Ferial Segovia
Los concejales Pablo Pérez (PP) y Guillermo San Juan (Podemos) disfrutan del ‘Dragón’ junto a las damas de las fiestas. / NEREA LLORENTE

Quien paseara ayer por el recinto ferial, podría pensar que no ha habido dos años de pandemia. Miles de segovianos se dieron cita en la noche del viernes para disfrutar con avidez de las primeras horas de apertura al público de la pequeña –este año aún más- ciudad de la alegría que se ubica desde hace años junto a la Ciudad Deportiva de La Albuera, en la que durante unas horas se hacen realidad el peculiar ‘citius, altius, fortius’ que proponen las atracciones feriales.

Y es que había y hay ganas de recuperar la normalidad perdida por efecto del covid, y aunque las precauciones siguen siendo necesarias, a la hora de la verdad ni las mascarillas ni la distancia social se pueden ver en el ferial, aunque quizá el cubrebocas pueda ser necesario para evitar el polvo que levanta el ligeramente acondicionado suelo del recinto.

Cumpliendo con la tradición, una amplia representación de ediles de la corporación municipal acompañó a los y las jóvenes representantes de los barrios de la capital en la visita inaugural al recinto ferial en una noche en la que las ganas de divertirse lograron el ansiado consenso entre los concejales de las fuerzas políticas, que no dudaron en sumarse a la fiesta y disfrutar como uno más de las atracciones.

La alcaldesa Clara Martín hizo gala de su recién estrenada condición junto a su homóloga Beatriz Lázaro, y unieron sus manos junto a las de ediles y damas para pulsar el botón con el que quedó inaugurada la iluminación del recinto, instalada por Electricidad Plaza, que dispuso un original pulsador para cumplir con el protocolo inaugural.

A partir de ahí, el recorrido por los distintos puestos y atracciones del recinto ofreció imágenes desenfadadas de convivencia entre políticos, damas y caballero, que exhibieron humor y simpatía, venciendo incluso el proverbial respeto ante lo arriesgado de algunas atracciones, cuyos movimientos parecen recrear a los aparatos de entrenamiento para los aspirantes a programas espaciales de la NASA.

Pero también hubo tiempo para atracciones más tradicionales como los autos de choque, donde ediles y representantes de los barrios dieron rienda suelta a la diversión para propiciar topetazos que arrancaron la risa y que, probablemente, cobraron alguna que otra ‘factura’ entre concejales del equipo de Gobierno y la oposición en forma de choques.

En el recorrido hubo espacio para disfrutar de la oferta gastronómica, con un fresco ‘chato’ de vino dulce y barquillo o de un deliciosos chocolate con churros en algunos de los establecimientos instalados, a la espera de que en los próximos días pueda concretarse la llegada de alguno más pendiente de autorizaciones y permisos.

En definitiva, ahora es hora de que los segovianos disfruten de sus ferias , en un recinto que parece tener su tiempo contado si finalmente se cumplen las previsiones municipales de una nueva ubicación, pendiente de conseguir un consenso que ahora no tiene.