Más de 420 días después de perder su último partido de liga frente al Real Ávila (entrenado curiosamente por Jónathan Prado, técnico ahora del Mirandés B) en el Adolfo Suárez, allá por diciembre de 2019, la Gimnástica Segoviana volvió a conocer el amargo sabor de la derrota en la competición regular al perder en el campo del Ence frente a un Mirandés B al que le salió bien el plan. Cierto es que después de esa derrota liguera llegaron una en el play off ante el Zamora, y otra en Copa frente al Girona, pero la de Miranda es la primera en la liga regular.

La derrota llegó en la recta final del partido cuando el Mirandés B de Jónathan Prado acertó en dos oportunidades en las que no perdonaron ni Sualdea ni Pineda después. No fue del todo merecida, pero la suerte estuvo esta vez del lado de los burgaleses. El Mirandés B, que en la primera parte había neutralizado a la Gimnástica arriesgando poco en ataque, tuvo más arrestos en la segunda, vio su oportunidad y no la desaprovechó.

Todo en contra

El equipo local apostó por un juego físico y buscando salidas rápidas con las que sorprender a la Gimnástica, que en ningún momento estuvo cómoda en el partido, ni por las dimensiones del terreno de juego ni por cómo lo habían dejado los locales, algo seco y con la hierba alta, dificultando todo lo posible el juego combinativo de los azulgranas, ayer de celeste. Los rojillos fueron buscando su sitio y su ritmo, con el segoviano Juan de la Mata buscando espacios tratando de hacer llegar el esférico a Óscar, su jugador más adelantado.

Casi en el ecuador de este primer período los de Manu González empezaron a hacerse con el balón, aunque le costó bastante llegar al área local, si bien cuando lo hicieron fue con peligro, como en un remate de Fran Adeva que se encontró con el larguero, o en una espectacular volea de Jorge Sánchez desde la frontal del área que salió cerca del poste. Sin embargo sería el local Óscar el que dispondría de la oportunidad más clara antes de llegarse al descanso, pero su lanzamiento se fue desviado del marco visitante.

El Mirandés B preparó el partido para anular las virtudes de la Segoviana, en un terreno de juego pequeño, seco y con la hierba alta

Tras la reanudación, la Gimnástica dio un paso adelante para buscar el gol y dar un golpe de autoridad al partido. No fue fácil, sin embargo, porque el Mirandés B siguió confiando en su sistema defensivo de tres centrales y dos carrileros, mostrándose muy consistente y concediendo pocos espacios. Le costaba progresar al equipo segoviano y lo hacia siempre sin tiempo para pensar, presionado por un Mirandés B que siempre estaba al quite, amenazando con la velocidad de sus hombres exteriores.

Después de poner en el campo a Javi Borrego aprovechando el intermedio, Manu González dio entrada a Ivi y Gómez para refrescar el ataque y dar más dinamismo a su equipo, que parecía haberse contagiado del ritmo que imponía un rival agazapado, que esperaba su oportunidad para dar la sorpresa, sabiendo que si esta no llegaba, asegurar el punto tampoco era para nada un mal plan.

Sualdea no perdonó

La Segoviana, pese a no estar brillante, logró generar alguna oportunidad de gol, pero lo que no consiguió fue materializarlas. Y aquello de que el que perdona lo paga, se cumplió cuando Sualdea si que aprovechó una de las escasas ocasiones que fabricó el filial rojillo, tras recibir un buen balón en profundidad de Juan de la Mata y superar a Christian. El delantero rojillo, que había salido al campo pocos minutos antes, marcó el gol y tuvo que ser sustituido por lesión.

El 1-0 aceleró las pulsaciones de la Gimnástica, poco acostumbrada a situaciones de ese perfil. Por debajo en el marcador y con poco tiempo por delante, igualar el partido era una necesidad y una urgencia. Pero esas prisas y esa ansiedad desajustó al equipo, que se descompuso en sus líneas defensivas, justo lo que quería el Mirandés B, que se benefició de una pérdida de su oponente para lanzar una contra que sentenciaría el partido gracias al acierto de Pineda.

Ya solo quedaban cinco minutos y los de Manu González no estuvieron ni inspirados ni sutiles para levantar el partido y así fue como, 423 días después de la última derrota liguera, el líder del grupo octavo de la Tercera División acabó sin puntuar en un encuentro de liga por primera vez en toda la temporada. Como bien señalaba Manu González al finalizar el partido, “lo milagroso es que la primera derrota nos haya llegado en febrero”.