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Manu González saluda a Álex Conde al finalizar el calentamiento previo a un encuentro de la Gimnástica Segoviana en La Albuera./ NEREA LLORENTE

Tres semanas han pasado desde que la Gimnástica Segoviana tocara fondo en lo que a sensaciones se refiere tras caer en La Nueva Balastera frente a un rival que jugó casi todo el partido en inferioridad numérica. Tres semanas para hacer examen de conciencia, disfrutar de unos días de vacaciones, tomar las uvas, ‘pillar’ el Covid y volver al trabajo para preparar con (casi) toda la plantilla el encuentro que a las cinco de la tarde de hoy medirá al equipo gimnástico con el Coruxo vigués.

Como señalaba Javi Borrego, que vuelve a la convocatoria después de superar una lesión que le ha tenido mucho tiempo de baja, cada jugador azulgrana ha tenido tiempo para valorar lo que puede hacer mejor para ayudar al equipo, una reflexión que sin duda se puede ampliar al cuerpo técnico. Lo cierto es que al año nuevo hay que pedirle una vida nueva a la Segoviana, que perdió en Palencia unas señas de identidad que siempre ha mostrado en La Albuera.

Todo, o casi todos

Y a ello debe aferrarse el conjunto gimnástico ante un oponente que tras despedir a Gonza, su anterior técnico, confió los destinos del equipo a una dupla de entrenadores, los hermanos Montes, que han sacado al Coruxo de la zona más baja de la tabla hasta situarle un punto por encima de la Segoviana. Por lo tanto, se trata de un rival directo por la permanencia y el partido (ya importante de por sí) cobra una trascendencia mayor si cabe, sin olvidar que una derrota podría dejar al conjunto segoviano descolgado de las posiciones centrales de la tabla.

La recuperación de los jugadores lesionados pondrá a Manu en el bendito problema de tener que decidir entre varias alternativas. Salvo Rubén, con el alta pero aún sin entrenar con el grupo, el resto del plantel estará a disposición del técnico, que podrá reforzar las señas de identidad del equipo con la aportación de futbolistas de calidad en la labor de creación. Del Coruxo se sabe que es un equipo que quiere ser protagonista con el balón, y los azulgranas querrán restarle ese protagonismo con un conjunto fuerte en el centro del campo y que obligue al cuadro gallego a replegarse.

Técnico y jugadores abogaban hace un mes, en la previa del partido ante el Marino, por recuperar las sensaciones. La afición, que sufre desde la grada, prefiere puntos antes que juego. La lógica invita a pensar que tras lo uno, las sensaciones, llegará lo otro.

Javi Borrego, listo

Si hay un jugador con más ganas de jugar que nadie en la Segoviana es Javi Borrego, al que su lesión frente al Ceares dejó más de dos meses en el dique seco. “Nadie sabe el trabajo que se hace desde fuera intentando recuperar cuanto antes de una lesión, así que trataré ahora de empezar el año con buen pie. Cuando estás tanto tiempo fuera y ves que el equipo pierde partidos, se te cae el mundo encima”.

El equipo ha ganado muchos más puntos en casa que fuera “y tenemos que agarrarnos a ello, pero sin olvidar que también hay que sumar fuera para conseguir el objetivo”. El apoyo de la afición en una segunda vuelta muy exigente, pero en la que la Segoviana jugará más partidos en casa que fuera, también es un apartado importante “y necesitamos que se les escuche y que nos apoyen, porque su aliento es fundamental para que podamos salir adelante”.

La mala imagen ofrecida en Palencia no se ha olvidado, pero sí se ha asimiliado, “y es más reflexión personal de cada uno, de pensar en lo que se puede ayudar al equipo. La semana de vacaciones vino bien para desconectar y volver con las pilas cargadas”.