Con las pilas cargadas

    Luis Alonso desvela sus impresiones iniciales tras los primeros días de participación en la Everest Trail Race

    Los primeros días han sido ‘raros’ por las circunstancias de los desplazamientos. Hay que recordar que el día del viaje fue una auténtica tortura, con muchísimas horas de vuelo, además del consiguiente retraso sobre el tiempo que habíamos previsto ya en Katmandú.

    Pero el lunes ya empezó lo bueno. Tocaba desplazarnos hasta Jiri, el lugar de inicio de la Everest Trail Race (ETR), donde llegamos tras unas siete horas de viaje por carretera.

    Allí pasamos todos y cada uno de los pertinentes controles, reconocimientos médicos, etcétera. Alrededor de las 18:30 horas (hora local) cenábamos y nos disponíamos a pasar la primera noche en campamento.

    Tuve mucha suerte, ya que me tocó una tienda para mí solo por lo que tuve más espacio para colocar las cosas y dormir a pierna suelta.

    A las 6:00 horas de la mañana del martes nos despiertan y… ¡llegó la primera sorpresa del día! Nos trajeron una taza de té o café a la tienda para que saliéramos con calorcito en el cuerpo para, después, marcharnos a desayunar.

    En este punto me quiero parar para agradecer a la organización todo lo que están haciendo para que nos sintamos como en casa.

    Nos están tratando muy bien y las comidas, cenas y desayunos son muy buenos. Más aún, diría yo que ‘extraordinarios’ dado el sitio donde nos encontramos, que es en medio del campo.

    La primera etapa discurrió por unos parajes espectaculares. Pasas por pueblos que están en medio de la nada, en la montaña, donde la gente ha de portear el agua, los alimentos… absolutamente todo lo necesario para poder vivir.

    Los lugareños son muy amables. Te animan, te aplauden, te saludan… y este calor humano, cuando estás mitad de la competición, se agradece mucho.

    Además, los niños son muy especiales. Se sorprenden de ver gente cargada con mochilas, corriendo, en lugar de hacer trekking, que es lo que normalmente se hace por aquí. De hecho, nos hemos encontrado con un montón de gente haciendo trekking.

    La aventura en el Himalaya ha comenzado con buenas sensaciones. Estamos en la pomada y con las pilas cargadas.

    Desde aquí quiero agradecer el apoyo de todos y cada uno de los que han hecho posible que pueda disputar la ETR.

    Dar las gracias, así, a la organización por su disponibilidad para que pueda enviar las notas de prensa. También quiero saludar a mis padres, a mi hermano y a mi novia, que debería estar aquí y no ha podido ser (te iba a encantar. Ya sabes que lo tenemos en deuda).