Miguel Ángel de Vicente, en la entrada al Palacio Provincial, en la calle San Agustín de Segovia. /NEREA LLORENTE
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Entró en la Diputación Provincial de Segovia en el año 1999, procedente de la Alcaldía de Collado Hermoso, su pueblo, donde continúa como regidor, asumiendo la gestión del Área de Cultura y Bienestar Social, de 2000 a 2003, y después la de Asuntos Sociales y Deportes hasta 2019, donde ha liderado un equipo que trabaja para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos en sus pueblos. Veinte años después, Miguel Ángel de Vicente es el presidente de la Diputación de Segovia, el alcalde de los alcaldes, y según sus propias palabras en el discurso de investidura, “he querido dar este paso al frente porque durante todo este tiempo he ido adquiriendo la experiencia necesaria, año a año y decisión a decisión, pero también porque en ningún momento he perdido la ilusión”.

— ¿Recuerda su primer día en la Diputación Provincial de Segovia? ¿Cuál ha sido su evolución en la institución hasta llegar a la Presidencia de la misma? En su discurso de investidura afirmó que mantiene la misma ilusión que entonces para seguir trabajando por la provincia. ¿Cómo consigue mantener esa ilusión?
— Sí, por supuesto… Ese día nunca se me ha olvidado; entre otras cosas, porque por entonces tenía hasta pelo… (risas). No, de verdad, en mi toma de posesión como presidente llevé corbata verde, como también lo hice en 1999, y estuve acompañado de la familia y de mi grupo de concejales. Aquel día es de las cosas inolvidables. Era la ilusión de muchos y eso, por no hablar de la cena y fiesta que, a mi vuelta a Collado ese día, me tenía preparado todo el pueblo. Realmente lo celebré con todos ellos.
En todo este tiempo, comencé asumiendo Deportes y Turismo, para pasar después a sustituir a Juana Borrego en el 2000 en el área de lo que entonces se denominaba Cultura y Bienestar Social, que posteriormente pasó a denominarse, en 2003, Asuntos Sociales y Deportes, y que así ha permanecido hasta ahora. Todo ello además de la vicepresidencia, a partir de 2007.
Me referí a la ilusión en mi discurso porque esa siempre se mantiene; desde la cercanía y de la misma forma que me sigue ilusionando ser alcalde después de treinta años. Esa cercanía hace que te adaptes a los cambios a través del sentir, del afecto o de la emoción; vamos, de ‘poner piel’ en la gestión.

— Conocedor desde dentro de una de las instituciones más importantes de la provincia, llegados a este 2020, con voces que no valoran el papel de las diputaciones, considera usted fundamental su permanencia?
— Bueno, este es el Guadiana de la planta territorial en nuestro país. Cada cierto tiempo se cuestiona la provincia y a su órgano de gobierno. Quizás se pueda entender desde quien lo ve con la ‘asepsia’ de la realidad territorial de España hoy, con hasta cinco niveles de gobierno; desde la UE hasta el municipio, y eso, por no hablar de mancomunidades, áreas metropolitanas, parroquias… En muchos casos su cuestionamiento es por réditos electorales, control político, crisis e incluso ignorancia, pero desde la evidencia de España, nuestra provincia y los propios municipios, con su reducido tamaño, la intermunicipalidad es un imperativo para dar cohesión institucional a esa planta local tan fragmentada. Y ahí es donde las diputaciones cobran cada vez más importancia y sentido.

— Como alcalde de Collado Hermoso desde hace más de treinta años y ahora como presidente de la Diputación, ¿le ha servido esa experiencia en la administración local para proyectar su forma de gobierno en la Diputación más cerca de los ayuntamientos, conocedor de cuáles son sus principales necesidades?
— Éstas son varias y variadas, y muchas veces dependiendo de los momentos. La coordinación, cooperación y asistencia sigue siendo el núcleo esencial de nuestras competencias, pero su contenido, alcance y límites deben ser heterogéneos, atender al mapa municipal de la provincia y permitir a los municipios demandar tipos de asistencia diferentes, según su necesidad. La Diputación tiene que ser adaptativa a las necesidades, tanto de la gente como de los responsables municipales, además de flexible. Creo que una carta de servicios que ofrecer a municipios y personas es necesaria y que ese catálogo de servicios también debe ser flexible y sensible a variaciones en las necesidades de ambos.

