Viveros Herol Nava Guadalajara
El Viveros Herol Nava claudicó ante un rival directo en Guadalajara. / RAFAEL MARTÍN

El Viveros Herol Nava se acercó sobremanera al abismo tras los 60 minutos de balonmano que padeció en Guadalajara. Pese a un gran arranque, los segovianos claudicaron ante un rival directo en el partido que abría un abismo entre la zona de salvación y la de descenso. Como aquella metáfora en que un terremoto rompe por dos la tierra, el Nava quedó en el lado equivocado de la ecuación. Los alcarreños salen del descenso y suman dos puntos más que los naveros, con tres partidos menos y el golaveraje particular a su favor en caso de empate a puntos. Se encienden las alarmas.

Zupo Equisoain pedía a sus pupilos un inicio fuerte para competir de tú a tú. Y lo tuvo. El Nava salió con reflejos de felino en tierras manchegas y anotó sus siete primeros lanzamientos en menos de cuatro minutos. Y enfrente estaba José Javier Hombrados, eternamente joven. En un partido con tanta cadencia ofensiva, Rodrigo Pérez Arce se siente como pez en el agua. Cuando Mariano Ortega paró el encuentro tras apenas 11 minutos de juego, el leonés llevaba cuatro goles en su cuenta personal y el Nava estaba en un promedio de 40. En efecto, un comienzo imponente.

El tiempo muerto sirvió para que Guadalajara bajara el tempo de un partido que se estaba jugando en una sucesión de corcheas. Los locales entraron en el partido tras dos paradas consecutivas de Hombrados a Vujovic y Silva. El ataque local fue carburando con Dariel y Jaime Gallardo como ejecutores y la ventaja segoviana, que llegó a ser de tres goles (5-8), fue menguando como un quesito en la dentadura de un ratón.

Se le acumulaban los problemas al Nava, que sumaba unos pasos de Jorge Silva, una exclusión a Darío y un tiro al palo de Mota. Los locales, aupados por José Luis Román, volteaban definitivamente el encuentro con un parcial de 3-0 en el último minuto y medio del primer tiempo. Y Guadalajara se marchaba por delante al descanso (15-13) pese a que su portero estaba parando la mitad que Yeray Lamariano. Si Zupo exigía finalizar jugadas, la estadística le defraudó. A la postre, llegaron cinco balones menos a la meta de Joseja que a la del meta vasco.

El paso por vestuarios mejoró a la defensa segoviana y Yeray no recogió el balón de sus redes hasta el sexto minuto. Nava había equilibrado de nuevo el partido en unos buenos minutos de Jorge Silva. El duelo estaba entonces en ese punto de educado intercambio de derechazos sin excesiva mordiente de dos púgiles en el ecuador de un combate. El último acto decidiría vencedor.

El muro Santamaría

Y el gancho definitivo en un duelo crucial lo dio Santamaría, el portero alcarreño que cuajó un cuarto de hora que explicará muchas cosas si su equipo sigue en Asobal en el próximo curso. El meta desequilibró el encuentro con cuatro paradas a los seis primeros tiros que enfrentó; mientras, su ataque, cada vez más coral, aprovechaba sus ocasiones para abrir brecha. En un suspiro, parcial de 3-0 y tiempo muerto de Zupo. El gabinete de crisis estaba ya convocado.

Según estaban las cosas, el Nava necesitaba un cambio de guion radical. Lo buscó, pero la historia del partido estaba ya escrita. Santamaría seguía parando (detuvo seis de los primeros 10 tiros y acabó con un 47% de paradas) y El Korchi, que ya brilló en el duelo de la primera vuelta disputado en Nava de la Asunción, encontró su momento dulce. Cuando Zupo paró el partido a falta de seis minutos, los dos puntos ya se habían escapado (28-23).

Se abría entonces una lucha esencial por el golaveraje. Nava ganó de tres (25-22) en la ida y los segovianos buscaban poner un par de grapas en la herida para salir con un mínimo consuelo de Guadalajara. Pareció que lo harían; Rosales, Mota y Vujovic dejaban el déficit en dos. Pero Ortega quería el bonus y paró de nuevo el partido. En esas, dos goles de Arthur ponían a Guadalajara cuatro arriba y la bala final quedó en manos de Mota. Su tiro, a diez segundos del final, lo rechazó el muro Santamaría. Victoria de tres puntos.

El Nava cae a puestos de descenso y no se atisban candidatos. Guadalajara se aleja y tiene varios partidos aplazados por Covid; Sinfín también coge aire y Cangas, que deberá visitar aún Segovia, ha demostrado más consistencia. El Nava se ha enfrentado en los últimos siete días a dos rivales directísimos y ha salido escaldado. La consistencia sigue brillando por su ausencia y los jugadores llamados a dar un paso adelante, tanto los portugueses de ataque como Simenas, son demasiado volátiles. Guadalajara se llevó el duelo con su portero suplente mientras Patotski salió y encajó los cuatro tiros que le hicieron. Un descenso es una suma de carencias y el Nava, con menos margen de error, perdió más que dos puntos.