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Iglesia parroquial de Santa Eulalia de Mérida./ José Antonio Santos

A 23 Kilómetros de Segovia capital, entre Vegas de Matute y Otero de Herreros, se encuentra una pequeña localidad que en estos momentos no supera los 100 habitantes y cuyo nombre es Valdeprados, nombre fácil de explicar pues a esta zona siempre se le ha conocido como Valle de Prados, Val de Prados.

Su forma de vida es, principalmente, la agricultura y ganadería pero, desde hace un tiempo, ha comenzado a funcionar una empresa que organiza bodas y eventos y una tienda de muebles y antigüedades.

El municipio está formado además por el núcleo de población de Guijasalbas, que realmente es un despoblado en el que persisten algunas explotaciones ganaderas pero cuya población desapareció en la segunda mitad del siglo pasado. Su nombre parece que hace referencia a una iglesia blanca que se supone que estaría realizada en piedra caliza o cubierta de cal. Esta iglesia estaba dedicada a San Martín pero hoy es una ruina.

Patrimonio

Valdeprados tiene una iglesia dedicada a Santa Eulalia de Mérida de estilo herreriano. En el interior existen varios retablos, el mayor es del siglo XVIII y mezcla los estilos barroco y neoclásico. El retablo lateral está dedicado a Santa Bárbara y es de la misma época. En el templo se puede ver también una pintura de la Virgen del Rosario del Maestro de Maello.

En este pequeño pueblo segoviano existen varios ejemplos de arquitectura tradicional y un puente de piedra y madera, conocido como “El Puente de Los Enamorados”, sobre las aguas del río Moros.

Pero el interés patrimonial de Valdeprados no se limita a su casco urbano. En su entorno se encuentra un paraje, cercano al río Moros, conocido como La Risca que está compuesto de cortados de roca caliza donde el tiempo y la labor del agua han dado como resultado la existencia de cuevas. El tajo tiene unos 250 metros de largo, más de 30 metros de altura y solo unos pocos metros de anchura, lo que hace que en este lugar el río esté encajonado, siendo sus paredes tan verticales que bien se podría hablar de que es una garganta o desfiladero. También, en el exterior de Valdeprados, se encuentra la Vaguada del Quejigal y su monte lleno de encinas.

El Torreón de los Condes de Puñonrostro

Esta fortificación hace que el perfil de Valdeprados sea diferente al de otros pueblos en los que solo la torre de la iglesia sobresale al resto de las construcciones.

Existen pocos datos sobre este monumento pero se cree que fue construido en el siglo XV y que su titularidad correspondía a la familia Arias Dávila, de la que uno de sus miembros era Juan Arias Dávila, Conde de Puñonrostro.

El torreón tiene planta rectangular y está realizado en mampostería. Sus ventanas hacen de sensación de apertura al exterior y en cada lado mayor del rectángulo, existen balcones pareados mientras, en los lados menores, los balcones son únicos. Estos balcones están protegidos por un antepecho (muro de poca altura formado por la extensión de los muros exteriores de un edificio que sobresale por encima de la cubierta) en el que se habilita una triple tronera (abertura o agujero estrecho en el costado de un buque o en un muro, que se utiliza para disparar). Su estado de conservación es bueno. Pertenece a la familia del escultor Luis Sanguino y es utilizado como vivienda.

luis sanguino, escultor. Nació en Barcelona en el año 1934 y, tras una ajetreada vida, en la que residió en muchos países y lugares, en el año 1990 llegó a Segovia y se asentó en Valdeprados.

Hoy es un escultor de fama internacional pero sus comienzos no fueron sencillos llegando a ganarse la vida realizando pequeñas obras como los Belenes de escayola que vendía en la Plaza Mayor de Madrid.

