ano 1980 Cross de Cantimpalos
La delegación del Blume posa en la edición de 1980 del Cross de Cantimpalos. / ARCHIVO C.A.J. BLUME

El club de atletismo segoviano en honor de un gimnasta trágicamente fallecido bien merecía un libro. Lo escribió Jorge Martín Martín, autor de ‘Club Atlético Joaquín Blume, más de medio siglo compartiendo sueños’ (Derviche). En su medio centenar de entrevistas preguntaba qué palabra usarían para definir al club. La respuesta: amistad, buen rollo, ambiente… Sobre todo, familia. Una familia que sigue añadiendo socios desde 1966.

La entidad remodeló en 2014 su página web y en el capítulo de historia no había ni un solo párrafo. Jorge Martín se lo comentó a Isaac Sastre, una idea que retomó cuando regresó de Estados Unidos e Irlanda. De hecho, habían quedado para hablar de ello, pero falleció unos días antes. Esa intención inicial de “simplemente poner un par de párrafos en la página web” quedó de nuevo en pausa a la espera de una nueva junta directiva.

La idea era modesta porque en ese momento no había apenas información, pero tras sus entrevistas con seis presidentes del club se vio con 100 páginas entre manos. Entre la información y el material gráfico, dieron un paso adelante y Jorge empezó a entrevistar a atletas destacados de diferentes generaciones que compartieron sus orígenes o anécdotas y representaron al resto. “Es imposible que aparezcan las 3.000 personas que han estado en el club, pero sí que les recuerde a los momentos que han vivido allí”.

La conclusión del autor es que el club fue pionero. “Una de las cosas que más me sorprendió es que antes del Blume no había nada de atletismo en Segovia. Había un par de pruebas y no había ni federación”. La consecuencia es que entró en la federación madrileña para competir durante sus primeros años. Los tres padres del club fueron Antonio Pinillos, el primer presidente; Agustín Fernández, uno de los más destacados de su generación y uno de los tres representantes del atletismo segoviano en unos Juegos Olímpicos, y Pedro Sacristán, “el que mueve todos los papeles para que el club salga adelante”.

Estos tres atletas estaban entrenando en Madrid y corrían en Segovia, por la zona del Pinarillo. Con el tiempo, un buen número de jóvenes se les unieron. “Ahí se dan cuenta de que estos chicos no pueden hacer atletismo porque no tienen ningún club cerca. Y trasladarse a Madrid en aquella época no era fácil”. Ahí surge el germen para la fundación del club en septiembre de 1966 tras una reunión en el bar Ríos de José Zorrilla. Un club segoviano suscrito en la federación madrileña.

Iconos en todas las generaciones

Jorge empezó a correr a los 17 años en un grupo de iniciación municipal para preparar la Media Maratón de Segovia y entró en el Blume a los 19. Logró medallas regionales en 800, 1.500 y 10.000, además de participar en campeonatos de España de cross o media maratón. “He tenido mejores o peores momentos, pero he seguido hasta el presente”. Estudió el grado en Educación Primaria y, mientras cursaba el máster, se presentó a un proyecto de la Academia Olímpica Española sobre la transmisión de los valores por parte de un deportista a la sociedad. Su trabajo de Javi Guerra le valió la beca y pasó un mes en Olimpia. “Simplemente soy un investigador de etnografía y con esa base he hecho este libro”.

Esa investigación incluye 50 entrevistas (seis a presidentes y 44 a atletas). Los presidentes del club han sido Antonio Pinillos, Isaac Sastre, Tomás Lorenzo, Miguel Estévez, Fernando Fuentetaja, José María del Prisco, Jaime Gila, Basilio García, Francisco del Caño, Emiliano del Caño y Gustavo Gómez, que preside el club desde 2019.

Agustín Fernández, de 83 años, es el atleta más mayor de los que ha entrevistado; el más joven, Antonio Tabanera, de 20 años, que representa a la nueva hornada de atletas que ha tenido el club. “No he entrevistado a ninguno de los actuales porque todavía siguen en la entidad. Se les menciona al final, pero aún son jóvenes y todavía les queda por mejorar. No me parecía lógico que aparecieran cuando están empezando a ser atletas”.

