Baloncesto Claret Nuevo Entrenador Moises Martinez KAM6126
Moisés Martinez y África San Romualdo, ayer en el pabellón del Colegio Claret./ KAMARERO

África San Romualdo (20 de mayo de 1979) sujeta el timón del Claret en pleno oleaje. El club presentó ayer a Moisés Martínez como nuevo entrenador tras un mes caótico en el que Álex Young se rompió el cruzado, Gerard Mejías hizo las maletas, Cristian Álvarez se negó a seguir entrenando sin refuerzos y cuatro jugadores hicieron las maletas para no seguir “quemándose”. Es la novatada en Liga EBA, pues es el único club de España que cuenta sus partidos (15) por derrotas. Ahora, la coordinadora de baloncesto necesita un quinteto entero.

— ¿Por qué deciden continuar con el proyecto?
— Por el compromiso adquirido con patrocinadores, nuestros socios y las instituciones.

— ¿Apuestan por el largo plazo?
— De momento, es una apuesta por terminar la temporada. La idea es continuar el año que viene. Imagino que no en Liga EBA, porque está complicada la permanencia y descenderemos a Primera Nacional. Pero la idea es seguir con la progresión de jugadores. Somos un club de base y tenemos junior que suben a categoría sénior.

— ¿Hasta qué punto era realista competir en EBA?
— Era realista hasta el punto que tenemos unos chavales que se ganan el derecho a jugar en EBA por méritos propios. Nadie nos regala nada, se gana en la pista. En ese momento teníamos a la mejor generación de Castilla y León; con lo cual, expectativas altas. No para ganar una Liga EBA, pero sí para tener una competición tranquila.

— ¿Qué ha fallado, esa generación tan brillante o los fichajes?
— No sé exactamente qué ha fallado. Nosotros dejamos al cuerpo técnico que fichara a los jugadores que pidieron de refuerzo; la junta directiva les dio plena confianza. La realidad es que la competición tiene más nivel de lo que nosotros podíamos pensar en un principio.

— Algunos jugadores se declaran quemados: no quieren seguir acumulando palizas y acabar odiando el baloncesto. ¿Cómo responde a ese escenario?
— Ese escenario le teníamos desde el inicio. Cuando nos juntamos en agosto, ellos sabían lo que suponía jugar en EBA. No les pedimos resultados; que disfrutaran la experiencia. Que se quemen o no ya es cosa de ellos; sabían la liga que era.

— ¿Qué va a hacer para intentar recuperar a estos jugadores?
— Ya hemos hablado con ellos y les hemos expuesto en una reunión de dos horas lo que hay. Les hemos ofrecido un entrenador que pueda dar savia nueva al equipo y seguir aprendiendo con una persona diferente. Y la posibilidad de estar con otros jugadores que estamos mirando para que vengan.

— ¿Cómo se convence a un jugador para que venga a un equipo condenado al descenso?
— No estamos convenciendo a nadie. De hecho, hay jugadores que se están poniendo en contacto con nosotros porque quieren jugar en EBA. Lo atractivo es estar en esa liga. Los jugadores que lo han dejado no están siendo realistas, no lo están viendo. No todo el mundo tiene esa oportunidad.

— ¿Qué perfiles buscan?
— Ahora mismo, todos los perfiles. Hasta ahora, el equipo siempre había buscado pívots porque era la demanda del entrenador anterior. Ahora necesito cualquier posición: se me han ido cinco jugadores.

— ¿Por qué Moisés Martínez?
— Hemos hablado con muchos entrenadores y no a todos les apetecía coger un proyecto a mitad de temporada y en estas condiciones, sin victorias y últimos. Hay muchos que nos han dicho que no. A Moisés le contamos la realidad del equipo y nos dice que le apetece, que echaba adelante con nosotros.

— ¿Cuál es su misión?
— Que haga equipo. Aparte de los resultados que podamos tener, el trabajo es trabajar psicológicamente con los chavales y volverles a ilusionar con el baloncesto.

— ¿Ha dificultado esta dinámica que se cubra el presupuesto?
— No. Desde el minuto cero estamos trabajando con patrocinadores .Vamos a cubrir el presupuesto; el club va a terminar la temporada como tiene que terminarla.

— ¿Se arrepienten de haber competido en EBA?
— Arrepentirnos, no. Pero es verdad que el proyecto supone mucho esfuerzo económico y, sobre todo, humano. Es muy fácil criticar desde fuera y decir que no somos profesionales. Somos una junta directa en la que cada uno tiene su trabajo, su familia y sus mil historias. Hacemos el esfuerzo de sacar adelante no solo un proyecto EBA, sino un club de 500 jugadores con baloncesto y fútbol. Como coordinadora y apasionada del deporte, no me arrepiento de haber dado la oportunidad a esta gente de Segovia. Pero está costando; hay que contactar con muchos patrocinadores, empresas, tiendas. ¿Instituciones? Es de agradecer que Ayuntamiento y Diputación nos echen una mano. ¿Qué igual nos podían haber ayudado más? Pues seguramente, pero es lo que hay. Segovia es una ciudad pequeña y el baloncesto aquí es lo que es. Nosotros agradecemos toda ayuda para terminar la temporada. Si tuviera que volver a hacer el proyecto EBA, lo volvería a hacer.

— Uno de los objetivo del proyecto era unir al baloncesto de Segovia. ¿Se han sentido solos?
— En alguna ocasión sí que nos hemos sentido solos. Al final todo el mundo compite por su club para que unos sean mejor que otros. A mí me hubiera gustado más vinculación con otros equipos de Segovia. Más facilidades para cambiar un partido o un entrenamiento. Una de las razones por las que los chicos se han quemado son los horarios de entrenamiento. No se puede terminar un entrenamiento a las 11 de la noche y levantarte a las cinco de la mañana para irte a Madrid a estudiar. O acabar a las 10 y media y meterte a las ocho de la mañana en un autobús para tirarte ocho horas de viaje. Los chavales se han quemado por muchas cosas.