Carlos III

En dos ocasiones, cuando menos, la muerte le pisó los talones.

Fue acosado, acusado y absuelto, por no defender el paso del Ferrocarril del norte por Segovia.

Se fugó de las filas del ejército carlista en Grado del Pico.

Compró el Teatro Miñon por 56.000 reales en la Desamortización de Madoz.

Puede que no. Puede que, si usted continua leyendo y solo por llevar la contraria al que esto escribe, su idea sobre el personaje objeto de estas líneas sea totalmente diferente. Por ello, y ante la posibilidad de quedar en ‘fuera de juego’, mi opinión sobre y de, solo aparecerá entre líneas. Que es, de otra parte, lo que se estudia en las escuelas de verano —del 1 al 2 de agosto— de cualquier partido político.

Valentín Gil Vírseda —él es el personaje—, nació en El Guijar (1) en el año 1814. Su familia, labradores y ganaderos, eran de ‘posición económica desahogada’. Su abuelo paterno, Andrés Gil Herranz —atención al detalle—, fue designado por Carlos III como ‘muy entendido en ganadería’. ¿Causa, motivo y razón? Por haber conducido como mayoral el ganado lanar que Luis XVI de Francia había regalado a Carlos, viajando sobre albarcas por los caminos de Francia y España.

El señor Gil, el abuelo, entró en política en las elecciones de 1822, siendo elegido diputado suplente por Segovia. También el padre de Valentín, Andrés Gil de la Heras, fue diputado provincial en los años 1822 y 1823 y alcalde de su pueblo. A la caída del régimen constitucional, con la ‘invasión’ de los ‘Mil hijos de San Luis’, fue perseguido, hecho preso por los absolutistas y, junto a otros liberales, pasó por los calabozos del Alcázar. Otros miembros de la familia, tíos de Valentín, desempeñaron puestos de relieve en la política gubernamental, con determinados episodios que llegaron a causar la muerte de un hermano de su padre.

Observando, a grandes rasgos, lo que Valentín Gil Vírseda vio y vivió en su familia, su trayectoria no fue diferente en la transmisión de las ideas liberales, si bien en sus comienzos políticos se alineó al moderantismo (2). Las primeras letras la aprende en la escuela de su pueblo y cuando tiene 11 años viaja a la capital con el fin de recibir en el Seminario clases de latinidad. Avanzando en sus estudios estudió Derecho en Valladolid, donde se graduó en 1834.

Prosigue en Madrid, donde obtiene el título de profesor en la Academia de Jurisprudencia. El título de abogado lo consigue en 1838. Se colegió en Madrid. Tenía 24 años. De su trayectoria política dejamos constancia de sus ‘pasos’ más destacados:

—Diputado por Segovia (partido liberal) 1854 -1856 (3).
—Diputado por Castellón 1867-1868 (4).
—Diputado por Segovia 1869-1871.
—Senador por Segovia, años 1872 y 1873 (Partido Radical).
—En 1837. Con la llegada a Segovia el ‘ejército’ carlista de Zariategui (de infausto recuerdo para él) se presento voluntario para estar junto a los que defendían la ciudad. Su vinculación desde entonces a la Milicia Nacional fue total.
—En octubre de referido año es nombrado por la Junta patriótica de Armamento y defensa de la provincia, teniente de la 6ª compañía del batallón de la Milicia nacional movilizada.
—Año 1839. Establece su despacho de abogado en la ciudad, donde desempeña, también, el cargo de capitán de Granaderos del referido batallón.
—Año 1841, forma parte de la Comisión Provincial de Instrucción Pública, para el establecimiento de la Escuela Normal. Aprobada la propuesta la Escuela se establece en el Seminario.
—Fiel a Espartero, se negó a formar coalición con los moderados, por lo que en 1843 fue expulsado de la Milicia Nacional.
— Al referido cuerpo volvió como comandante tras el Pronunciamiento de los Sargentos en La Granja y la posterior ‘Vicalvarada`, de 1854, en el que tuvo una parte muy activa (5).
—Año 1847. Electo diputado provincial en la circunscripción de Sepúlveda. Permaneciendo hasta 1849, en el cargo de vicepresidente de la Diputación.
—Concejal en el Ayuntamiento de la ciudad en 1855.
—1856. Es designado presidente del partido progresista-democrático-radical en Segovia.
—1863. En plena Desamortización Madoz se saca a pública subasta el Teatro Miñón. Propietario: la Beneficencia provincial. La subasta parte de 28.500 reales y subiendo. El remate final es de 56.200 reales, con un beneficio para el Estado de 27.700 reales. Comprador: Valentín Gil Vírseda.
(Al respecto, no ‘sobrará’, a título informativo, el hecho que el señor Vírseda, en certificación del secretario de la Diputación Provincial, Salvador María Sanz, de 7 de abril de 1871, ocupaba el puesto 41 en la lista de los 50 contribuyentes ‘por impuesto territorial’ de la provincia. Pagaba una cuota anual de 1.327,65 céntimos).
—Septiembre de 1868, ‘colocado’ presidente de la Junta Revolucionaria de Segovia, cuya actuación se caracterizó por un marcado pronunciamiento anticlerical. La Junta en Segovia estuvo integrada por un solo partido, el progresista, del que era responsable Virseda y secretario el abogado Manuel Entero.
—1872, sale a la calle (los domingos) la revista semanal ‘La Consecuencia’, órgano del partido.
—Fue el séptimo presidente-decano del Colegio de Abogados de Segovia. Institución fundada en 1838.