Fue alumno del escultor e imaginero Federico Coullaut-Valera (25-4-1912, 13 -10-1989) y, trabajó para un anticuario que estaba frente a las Cortes, en Madrid. El anticuario le conseguía madera de vigas antiguas y él realizaba esculturas de santos. Se presentó como escultor al concurso para realizar esculturas en el Valle de los Caídos y consiguió ser seleccionado y, entre otras, las esculturas alusivas a las Fuerzas Armadas, fueron realizadas por él. En 1976, vuelve a España tras residir en EEUU y recibió la Cruz de la Orden de Isabel La Católica del Rey Juan Carlos I por representar y sentirse orgulloso de su país allá donde estuviera.

Desde que se asentó en Segovia, realiza muchos trabajos para la Comunidad de Madrid pero, otras ciudades como Segovia, Guadalajara, Marbella, Oviedo y Navalcarnero le han encargado importantes proyectos.

Leyendas de Valdeprados

Juan Manuel Santamaría en su obra “Leyendas de las Tierras de Segovia” recoge dos leyendas que se asientan en dos de los puntos principales de la localidad: El Torreón y el Puente de los Enamorados.

El Caballo del conde (Leyenda del Torreón de Valdeprados): Este torreón está coronado por una veleta con una forma singular, un caballo. Esta curiosidad hizo que Lorenzo García Huerta, escritor nacido en Valverde del Majano se inspirase en ella para realizar un relato que tituló el Caballo del Conde. Esta versión, comenta Santamaría, la oyó cantar a un vecino de Valdeprados y muestra algunas diferencias con la que publicó García Huerta en el periódico El Liberal Dinástico.

Dice la leyenda que había un rey que quería premiar el valor del conde durante la guerra y le ofreció todas las tierras que hubiese podido recorrer con su caballo en un día. El conde valiente y ambicioso, montó su mejor corcel, lo espoleó con furia y se lanzó al galope por los montes, valles y llanuras. A punto de cerrarse el plazo, el caballo cayó reventado. El conde lamentó el final de aquel “buen caballo” y, en señal de reconocimiento, levantó un castillo en el mismo lugar donde murió el animal e hizo una veleta con su figura para recordar este suceso.

El Puente de los Enamorados (Valdeprados): Cuentan que un castellano de Valdeprados fue preceptor de un príncipe que vivía con él en el Torreón. Un día el joven príncipe conoció a la hija de los Señores de Vegas y se enamoró de ella. La muchacha correspondía a aquel amor y, los jóvenes pasaron días felices pero poco después, el príncipe, que llegaba a su mayoría de edad, recibió el aviso de que debía prepararse para volver a la corte. Ambos sabían que aquello sería el final de su amor juvenil… Un día se reunieron en el Puente de los Enamorados y, cogidos de la mano, abandonaron el puente, se dirigieron a la cumbrera de La Risca de Valdeprados y… se dejaron caer por el precipicio…

Fiestas

Como fiestas principales, la patrona es Santa Eulalia y su fiesta se celebra el 10 de diciembre. La Cofradía de San José, organiza la fiesta del día del santo el 19 de marzo y que también tiene mucha importancia y tradición pero, además, desde hace unos 13 o 14 años, en verano, se organiza otra fiesta que se ha convertido en la fiesta grande al celebrarse en esta estación, cuando la población aumenta de manera evidente. Se conoce a esta fiesta como “Convivencia Vecinal” y sirve para que esos días, la gente conviva y se divierta. Esta fiesta tan especial se celebra el penúltimo fin de semana de agosto, este año 2018 se celebrará los días 18 y 19 de ese mes.

Valdeprados hoy

José Luis García Arribas (PP), Alcalde de Valdeprados desde 2008, comenta que la forma de vida del pueblo está centrada en la agricultura y la ganadería salvo en el caso de “La Tienda Rústica”, regentada por Victoria en la que encontramos muebles y antigüedades pero, también un espacio gourmet en el que se pueden adquirir productos tradicionales de nuestra gastronomía y de la de otros lugares. En Valdeprados, también existe una empresa especializada en la organización de bodas llamada Finca Aldeallana.

