Luis Miguel Gómez, durante un segmento de ciclismo. / CHALLENGE MADRID
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De no poder correr a finalizar 15 IronMan. La historia de Luis Miguel Gómez no entiende de fronteras. Este cabezolano, de 55 años, es todo un ejemplo de superación. El deporte y su capacidad resistencia le han permitido rehacerse y la han llevado a rebasar una lesión. Sin ligamentos en la rodilla, lleva 13 años inmerso en la disciplina de triatlón y ahora prepara su próximo compromiso para el mes de diciembre. El segoviano pondrá rumbo a Argentina para disputar el día 1 la competición de Mar del Plata, cercana a la capital, Buenos Aires. Esta prueba es clasificatoria para el campeonato del mundo de IronMan, que tendrá lugar en Kona, Hawái, en 2020. “Mi sueño es conseguir una de las cuatro plazas -‘slot’- que hay para mi grupo de edad -de 55 a 59 años”, reconoce el propio Gómez.

Su trayectoria deportiva no comienza con el triatlón, pues antes fue jugador de balonmano; militando incluso en División de Honor. El actual componente del Real Canoe explica cómo fueron sus primeros pasos en esta modalidad: “Tuve varias lesiones y me acabaron generando artrosis. El médico me prohibió correr en 2004. Después me operé y en 2006 debuté en el IronMan de Niza (Francia). Ahora es una forma de vida para mí. Me gusta viajar y conocer lugares en los que no he estado y qué mejor manera que hacerlo a través del deporte”.

Desde entonces ha traspasado las metas de Madrid, Barcelona, Vitoria, Lanzarote a nivel nacional y de Austria, Suecia, Alemania y Sudáfrica a escala internacional. En Argentina le esperan 3,8 kilómetros de natación, 180 de ciclismo y 42,2 de carrera a pie -una maratón-. El tiempo máximo para su finalización es de 17 horas continuas y Gómez confía acabar en torno a las “diez horas”, aunque hay muchos factores que intervienen como “el recorrido, el aire y la climatología”.

“Es un privilegio entrenar en el entorno de Cabezuela”

Para preparase una prueba de estas características, Gómez se levanta a las 6.00 horas para nadar antes de ir a trabajar. Cuando termina su jornada laboral en Madrid realiza largas tiradas de carrera y son los fin de semanas cuando pone mayor acentuación en la bicicleta. “Este IronMan le estoy preparando con mayor intensidad que el resto. Tengo mi entrenador personal y además estoy yendo a un nutricionista para cuidar la alimentación“, repasa; y señala: “Este mes las cargas son mayores, llegando a entrenar unas 27 horas a la semana“.

Los sábados y domingos se ejercita en la zona de Cabezuela y Cantalejo.Es un privilegio entrenar en este entorno. Mi fuerte es el ciclismo y la carrera a pie y el perfil para ello es bastante propicio. Además hay varios triatletas en estas dos localidades, cosa que es insólita“, comenta.