— En su toma de posesión como presidente, destacó el esfuerzo de sus antecesores en lograr una Diputación saneada económicamente, gracias a una gestión eficaz, realista y eficiente. ¿Cuál va a ser su modelo de gestión en este mandato, será de continuidad del anterior o con la incorporación de algunas medidas nuevas?
— No me puedo abstraer a la realidad de haber sido vicepresidente en anteriores legislaturas y a reivindicar esa gestión, pero, por supuesto habrá medidas nuevas; unas impulsadas por mí y otras también por el equipo de diputados que me acompaña en esta legislatura. El reto demográfico, la atención social, cultural y deportiva, además de la igualdad, serán transversales a todas las áreas de gestión.
Junto con los municipios somos la Administración más receptiva y, a la vez, receptora de las exigencias y de los derechos de los ciudadanos. Y eso nos obliga a que, en nuestros programas y políticas públicas sea donde aquellos se sientan identificados. Necesitamos una reafirmación permanente de nuestra propia identidad y trabajo, mucho trabajo, en la percepción exterior que se tenga sobre las mismas. Y, sobre todo, de lo que hacemos en el territorio.
Será un trabajo coral y de un equipo; esto no es un proyecto personal, sino de todas las personas que conformamos el equipo de Gobierno y también de los grupos políticos que lo sustentan.

— Después de muchos años trabajando en el área de Asuntos Sociales, la “joya de la corona” de la Diputación de Segovia, ¿quiere seguir manteniendo esa imagen social de la institución, trabajando mano a mano con técnicos y empleados, para estar más cerca de los ciudadanos, los verdaderos destinatarios de las políticas de la Diputación?
— Sí, sin duda, eso es irrenunciable. Yo creo en una Diputación que, además de otras cosas, sea, por encima de todo, una administración social e igualitaria, donde los vecinos de nuestros pueblos se sientan identificados porque el denominador común de las políticas que pongamos en marcha sea la cercanía y, en el ámbito de lo social, la calidad. Seguiremos avanzando en ese proceso de mejora continua que responda a las necesidades y a las expectativas de los ciudadanos. Queremos que ellos participen en sus proyectos o planes de vida, así como prestar los apoyos que puedan necesitar. Siempre situaremos a las personas en el centro y mejoraremos la eficacia y la eficiencia de los programas y prestaciones que les hacemos llegar; trabajamos en una atención y unos servicios centrados en la persona, con revisión permanente de nuestro sistema de trabajo hacia ellos.

— Innovación y modernización son dos retos importantes para este siglo XXI en una institución del siglo pasado. ¿Qué medidas tiene pensado adoptar para ir adaptando la Diputación al momento actual y futuro?
— Del siglo pasado no, del anterior… Ya estamos en ello; desde el impulso permanente a la Gobernanza Pública. Llevaremos a cabo una administración local moderna, ágil y posible, que nos permita unos ayuntamientos eficientes y accesibles. Estamos transformando la propia organización para un uso adecuado de los recursos, simplificando procedimientos y justificaciones, tanto a nivel interno como de los programas y actividades que llegan a los municipios. Es capital acercar la administración al ciudadano. Y, eso sí, todo lo estamos implantando e implementando tecnológicamente, pero siempre desde el acompañamiento a los responsables políticos de los ayuntamientos y a los propios ciudadanos. sedes electrónicas, biblioAPP, pago digital de tributos, interconexión de registros, firma biométrica o el sistema de garantía de calidad en la intervención social… Son términos que han venido para quedarse.
En definitiva, adoptaremos servicios que se acercan a las personas y que acercan personas.

