Zamarramala y un listado de reivindicaciones

A una semana de la fiesta de Santa Águeda la asociación Pinilla y la Junta Vecinal recuerdan algunas demandas del pueblo

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Los zamarriegos ultiman estos días todos los detalles para Santa Águeda, la fiesta que el próximo fin se semana situará al barrio incorporado en el centro del interés mediático. Más allá de la fiesta, que engalana el pueblo para recibir a miles de visitantes, Zamarramala, que cuenta con unos 500 vecinos, mantiene toda una serie de demandas, reivindicaciones y actuaciones pendientes. La Junta Vecinal, que preside María Elena Rincón (PP) y la asociación de vecinos ‘Pinilla’, que encabeza José Manuel del Real Llorente —que cuenta con casi 300 asociados— canalizan las demandas vecinales para un mismo objetivo, la defensa del pueblo. De hecho, Rincón y Del Real coinciden en no pocas demandas para su pueblo, como el arreglo del colegio, la reparación de calles o la insonorización del consultorio médico.

El estado del colegio de Zamarramala, que acoge a 18 alumnos, centra la preocupación de ambos. Según la presidenta de la Junta Vecinal, el centro “está muy desatendido”. “Hay tejas sueltas, goteras, humedades”, dice Rincón. Por su parte Del Real, que desconoce si la solución compete a la Dirección Provincial de Educación de la Junta o al Ayuntamiento, explica que “hace un par de años, aquella tormenta perfecta, voló muchas tejas y no se ha arreglado, el tejado necesitaría un buen repaso”. Rincón y Del Real coinciden en señalar otro problema asociado al colegio. La acera por la que transitan los niños camino de la escuela se sitúa en parte de su trazado por debajo del nivel de la calzada; y en un lugar donde, además, existe una banda reductora de la velocidad que no cubre todo el ancho de la calzada. De esta manera, los coches, e incluso algún autobús, para sortear esta banda de plástico, no dudan en invadir la acera, con el riesgo que supone para los escolares.

La insonorización del consultorio médico es otra necesidad compartida por la asociación y la Junta Vecinal. “Estás esperando fuera y casi oyes la conversación con el paciente”, indica Del Real, que aclara que de esta situación ya informó la asociación al propio alcalde, Pedro Arahuetes. “No es un problema nuevo, estamos pendientes de que nos den una solución”, añade. Por su parte, la presidenta de la Junta Vecinal sostiene: “los tabiques son de pladur, el consultorio no está insonorización, vino el técnico a mirarlo y esperemos que tomen medidas”.

El asfaltado de calles que están aún sin pavimentar, o el arreglo de otras, que presentan baches y blandones, es otra demanda vecinal de la que también se han hecho eco la asociación ‘Pinilla’ y la Junta Vecinal. Rincón habla de un caso concreto: “En la Calle Real Alta hay una parte de la calle que ni siquiera tiene acera, a la altura del consultorio médico, es penoso, han hecho una pasarela con losas los propios vecinos”, dice.

La asociación ‘Pinilla’ permanece a la espera de que el Ayuntamiento responda a alguna de sus demandas, como resolver los problemas de acústica del Centro Cívico Pinilla; que se elabore una normativa urbanística especial que tuviera en cuenta las características de Zamarramala y que se agilice la construcción del albergue de peregrinos en las antiguas casas del maestro. Del Real también pide, en respuesta a una petición de los propios vecinos, un aumento en la frecuencia de paso de los autobuses urbanos; la dotación de un nuevo área de juego infantil en la zona norte del pueblo o el cambio de los árboles, por otros menos frondosos, junto a las nuevas viviendas unifamiliares situadas al lado del Restaurante La Postal.

Por su parte, la presidenta de la Junta Vecinal sostiene que los zamarriegos se quejan de “inseguridad”. “En las urbanizaciones nuevas se han llevado cables, tapas de alcantarillas, han robado también en chalets y pisos, el Ayuntamiento nos da poca solución”, asegura Rincón, que reclama una mayor frecuencia de paso de las patrullas policiales en labores de vigilancia.

La presidenta de la Junta Vecinal también hace referencia a que existen algunas señales de velocidad ‘contradictorias’ —verticales y pintadas en la carretera— cerca del restaurante La Postal. A este respecto, Rincón considera que sería necesario la construcción de una rotonda o de un paso sobreelevado que forzara a los conductores a reducir la velocidad en este cruce; el de acceso al restaurante.

Rincón también alude al alguacil asignado al pueblo, que desempeña sus tarea a caballo entre Zamarramala y Hontoria. “Le mandan de un lado a otro, sí que viene cuando se lo decimos, pero no está aquí permanente su media jornada”, asegura la presidenta de la Junta Vecinal, que considera que ella y sus compañeros precisan una pequeña oficina para desempeñar su tarea. “Nos reunimos donde podemos, hemos pedido un espacio en el Centro Cívico con material de oficina y un ordenador, aunque no sea nuevo…..”