En más de medio siglo de atletismo destacan nombres de generaciones muy distintas. El club fue femenino y masculino hasta los años 80; una de las primeras atletas que dio réditos y llegó a ser internacional en Mundiales fue Mari Paz de Lucas, una especialista en medio fondo, desde 800 a 1.500 y sobre todo cross, la disciplina en la que obtuvo sus mejores resultados. El primer recordman del club fue Jesús San Isidro, que tuvo el récord de España de 1.000 metros.

José Juan Álvarez de Agustín fue el primer internacional que tuvo el club; lo logró en 1975 en 400 metros. El primer atleta en quedar campeón de España fue Luis Cuesta: lo hizo en 1.500 en el año 1977. A rebufo ya estaba Paco Guerra, padre de Javi Guerra. En 1978 fue campeón de España universitario, llegó a ganar el Cross de Cantimpalos en 1981 por cuarta vez consecutiva. Después, paró seis años, pero esa primera etapa la hizo en el Blume: fue internacional en 1980 en el Mundial de Cross.

El gran marchador del Blume fue Jaime Gila, que llegó a ser internacional con España, medallista de plata y bronce en 20 kilómetros marcha y campeón universitario. “Por currículo, es uno de los mejores atletas que han pasado por la entidad”. Julio de Andrés fue recordman español en cinco kilómetros marcha en pista cubierta, un registro que batió en 1984.

Una generación destacada es la de Víctor López, que quedó campeona de España de cross por clubes, el único club de Segovia en conseguirlo. Fue internacional, tanto en cross como en carreras por montaña, y campeón de España en aquella prueba de 1986 que el Blume ganó por equipos. También estaba Mariano Castro, otros de los líderes de la época.
Entre los recientes, Javi Moro llegó a ser internacional. Corría en 800 y 1.500 y fue liebre de atletas históricos como Haile Gebrselassie o Hicham El Gerreouj. Fue campeón de España promesa de 1.500 en 1996 y tuvo que conformarse varias veces con el cuarto puesto en la prueba absoluta.

Pedro Pablo del Barrio igualó el récord de España 100 metros lisos en la categoría sub-16 con un tiempo de 10.8 (entonces solo se medían las décimas). Javi Soto, un referente en el atletismo para sordos en 800, 1.500 o cross: medallista en Sordoolimpiadas y es campeón del mundo o de Europa. “Su currículo es para dar de comer aparte”.

El decatleta Jaime Peñas fue internacional y obtuvo varias medallas con el Blume en salto de altura. “Es de los poquitos atletas españoles en superar los 8.000 puntos”. Hizo 8.138 puntos en 1997; entonces fue la tercera mejor marca nacional. Actualmente es la cuarta, superada por Javier Benet, Alberto Peñalver (subcampeón olímpico) y Jorge Ureña, el referente actual.

La lista sigue: Javi Guerra dio sus primeros pasos con el Blume, Y han pasado corredores por montaña muy destacados como David López Castán y Raúl García Castán, referentes nacionales durante más de una década. La familia sigue unida, cada domingo en el tartán. Buscando hitos para otro libro.

Jorge Martin Martin Libro Atletismo Blume
Jorge Martín posa con un ejemplar de su libro en las pistas de atletismo Antonio Prieto. / KAMARERO

“Igual nos equivocamos con el nombre”

Joaquín Blume nació en Alemania. Sus padres emigraron a España y él se crió en Barcelona. En plena dictadura, sin apenas referentes en el deporte español, era una de las opciones de medalla olímpica de cara a os Juegos de Roma (1960), pero falleció en el avión que debía llevarle a Tenerife para una exhibición con todo el equipo español de gimnasia. Murió toda la selección, incluida su mujer y su hijo. Cuando Samaranch llamó al padre de Blume para darle el pésame, desconocía la noticia y le dijo: “Por poco no le pillas, se ha ido a competir a Tenerife”. El que después fuera presidente de COI volvió al coche y esperó un tiempo prudencial.

“Es como si ahora mismo solo tuviéramos a Rafa Nadal. El shock nacional fue tan enorme que el club, fundándose seis años después, le pone ese nombre”, explica Jorge Martín. Las residencias de alto rendimiento de Madrid y Barcelona llevan su nombre. En Segovia, ciudad con la que no tuvo ningún tipo de relación, tiene este legado. Antonio Pinillos, su primer presidente, reconoció en las entrevistas: “Igual nos equivocamos con el nombre”. Pero la gente se identificó pronto con el Blume, el nombre se hizo famoso en Segovia y ya no se plantearon cambiarlo.