— ¿Cuál cree qué es la imagen de la Diputación que tienen los segovianos? ¿Qué percibe en sus visitas a los pueblos y en su relación con alcaldes y vecinos?
— Yo creo que la imagen no es mala; es la de una administración cercana que hace llegar recursos y servicios a los pueblos. Eso creo y… pienso también que los vecinos y vecinas de los pueblos lo tienen bastante claro y la ubican perfectamente. Quizás, la ignorancia de su labor, de su papel, e incluso el cuestionamiento de su existencia parte de las propias ciudades.
De los pueblos y la gente percibo complicidad y cariño, tengo que decirlo; tanto de los responsables municipales como de los vecinos… y mucho más de las vecinas de los doscientos ocho municipios que, no en vano, me han acompañado, mayoritariamente, y yo a ellas desde el año 1999; año tras año en sus Aulas de manualidades, Sociales, Escuelas Deportivas, de padres y madres… A todos ellos, pero sobre todo, a todas ellas, siempre tendré que darles las gracias, en parte por ser presidente, pero también por haberme enseñado desde hace veinte años a considerar la igualdad como un valor y como el epicentro de cualquier política que lleve a cabo un responsable público. Es curioso, porque ahora se ha convertido en un principio normativo, pero ellas llevan tiempo enseñándome a disfrutarlo en lo cotidiano y en todo lo que hacemos; es la demostración de que muchas veces la sociedad va muy por delante de las agendas políticas.

— -¿Cuáles son las principales necesidades de esta provincia? ¿Qué le piden los alcaldes?
— Sé que parezco pesado, pero, la conectividad digital. Y ahí incluyo fibra óptica, cobertura de móvil y datos, señal de Tv… Es perentorio y urgente; por ello en esta legislatura pretendemos estar cerca del cien por cien de cobertura en el territorio. Eso posibilitaría una opción de oportunidades en el mismo.
Por otro lado, la calidad de las aguas y la depuración de las residuales son un problema en un caso y empieza a serlo en el otro. El cuidado de nuestro medioambiente, la sostenibilidad, la normativa europea y nacional obligan a tomar medidas inmediatas y concretas. Ese esfuerzo lo intentaremos hacer en esta legislatura con más de 20 millones de euros en inversión por parte de la Junta, la Diputación y los propios ayuntamientos.
Vivienda, instalaciones deportivas… y así podría seguir, pero todo ello sin olvidar la cobertura que realizamos de servicios básicos en alumbrado, pavimentaciones, casas consistoriales, etcétera, que se financian con casi cinco millones de euros cada año.
Ya lo dije antes, pretensión de cooperación, coordinación y asistencia a los alcaldes y a los ayuntamientos, diferentes, según el tipo de necesidades.

— Como segoviano, alcalde de un municipio segoviano y presidente ahora de la Diputación de Segovia, ¿cómo vende Segovia y su provincia? ¿Cuáles son los atractivos de esta tierra? ¿es una provincia de oportunidades?
— Empiezo por el final; debería serlo. Estratégicamente estamos bien situados y mejor comunicados, hay multitud de recursos. Cuando hablamos de patrimonio, de medioambiente, de gastronomía, de turismo de cualquier tipo… hablamos de riqueza. Creo también que los que vivimos en el medio rural debemos mostrar esa cara optimista que posibilite y lleve a cabo iniciativas y emprendimiento. Y sí, vendo Segovia cada vez que puedo. Y ya que no puedo hacerlo desde la cantidad, sí lo hago desde la calidad y la excelencia de sus productos, su historia, su medio natural y su gente. Sobre todo, su gente.

— ¿Qué es lo que más le gusta de esta provincia? (pueblos, patrimonio, cultura, historia, gastronomía, personajes, etc…
—¡Qué difícil señalar un único aspecto! Y eso, a pesar de haberla recorrido en multitud de ocasiones. No es fácil elegir algo concreto en una provincia que parece que sólo se proyecta hacia el exterior, pero que, sin embargo, tiene mucha vida interior. Yo, cada vez que la recorro, siempre encuentro algo nuevo que me sorprende.
Quizás me alejaría de esa imagen de excelencia que se da al exterior y me quedaría con lo pequeño, pero nuestro; esos pequeños bares, panaderías, comercios, tiendas e incluso gasolineras… que son nuestra esencia, los que nos prestan servicio, los que pueden generar esas oportunidades de las que hablábamos antes y que son los que, realmente, crean el sentimiento de estar y ser de Segovia.