Tres asaltos;
tres combates

Los carlistas le ‘fichan’

Les cuento. En pleno verano de 1836, los carlistas, en su recorrido por España, llegan Valdevacas. Destrozan lo que quieren —vejaciones aparte—, y hacen preso a Andrés Gil —alcalde entonces como ya escribimos— por mantener sus ideas liberales. Sus hijos, Valentín y Matías, que se habían ocultado en un bosque cercano, ven como a su padre, ya mayor, se lo llevan preso los carlistas. Le presionaron para saber donde estaban sus hijos y no se lo dijo.

Sus vástagos, saliendo de su escondite y sin reparar en los riesgos, siguieron a la facción carlista en su camino hacía Riaza. En el transcurso del caminar van hilvanando la estrategia que lleve a liberar a su padre. Matías y Valentín, no sin riesgo, consiguen hablar con el jefe de la facción. Valentín pide la libertad de su padre. En el primer ‘punto’ no hay acuerdo. El diálogo continúa.

Al día siguiente, el jefe de la facción carlista, comandante Gómez, hace una contrapropuesta: ‘libero a su padre y sus hijos se unen a nosotros’. Ahí ven abierta una puerta, por más que no comulguen con las ideas carlistas. Valentín, que lleva la línea argumental propone:

Comprenda que nuestro padre es muy mayor y no podría regresar solo a nuestra casa’. El comandante contesta de forma tajante: ‘Pues al menos uno de vosotros se une a nuestro grupo. Y no hay otras posibilidades de llegar a ningún acuerdo’.

Aceptan. Matías regresará con su padre y Valentín se ‘une’ al carlismo. Esta última decisión y la maduración de un plan que lleva dando vueltas en su cabeza varios días, busca su solución, que incluye el riesgo de su propia vida.

Cuando llegan a Grado (Grado del Pico desde 1916), límite de la provincia de Segovia con la de Guadalajara, Valentín prepara su inmediata fuga aprovechando la noche. Nada fue fácil, pero lo consigue. Gano el primer asalto de una azarosa vida.

Ferrocarril: tumulto, juicio y absolución

Fecha: 10 de noviembre de 1855. En la sede del Cuartel del Batallón de la Milicia Nacional, con domicilio en la Plaza de los Huertos, del que es comandante Gil Vírseda, se reúnen —con caras de circunstancias— políticos, los mandos del Batallón, un grupo de los que, por fuera del cuartel gritan, amenazan y ‘empujan’ para que el diputado entregue su acta, (dimisión).

A punto del linchamiento

La historia comienza cuando…El no paso del tren del Norte por Segovia, la pérdida de esa posibilidad —a pesar de ser más viable que la de Ávila—, hizo que las expectativas que se habían creado se quedaron en un pozo. Cualquier chispa que en torno al tema saltase en la ciudad — y nadie se podría llamar a engaño—, podía llevar a pésimas soluciones. Después de los informes de técnicos —y aquí hay que destacar el gran trabajo del ingeniero segoviano Melitón Martín Arranz—, el Gobierno de la nación (6) hubo de tomar una decisión, esta fue política y se inclinaron por la ‘oferta’ de Ávila.

El rum rum en la capital —año 1855—, puso su punto de mira en uno de los diputados por Segovia: Valentín Vírseda (7). Se le acusa de no haber estado presente en las votaciones del Congreso y no haber defendido la opción de Segovia. La ‘bola’ crece. Vírseda, es en ese tiempo comandante de la Milicia de la ciudad. En noviembre del referido año, tras atravesar la ciudad por diferentes tumultos en ese tiempo, se convoca en la sede de la Milicia, Plaza de los Huertos, a los poderes fácticos de la ciudad; acuden también los oficiales del Cuerpo y una representación de los que gritaban por fuera del Cuartel.

