Este pasado fin de semana tuvo lugar en el polideportivo de Bernardos su ya tradicional maratón de fútbol sala que albergó su edición número 18 y que se ha convertido en un evento ya más que asentado en el calendario deportivo de la ciudad.
El torneo, organizado una vez más por la Asociación Cultural Virgen del Castillo, volvió a no defraudar con un gran presencia de público, en el que no faltó la emoción y en el que destacó de nuevo la deportividad entre todos los equipos.

En total, hasta quince equipos llegados de Segovia, Ávila, Madrid y Bilbao fueron los participantes en este evento en el que el Comercial Zamora se proclamó como ganador un año más alzándose así tanto con el galardón de campeón como con los 2.000 euros de premio.

Una primera fase de grupos que sirvió de criba para que los mejores equipos se fueran citando en cruces directos que dieron paso unas semifinales igualadas y emocionantes a partes iguales. En la primera de ellas, Comercial Zamora selló el billete a la final tras una fatídica tanda de penaltis frente al equipo de Unai y Compañía. Y en la segunda de ellas, fue el conjunto de Villacastín quien, con más pegada y acierto en los minutos finales, superó al Green Peppin de Arévalo.

Ya en la final, el encuentro estuvo cargado de alternativas y ofreció un gran espectáculo que agradeció el numeroso público que abarrotó el polideportivo municipal. Un partido de poder a poder, con infinidad de ocasiones y en el que cualquiera de los dos conjuntos pudo haberse llevado el gato al agua. Durante los primeros compases de partido, la picardía y atrevimiento del Villacastín pilló por sorpresa al Comercial Zamora hasta el punto de colocarse con una ventaja importante en el marcador, ya que el luminoso reflejaba un 3-1 a su favor.

Fue entonces cuando, con el viento en contra, el Comercial Zamora, formado por jugadores segovianos y madrileños, sacó a relucir su mejor versión hasta devolver las tablas al marcador. Con el encuentro encarando su último tramo y en una final sin dueño, la veteranía del Comercial Zamora, que demostró durante todo el campeonato, fue determinante , ya que gracias a ella, lograron voltear el luminoso. Con 4-3 en el marcador, fue turno del Villacastín quien dio un paso al frente viendo como se le escapaba la final optando así por la situación de portero-jugador.

La pizarra no funcionó, pues el Comercial Zamora cerró filas y aprovechó dos errores a las mil maravillas para poder cerrar el partido y alzarse con el trofeo de campeones un año más junto al premio económico. Por su parte, el Villacastín logró los 800 euros y el trofeo correspondiente al subcampeón, mientras que los otros dos semifinalistas también tuvieron su recompensa, el trofeo y los 200 euros en metálico.