Dos vehículos inician la subida de la calle del Puente de la Muerte y Vida, siguiendo la nueva dirección del tráfico en la vía. / Nerea Llorente
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A las nueve horas y veintiocho minutos de este miércoles, los agentes de la Policía Local de Segovia cortaron el tráfico de bajada de la calle José Zorrilla. Tras unos minutos de impás, a la espera de que las furgonetas que aún descargaban mercancía para los comercios de la zona abandonasen la calle, un vehículo del cuerpo policial inauguró el nuevo sentido –ascendente– del tráfico, a la cabeza de unos conductores que por primera vez en 11 años encaraban la vía mirando hacia arriba.

¿Las sensaciones? “Raras”, confesaban. “Es como si estuviese haciendo algo malo, aunque sepa que estoy circulando bien. Habrá que acostumbrarse”, afirmaba una conductora con sensación de ‘dèjá vu’ que hacía memoria para recordar cómo transitar por la zona y llegar hasta su destino –la pregunta del millón para los vecinos al volante durante toda la jornada–.

Precisamente para atajar esas dudas, la Policía Local reforzó la presencia de agentes en el entorno de José Zorrilla. Las unidades del dispositivo, más efectivo que numeroso –aunque mayor en las horas más comprometidas para el tráfico–, se ubicaron en los puntos previsiblemente más conflictivos: en la plaza de Somorrostro, en la rotonda de El Cristo, en la intersección con la calle Antonio Machado y en otras vías perpendiculares cuyo sentido se modificó también este miércoles.

Pendientes de que ningún vehículo, con el ‘piloto automático’, se fuese de cara contra otros coches en alguna calle, los agentes tuvieron casi más trabajo atendiendo a los peatones. Por momentos, solo faltó el “¿quién es el último?” de rigor para pedir la vez.

“No está habiendo problemas porque está todo bien señalizado, pero sí se nos están acercando muchos vecinos para preguntarnos antes de coger el coche”, explicaba uno de los agentes.

Además, y para que todo fuese más claro para los conductores, durante toda la mañana el Equipo de Señalización trabajó en reforzar las indicaciones en la calle. Resultaba complicado no ver dos o tres señales de ‘dirección prohibida’ en cualquier punto de la vía.

Lejos de los segovianos habituales en José Zorrilla y de los conocedores de las nuevas medidas de movilidad recién implementadas, el aspecto de la calle llamará la atención a cualquiera que pase por ella estos días: sobreseñalizada, con los antiguos postes cubiertos con bolsas y precintos negros y con una mayor presencia policial.

Pese a que la primera jornada de este nuevo replanteamiento de la calle transcurrió sin incidentes destacables, sí dejó algunas imágenes curiosas. Como la del vehículo cuyo dueño olvidó moverlo antes del cambio de sentido y se mantenía estacionado en dirección contraria –en una zona, además, de mala solución para el brusco y necesario giro–.

También se pudo ver, quizá consecuencia de los problemas para alcanzar la vía en el punto deseado, más plazas de aparcamiento libre en la zona azul de José Zorrilla.

Menos complicaciones tuvieron los peatones. No en vano el único cambio importante para su movilidad por la zona se limita a saber mirar al lado correcto de la calle. En cualquier caso, no poca cosa después de más de una década.