Se pide la renuncia a Vírseda de su acta de Diputado. Todos los que le rodean parecen estar de acuerdo. El diputado acepta. Ha de redactar en tres ocasiones su carta de renuncia. Con las dos primeras no están de acuerdo los que piden.

Cuando el ‘revolucionario’ acto acaba y el vocerío decae, Vírseda pide a un compañero oficial de la Milicia: ‘acompáñame hasta mi casa. Temo por mi vida’. Vírseda, había intervenido un año antes —incluso con vehemencia— en las enmiendas a la Ley General de Ferrocarriles. Aprobada el 3/6/1855.

Un año más tarde, 1856, se celebra el juicio en la Audiencia de Segovia por los hechos relatados. El sumario ocupa 495 folios. Vírseda pide a Juan Rivas Orozco que lleve su defensa (8). Extraordinario planteamiento jurídico de Rivas. Su cliente salió absuelto. Corolario: ‘Para cuando la razón entiende lo sucedido, las heridas en el corazón ya son demasiado profundas’. (Carlos Ruiz Zafón)

En defensa de Valsain (9)

En debate parlamentario acerca de la Desamortización de la Ley Madoz sobre Valsaín (12/12/1869), llevó a Valentín Vírseda a presentar una enmienda en el Parlamento. A ella se unieron los diputados Bonifacio de Blas, Telesforo Montero, José Riber, Manuel del Vado, Diego García y Joaquín Sancho.

En la referida enmienda se pedía dejar fuera de la venta de bienes de la Corona, entre ellos los montes y pinares de Valsaín. ‘Respetándose, en todo caso, los derechos que, al venderlos a la Corona por escritura pública, quedaran reservados a los vecinos de la Ciudad de Segovia y pueblos de su Comunidad’.

La pretensión de la enmienda se dirigía a que Valsaín quedara por Ley excluido de la Desamortización, a la vez que se quería dar satisfacción a los derechos históricos de la Ciudad y Tierra de Segovia, y que los pinares no cayeran en manos privadas.

Si bien el Gobierno, a través de su diputado portavoz, manifestó que la enmienda de Vírseda era innecesaria, ‘a la vista de las leyes vigentes’ y que los montes de Valsaín serían ‘respetados’, el Ministerio de Hacienda, poco tiempo después, a través de una Real Orden, llevó a efecto la venta a particulares.

Los argumentos de Vírseda eran coincidentes con los del informe de la Junta Facultativa del Cuerpo de Ingenieros de Montes, que ya en 1855 había dejado clara su postura sobre la posible ‘entrada’ de los planes de desamortización en los referidos montes. A lo que tampoco se hizo caso.

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(1) La primera cita de la localidad es del año 1402. En 1728 es conocida la comarca como Valdevacas del Guijar. El poeta medieval español Juan Ruiz , Arcipreste de Hita, en su célebre Libro del buen amor cita al municipio como su “lugar amado”. Aparece como Valdevacas en 1313; en el libro de Visitas de la Catedral, 1446; como Val de Vacas, en ‘Segovia y sus Mil Pueblos’; Martín Mesa, 2019.
(2) El moderantismo es una visión singular española del liberalismo del siglo XIX formada por la antigua aristocracia y la alta burguesía, convertidas en una nueva oligarquía.
(3) ‘Los Diputados pintados por sus hechos’. Colección de Estudios Biográficos. Madrid 1869. Tomo segundo.
(4) Era propietario de bienes inmuebles en Castellón y Liria (Valencia).
(5) La revolución de ‘La Gloriosa’ (1868) quitó el poder a Isabel II, lo que dio paso al ‘Sexenio Democrático`’ (1868-1874). Este periodo acabó con la restauración borbónica.
(6) Presidían el gobierno de la nación Espartero y O´Donnell.
(7) Los otros diputados eran Pablo Avecilla, Benito Alejo Gamindo y Esteban Pastor.
(8) Defensa de los Ciudadanos procesados por los sucesos que en el Cuartel del Batallón de la Milicia Nacional de esta Ciudad ocurrieron el 10 de noviembre de 1855’. Imprenta Espinosa, 1856. Consta de 16 folios. Muchos de los datos que aquí aparecen han sido recogidos de la lectura de la referida defensa.
(9) ‘El escándalo de las ventas de Valsaín’, Ignacio Pérez-Sala.