie mejor que él para definir la pasión por un deporte y el compromiso por un club, siempre con la alegría por bandera. Han sido muchas las vivencias compartidas dentro y fuera de la pista, en un ciclo que se cierra con su retirada”

 

P.- ¿Cuántos años lleva jugando al balonmano?
R.- He echado la cuenta ahora que me lo han preguntado, y son 28 años. Comencé con 11 años siendo el único de mi edad que lo hacía, así que me tocaba jugar con infantiles. La verdad es que ahora da algo de vértigo echar la vista atrás.

P.- ¿Y cuántos de capitán?
R.- Eso sí que no lo sé decir. Creo recordar que fue cuando estábamos en Segunda en una época en la que los más veteranos lo dejaron, o quizá cuando ascendimos a Primera… fue algo tan natural que salió solo. “¿Que nos falta un capitán? Pues ponte tú”. Y como nos gusta tanto este deporte, pues allá que va Carlos a vender el balonmano donde sea necesario.

P.- Resulta curioso que siempre hable en plural.
R.- Porque yo no juego solo. El balonmano es un deporte de equipo, y yo solo no he conseguido nada. Me cuesta hablar en singular porque conmigo ha trabajado mucha gente, aunque por mi forma de ser o por mi disponibilidad he sido la cabeza visible, yendo a todos los sitios representando al Balonmano Nava. Pero he tenido compañeros que han estado cerca de mí ayudándome mucho, y creo que hablar en singular de un deporte colectivo es egoísta.

 

TINÍN CAMPILLO: “Es un líder auténtico y todo el mundo le respeta. Sabe muchísimo de balonmano y es un perfeccionista, tanto en el deporte como en la vida. solo hay una cosa por la que sienta más pasión que por el balonmano: su familia, que está muy por encima de todo”

 

P.- En todo este tiempo como capitán, es de suponer que en algún momento le habrá tocado poner las cosas claras a algún compañero…
R.- He tratado de moverme siempre por los sentimientos y la naturalidad. Si había que entrar al vestuario y darle una patada a la papelera, se hacía sin que eso estuviera en absoluto premeditado. Y creo que si no hubiera sido capitán, lo habría terminado haciendo igual por la manera de ser que tengo. Recuerdo en una ocasión que un entrenador me dijo “tienes que entrar al vestuario y hacer esto”, y yo le respondí que no lo iba a hacer, porque no sé hacer las cosas de manera premeditada.

P.- (…)
R.- Es verdad que ha habido momentos en los que se ha visto mi peor cara, pero siempre en el vestuario y en momentos puntuales en los que yo creía que no se estaba cumpliendo con el deber de jugador, porque debemos un respeto hacia la gente que ha conseguido que nosotros estemos aquí, hacia la afición y hacia nosotros mismos. Eso lo tengo por encima de todo y cuando he tenido que decírselo a alguien, por supuesto que se lo he dicho, sabiendo que al día siguiente había que volver a dar ejemplo.

P.- ¿Jugar en Nava siempre ha sido una fiesta?
R.- Es que para mí jugar siempre lo es. Disfruto muchísimo en los entrenamientos y en los partidos, y por eso sé que lo voy a echar mucho de menos. A mí no me cuesta ir a entrenar, todo lo contrario, y los partidos me encantan, porque como la competición no hay nada. Eso me da la vida. He disfrutado en Nava, en Valladolid, en Salamanca, en las selecciones… porque el día a día es lo mejor que hay. Los títulos los celebras un día y ya está, pero para llegar a eso tienes que trabajar muchísimos días.

P.- ¿Su mejor recuerdo más allá del ascenso a la Asobal?
R.- Tengo muchísimos. Recuerdo el día que empezó todo, en Santa Pola, cuando no sabíamos siquiera si íbamos a ganar la liga en la Segunda División, o cuántos equipos iban a jugar la fase de ascenso. Pero jugamos ese partido y ahí nos dimos cuenta que podíamos hacer algo grande. Después hemos jugado ante equipos emblemáticos contra los que nos han salido bien las cosas, tengo recuerdos de partidos de liga ‘normales’ que se te quedan en la memoria, fases de ascenso…

 

QUINTÍN MAESTRO: “Carlos es un ejemplo a seguir para todos los niños y niñas que empiezan en este bonito deporte. Es una buenísima persona, además de un amigo leal”

 

P.- Seguramente el pabellón Pedro Delgado tenga bastante que ver con los recuerdos menos buenos.
R.- El Pedro Delgado se ha empeñado en que no pudiéramos mostrar nuestra mejor cara, pero también nos ayudó a crecer. Es un amor/odio el que tengo con ese pabellón, porque sobre esa cancha hemos conseguido volver a llevar el balonmano a Segovia y que viviera dos fases de ascenso.
Pero mi recuerdo más triste no tiene que ver con el Pedro Delgado, sino con la retirada de mis compañeros cuando estábamos en Plata. Recuerdo el partido jugado ante Gijón, en el que coger la mochila para ira jugar fue muy difícil porque sabíamos que se ponía fin a algo muy especial.

P.- Como todavía le quedan partidos por jugar, se va a estar despidiendo de todas las canchas de España.
R.- Lo importante es disfrutarlo. Precisamente si anunciamos mi retirada en estas fechas fue para no perder el foco en la competición. En dos semanas se habrá olvidado todo y podremos enfrentarnos a Burgos y seguir disfrutando del balonmano, que puede que lo haga aún más por ser los últimos meses.

P.- ¿Para cuándo el Carlos Villagrán entrenador?
R.- No lo sé, y es algo que no me he planteado porque no vivo más allá del próximo fin de semana. Con seguridad voy a seguir cerca del balonmano porque así no me va a doler tanto dejarlo. Tengo el título de entrenador nacional, y me seguiré formando y aprenderé de los entrenadores que tenemos, pero no sé si seré entrenador al cien por cien.

P.- ¿Quién será el capitán del Balonmano Nava después de usted?
R.- Es algo que no he pensado. Por aquí han pasado muchos entrenadores, algunos elegían a los capitanes, otros dejaban que el vestuario los escogiera, ha habido años que varios, otros que solo uno… la verdad es que no hemos hablado nada acerca de ese tema. Saldrá de manera natural y solo espero que lo haga lo mejor posible y que coja el brazalete con ganas.

 

Dani Gordo: “Carlos tiene el privilegio de ser profeta en su tierra. El Balonmano Nava, por lo menos en su última etapa, no se puede entender sin su figura. Ha sido capaz de contagiar su ilusión y su pasión por el balonmano a sus compañeros, a entrenadores, a directivos… dando ejemplo siempre con su compromiso personal”

 

P.- ¿Ha aprendido algo de todos los entrenadores que ha tenido?
R.- Sí, con rotundidad. De todos he aprendido una auténtica barbaridad. Cada entrenador en su etapa me ha enseñado, y ello me ha hecho ver el balonmano desde puntos de vista que no tenía, y de tratar al vestuario de maneras distintas. He tenido a los mejores.

P.- Qué menos que dejar el balonmano con el Nava en Asobal…
R.- Sería la mejor despedida, sin duda. Pero no por mí, sino por todos. Volver a la élite, ver que tu pueblo vuelve a lo más alto del balonmano español sería increíble, y se me siguen poniendo los pelos de punta solo de pensarlo.