Imagen de la escultura del Diablillo sobre el pretil que ocupa en la calle San Juan. / Kamarero
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El juez del Juzgado de lo Contencioso Administrativo nº1 de Segovia ha declarado visto para sentencia el pleito iniciado por la Asociación San Miguel y San Frutos contra la colocación de la estatua del Diablillo en la calle de San Juan de la ciudad. La decisión, adoptada el pasado día 10 de enero, fue notificada a las partes el días 13 y en los próximos días se espera la decisión definitiva del juzgado segoviano.

Cabe recordar que hace justo un año, en enero de 2019, el propio juez de lo Contencioso Administrativo de la capital rechazó las medidas cautelares solicitadas por los denunciantes contra la instalación de la estatua; negativa a la que posteriormente se unió el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León, con sede en Burgos.

En cualquier caso, la decisión definitiva sobre el futuro de la polémica imagen, situada en el entorno del Acueducto está abierta y desde la asociación confían en que la Justicia se pronuncie a su favor.
“Hay muchos argumentos por los que la escultura no debe permanecer en la ciudad. Existen motivos de condición religiosa, por entender que el Ayuntamiento no podía recibir una estatua con el nombre de ‘Segodevs’, que evocaba el nombre o el sentido de ‘dios de Segovia’, y que para nuestra manera de verlo es contrario al respeto a las condiciones religiosas que debe mantener cualquier Consistorio. Y es que si bien el Ayuntamiento ya no utiliza ese nombre, no consta ninguna renuncia formal del autor a tal denominación”, expone Esther Lázaro, abogada de la Asociación denunciante.

Al margen de la cuestión nominativa, los responsables de la organización inciden en la “peligrosidad” que representa la actual instalación, “ya que cualquiera puede utilizar la piedra de su base como escalera para subir al pretil sobre una caída de diez metros”. Llaman la atención, además, al respecto de los “problemas” que la estatua ocasiona para el tránsito de personas con deficiencias visuales o con sillas de ruedas, al ocupar parte de una acera ya de por sí estrecha.

“Desde el punto de vista jurídico, es una falacia argumentar que se ha tratado de una donación pura y que no ha supuesto cargas para el Ayuntamiento. Hay que tener en cuenta que el Consistorio ha tenido que pagar la instalación, el coste del transporte, la cartelería promocional, los gastos de conservación y que el autor está recibiendo un reporte constante de publicidad a costa del Ayuntamiento”, argumenta Lázaro.

La escultura, que originalmente fue concebida para enriquecer la imagen de la ciudad y para derivar parte del tráfico turístico al barrio de los caballeros, no ha cumplido su función según la Asociación. “La realidad es que van ‘cuatro’ personas por esa zona; el calle Real sigue llena de turistas y la estatua no ha servido absolutamente para nada”, critican.

En caso de que el fallo del Juzgado sea negativo para sus intereses, la organización anticipa ya que agotarán las vías para que desaparezca un elemento que “no es acorde ni a la ciudad de Segovia ni a lo que representa”.