El árbitro del partido conversa con Manu mientras Asier se baja la media esperando la llegada de la fisioterapeuta del equipo, tras la lesión que sufrió el centrocampista gimnástico. / KAMARERO
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Gimnástica Segoviana y Cristo Atlético cerraron el año necesitando un médico. El conjunto azulgrana precisa de un buen especialista en traumatología para diagnosticar las lesiones, cuatro en el mismo partido, que sufrieron los futbolistas de Manu González, y el palentino un experto en psicología que ayude al equipo que dirige (en teoría de manera provisional) Rubén Gala, y que en La Albuera adoleció de una extraordinaria falta de confianza en sus posibilidades, un hecho que en ocasiones sucede en los buenos equipos de fútbol. Y el palentino, pese a que en Segovia no ofreció su mejor versión, lo es.

Sabido, y repetido, es que los meses de diciembre y enero suelen ser malos para la Segoviana, que suele meterse en una dinámica negativa, sin terminar de adaptarse al estado (malo) de los terrenos de juego, y con futbolistas atravesando momentos de forma más bajos. Ante esa tesitura, y después de dos partidos bastante flojos de los gimnásticos, Manu González apostó por darle una vuelta al equipo, y cuando todos esperaban más centrocampistas para tener la posesión, sorprendió con dos delanteros, Mika e Ivi, apoyados por cuatro centrocampistas, con Manu de ancla, Conde y Asier en las bandas, y Quino tratando de apoyar en la mediapunta. Cierto es que la Segoviana tuvo más presencia ofensiva, pero no lo fue menos que a costa de perderla en el centro del campo, donde la precisión en los envíos no fue la de otros partidos, superados como estaban los centrocampistas gimnásticos por los palentinos, ya que Rubén Gala pobló la zona ancha del terreno y en no pocas ocasiones el equipo local se vio obligado a jugar en largo.

El encuentro era tan incómodo como vivir una etapa del Dakar en la parte de atrás de un coche. Sin conseguir trenzar una sola acción ofensiva, con malos pases, y mostrando síntomas de endeblez defensiva a balón parado, la Segoviana sólo encontraba algo de aire por la banda derecha, con un par de acciones de mérito llegando hasta la línea de fondo, pero sin conseguir rematar el último pase, hasta que en pasado el vigésimo minuto de encuentro, Mika recogió un balón suelto cerca del área visitante, se acomodó el esférico a su derecha, y lanzó con más colocación que potencia hacia el palo derecho de la meta de Adriá, que hizo todo lo posible por evitar el 1-0, sin conseguirlo. La ventaja de contar con un ‘killer’.

LESIONADOS A PARES

Por aquel entonces, Álex Conde ya comenzaba a negar con la cabeza, sabedor de que se había producido una nueva lesión, por la que tuvo que ser sustituido por Domingo. Poco más tarde, quien sufría un pinchazo era Asier, que dejaba su puesto a Juan de la Mata. Parecía que, sin los dos jugadores de más calidad sobre el terreno de juego, el planteamiento de Manu iba a saltar por los aires, pero curiosamente sucedió todo lo contrario, porque la Segoviana apretó de firme en la presión sobre la salida del balón de un inoperante Cristo Atlético. Tanto fue así que un robo de Ivi a Ramón propició una contra eléctrica, con envío en profundidad de Mika a Juan de la Mata, que le devolvió el balón en un extraordinario pase atrás que el delantero gimnástico convirtió en el segundo tanto local.

En pocas ocasiones se puede decir que un encuentro quede sentenciado con un 2-0, pero tal y como se desarrollaba el partido, tenía toda la ‘pinta’, y más cuando en los primeros compases de la reanudación la Gimnástica salió al campo con la firme intención de marcar el tercer gol que cerrara el choque, y no estuvo lejos de lograrlo Quino, pero su remate se encontró con el travesaño.

Pero la chispa azulgrana en la segunda parte duró menos de un cuarto de hora, y a base de correr y correr, el Cristo Atlético fue apretando las clavijas de los azulgranas, que poco después perdieron a Ivi, que se dañó un hombro tras una caída, y tuvo que ceder su sitio a Dani Arribas. La Segoviana se descompuso durante bastantes minutos, en los que el rival bien pudo haber marcado el 2-1 en dos acciones de Kike que se quedaron afortunadamente en nada para los de casa. La primera de ellas, con un cabezazo a centro de Chuchi, el mejor sin duda a balón parado, que se marchó fuera, y el segundo en un mano a mano con Facundo, cuando la defensa gimnástica parecía a punto de verse desbordada, que el ‘9’ palentino envió a las manos del portero gimnástico.

UN FINAL TRANQUILO

Durante cerca de veinte minutos a la Segoviana le llegaron de golpe todas las dudas, y con ellas la ansiedad en una grada desesperada viendo cómo el equipo jugaba con fuego en la frontal del área, empeñados los locales en forzar a Facundo a jugar con los pies. Pese a los amagos de infarto, la cosa no llegó a mayores, y con la sustitución de Abajo por parte del Cristo, el partido se metió en una dinámica bastante más amable para los de Manu González, que terminaron el encuentro en el área de Adriá, con Juan de la Mata, Dani Arribas, Rubén y Quino asediando la portería visitante. Al final, valieron los dos goles de Mika, que se pasó los últimos veinte minutos de partido sin poder apenas moverse, y la Segoviana cierra 2018 con una victoria, que le dará tres semanas de tranquilidad para todos… menos para el médico, y la fisioterapeuta. Cosas del fútbol.