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No es casual que la segoviana Ana Zamora, directora de la gala de los XXII Premios Max de las Artes Escénicas, celebrada el pasado lunes en Valladolid, haya recurrido como hilo musical al folclorista Agapito Marazuela (1891-1983).

La Entradilla, una de las numerosas piezas que recogió y cifró Marazuela en su monumental ‘Cancionero Castellano’ editado por primera vez en 1964 y reeditado poco antes de su muerte por la Diputación de Madrid en 1981 ha abierto la gala al son de la dulzaina, el instrumento que elevó a cotas de expresión musical y a la categoría de símbolo de una tierra. Virtuoso de la dulzaina dedicó su vida al estudio del folklore castellano, su divulgación y su conservación. Para ello, intentó recopilar y mantener de la manera más pura innumerables obras. Nacido en Valverde del Majano era de una familia humilde, vivió como concertista de guitarra, instrumento por el que sería reconocido y alcanzaría gran fama en los años 30, Dio conciertos en ciudades como Bilbao, Madrid, Valladolid o París.

Después de ganar el Concurso Nacional de Folklore en 1932, colaboró con las Misiones Pedagógicas y se comprometió a proseguir escribiendo su gran obra, ‘El Cancionero Castellano’
En 1936 le encargaron parte de la selección de los grupos musicales participantes en la denominada Olimpiada Roja. Como segoviano Agapito Marazuela organizó una actuación con los danzantes de Abades pero el estallido de la Guerra Civil un día antes de la inauguración de la competición deportiva hizo que se suspendiera.

Tras intentar detenerle en Salamanca huyó a Segovia y más tarde a Madrid. Desde el Centro Segoviano organizó Milicias antifascistas junto con otros segovianos como el escultor Emiliano Barral.
Pasó por varios penales y cayó en un cierto olvido durante años, viviendo como profesor de dulzaina y guitarra. El reconocimiento le comenzó a llegar tras un homenaje en 1958 y la edición de su Cancionero bajo el nombre de ‘Cancionero Segoviano’ en 1964.

Un músico de pueblo, del pueblo y para el pueblo fue Agapito Marazuela Albornos, homenajeado de forma velada en la gala de los Max que con el lema de “Fiesta de la libertad” ha construido la finura, sensibilidad y conocimiento de la dramaturga y directora escénica Ana Zamora (Nao D’Amores).

La Entradilla, como obertura musical de la ceremonia, ha conjugado Ana Zamora con otros temas como “La cigüeña” y “Vengo de moler morena”, rescatados por Marazuela en su obra, que apenas pudo divulgar durante más de 30 años.

Durante la transición diferentes artistas se trasladaron a Segovia para escuchar los sonidos y las palabras de Marazuela e incluso se organizó un concierto homenaje con músicos de la talla de Labordeta, Ana Belén, Ismael, Rosa y Julia León o Víctor Manuel En estos años diferentes grupos musicales tomaron el testigo del maestro y recuperaron su obra musical.

Uno de los más importantes fue el Nuevo Mester de Juglaría quien se hizo bandera de ese memorándum musical y asentó sobre él los comienzos de su dilatada y prolífica trayectoria. Ellos mismos lo reconocían el pasado noviembre, cuando le dedicaron el concierto en que celebraban sus 50 años sobre los escenarios.

La última actuación de Nuevo Mester Juglaría fue en la gala de los XXII Premios Max, en el Teatro Calderón de Valladolid, con Fernando Ortiz, Luis Martín y Llanos Monreal, entre otros miembros, donde entonaron uno de los poemas que Luis López Álvarez incluyó en su recordado libro ‘Los Comuneros’ y que el grupo segoviano popularizó en uno de los trabajos más recordados y emotivos de su trayectoria.