Daniel Ibañes y Claudinho celebran un gol en la final de la Copa de Europa ante el Roma. / JUAN MARTÍN
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ALEJANDRO MARTÍN / SEGOVIA

El primer mayo de los 2.000 puso a Segovia en la cima de Europa. Justo hoy hace 20 años. Corrían tiempos de lucidez en la ciudad del Acueducto para el fútbol sala, una disciplina que tenía completamente enganchado a varias generaciones. Gracias al talento de un grupo de jóvenes, Segovia volvió a vibrar en el ámbito deportivo, algo que no sucedía desde los tiempos en que Pedro Delgado permaneció en activo a nivel profesional (1982-1994) y que alcanzó sus cotas más altas con el Tour de Francia de 1988. Precisamente en el pabellón que lleva el nombre del ciclista, el CD La Escuela se ganó a pulso ser uno de los mejores equipos a nivel internacional.

Tras los inicios en el polideportivo de los Maristas, donde empezaron varios jugadores retirados de la Gimnástica Segoviana allá por 1979, el equipo se fue profesionalizando hasta llegar a la máxima categoría nacional, por entonces denominada ‘División de Honor’. En 1997 el club, que ya llevaba años con el patrocinio de la entidad banquera Caja Segovia, tuvo un punto de inflexión que le catapultó a la altura de los conjuntos que dominaban la primera línea de las competiciones españolas como el Talavera de la Reina, el Inter, el Playas Castellón o ElPozo Murcia. En aquella plantilla se juntaron jóvenes promesas con descartes de otros equipos que no terminaban de romper.

daNIEL IBAÑES: “La clave fue que éramos un equipo de amigos”

De esta manera, fueron llegando a Segovia jugadores como el brasileño Daniel Ibañes, cuyo contrato se firmó con la madre; o los porteros Juan Luis García ‘Juanlu’, que llegaba como primer guardameta desde Salamanca, o Luis Amado, que procedía del Atlético Leganés para en un principio ser segundo. Bajo la batuta del técnico Jesús Candelas, el equipo estaba integrado además por César Muñoz, Antonio Adeva, Óscar Jiménez, Óscar del Pozo, Alberto Riquer, Marcelo Serpa, Óscar Aranda y el capitán Javier Orol. Con este vestuario, llegó el primer título: la Copa de España de 1998, en la que se impuso al Talavera con un gol de Muñoz (1-0).

La temporada siguiente el banquillo sufrió un inesperado revés con la marcha de Candelas al Inter cuando apenas quedaba tiempo para cerrar el mercado de fichajes y la directiva tuvo que mover rápido ficha. Incorporó a ciegas a un técnico que estaba entrenando al CFS Castro Urdiales de Segunda División femenina por recomendación. Era José Venancio López. Con la llegada del bilbaíno, el plantel dio una vuelta de tuerca más y profundizó ciertos aspectos que se tradujeron en la consecución de la Liga, la Copa de Roquetas de Mar (Almería) y la Supercopa de Murcia. Los años dorados del Caja en su esplendor.

Era el equipo del momento en España y se ganó por méritos propios competir a nivel internacional. Con los refuerzos de Claudio de Jesús ‘Claudinho’, Juan Ignacio Werner y Álvaro Fernández, afrontó la Copa de Europa como anfitrión y el 1 de mayo del 2000 se hizo con el trofeo ante el BNL Roma (4-1). Después llegaría la Copa de Torrejón de Ardoz (Madrid) y la Intercontinental de Moscú frente al MFK Dina, que era el que mandaba en esos años.

ALBERTO RIQUER: “Deportivamente ganamos la Copa con justicia”

La Copa de Europa

De la competición europea hablan algunos de los protagonistas 20 años después. Juanlu (Béjar, 1973), Antonio Adeva (Toledo, 1972), Alberto Riquer (Madrid, 1974), Daniel Ibañes (São Paulo, 1976) y Álvaro Fernández (Segovia, 1979) echan la mirada atrás y todos coinciden en el punto de partida: el Pedro Delgado -la llamada ‘Catedral’ del fútbol sala- y su afición. “La conexión con la gente fue tremenda, con el pabellón lleno y las gradas supletorias”, recuerda Riquer -técnico ahora del Bardral Urayasu japonés-; y Fernández comenta: “Tenía 20 años y nunca se me va a olvidar el momento de salir a calentar en la final con el pabellón lleno como nunca en la vida una hora y media antes”.

Con el ‘no hay billetes’ y el rugido de más de 4.000 seguidores segovianos, pusieron en valor la importancia de este deporte para la provincia, que parecía haber hecho suyo, ante la mirada de los representantes de Italia, Rusia, República Checa, Croacia y Portugal, que parecían encogerse. “Fue algo muy especial y bonito para Segovia”, apunta Ibañes -director deportivo del Real Betis Futsal-; y continúa: “Era un título que nos faltaba después de ganar la Liga, la Copa y la Supercopa en España. Con el público de nuestro lado era difícil perder e hicimos lo que veníamos haciendo anteriormente: ser un equipo de amigos”.

JUAN LUIS GARCÍA ‘JUANLU’: “Nos convertimos en el mejor equipo
de Europa”

“No podíamos fallar”, reconoce Adeva; y explica: “Todos los jugadores estábamos convencidos de lo que hacíamos y queríamos, sabiendo el roll de cada uno, y sobre todo anteponiendo el trabajo para el equipo”. Juanlu -responsable del FS Salamanca-, por su parte, destaca: “Importante fue sin duda la gran comunión que había entre la ciudad, la afición y la plantilla”. Después de estar concentrados en Los Ángeles de San Rafael, en la fase de grupos el Caja se vio las caras con el Viktoria Zizkov checo y con el BNL Roma, a los que ganó. “Era una oportunidad para tener más repercusión en el fútbol sala europeo y evidenciar a ese nivel lo que estábamos haciendo las temporada anteriores”, señala Riquer.

En la semifinal el equipo se impuso al Glama Brijeg croata (5-2) y, con la derrota del Dina de Moscú -favorito- en la otra ‘semi’, volvió a enfrentarse al conjunto romano, en la final. Venancio salió con un quinteto definido por Claudinho, Orol, Riquer, Serpa y Amado, bajo palos; y, aunque tenían todo de su lado, se adelantaron los italianos por mediación de Darley Grana. Sin embargo, los locales empataron el partido justo antes del descanso con el recordado gol de Ibañes desde el suelo. El resultado final fue de 4-1 con otros dos goles del hispano-brasileño y otro de Claudinho. “Recuerdo ese momento como un algo mágico”, subraya el salmantino.

ANTONIO ADEVA: “Fue unos de los mejores momentos de mi carrera”

“Para mí a nivel personal fue unos de los mejores momentos de mi carrera. Esa final fue la culminación del trabajo y éxitos de muchos años”, expresa Adeva. La clave, según Ibañes, fue: “Todos nos llevábamos bien y todos trabajábamos para los demás: unos atacaban y otros defendían. Lo más importante es que no había egos ni envidias. Por eso logramos todos esos triunfos”. En esa misma línea, Fernández -presidente del Segovia Futsal las últimas temporadas- explica: “Se jugaba de memoria. Con una mirada muchas veces sabíamos lo que pasaba y así lográbamos ganar, por esa complicidad. Mi opinión es que aparte de la gran calidad de todos los jugadores, que para mí son y serán los mejores, el gran grupo que éramos, se trasladaba a la pista”.

Para finalizar, Riquer rememora el cómputo de aquella campaña: “La competición se nos dio muy bien desde el principio y deportivamente la ganamos con justicia. Todos esperábamos una final con los rusos del Dina, pero cayeron en semifinales. Estaban dominando en Europa y teníamos ganas de medirnos a ellos. Al final luego les ganamos en la Intercontinental de Moscú y confirmamos nuestro triunfo internacional. Fue todo muy completo”.

ÁLVARO FERNÁNDEZ: “Con una mirada sabíamos lo que pasaba”