García Arribas, el alcalde, cuenta además que la población “real” del pueblo es de algo más de treinta personas, mientras que los vecinos “censados” son entre 80 y 90. En vacaciones y los fines de semana, las cifras, como es lógico, cambian.

Entre los proyectos que el alcalde pretende poner en marcha, durante los próximos meses, se encuentra la consolidación de un depósito de agua que se ha realizado recientemente. Se pretende completar la automatización de este depósito para que “envíe avisos” a los móviles de los responsables de su funcionamiento en caso de avería. También se va a realizar, con la ayuda de la Diputación Provincial de Segovia, un punto limpio. Estos proyectos se suman a las obras realizadas en los últimos meses como las mejoras en la pavimentación o el arreglo de la plaza del pueblo.

Ahora también, el Ayuntamiento de Valdeprados, se ha propuesto que sus vecinos hagan más deporte y, en la promoción de tan conveniente actividad han puesto su empeño. José Luis García Arribas, tras consultar con los vecinos, tanto los que residen en la localidad de continuo como aquellos que acuden en vacaciones, ha decidido realizar una pista de pádel por ser este un deporte que está de moda y al alcance de todos los públicos y de todas las edades.

Mancomunidad Geominera

La Mancomunidad Interprovincial Castellana se creó en 1989 y está formada por las localidades de Maello, Blascoeces y Aldeavieja en Ávila, pero además Ituero y Lama, Navas de San Antonio, Zarzuela del Monte, Las Vegas de Matute, Otero de Herreros, Ortigosa del Monte, La Losa, Navas de Riofrío y Valdeprados. Son 12 pueblos y 11 términos municipales que se han unido para conseguir mejores servicios en la recogida y tratamiento de residuos sólidos urbanos y, en el servicio contra incendios pero, además, en la realización de un programa de difusión de su territorio mediante rutas guiadas que dan a conocer sus pueblos y su territorio desde un punto de vista natural e histórico.

La Mancomunidad Geominera es un proyecto de la Mancomunidad Interprovincial Castellana y en él se observa un calendario de visitas guiadas que va a comenzar a funcionar, en una nueva convocatoria, en este mes de Marzo. Hoy domingo 4 de marzo se está recorriendo Navas de Riofrío y sus Caceras Históricas; el domingo 11 de marzo se recorrerá Blascoeces (Ávila) con su paisaje geológico y sus despoblados; el 18 de marzo Vegas de Matute y sus Hornos de Sal y, el 24 de marzo Navas de San Antonio… El resto del calendario de visitas guiadas se completará poco a poco y en él aparecerá Valdeprados y con una visita a una zona Geológica de gran importancia como es La Risca.

Dónde dormir

La localidad de Valdeprados cuenta con dos casas rurales, Casa Rural La Risca y Casa Rural Camino del Río.

La Casa Rural La Risca tiene capacidad para5- 7 personas y cuenta con chimenea, terraza con muebles de jardín y un salón de juegos abuhardillado en la planta superior de la casa. La Casa Rural Camino del Río cuenta con capacidad para 7-9 personas y, también tiene chimenea, terraza y muebles de jardín.

Desde estas casas rurales se puede disfrutar, de un modo especial, de la naturaleza pues esta zona está incluida en la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA), lo que hace que tenga un gran valor medioambiental único y, desde este lugar, también es posible conocer La Risca, el espectacular cañón fluvial con grandes valores geomorfológicos.

Dónde comer

La localidad de Valdeprados cuenta con un establecimiento llamado “Bar y Punto” donde se pueden degustar raciones tradicionales como croquetas, torreznos, albóndigas…y platos elaborados por encargo. Este establecimiento, que en junio cumplirá un año, abre su puerta los fines de semana (desde el viernes hasta el domingo), salvo los meses de julio y agosto que abre todos los días de la semana .

En “Bar y Punto”, que regentan Miguel Ángel y Patricia, son muchos los platos que podemos encargar pero, uno de los que más éxito tiene es la paella que, por encontrarnos en Cuaresma, puede realizarse solo con verduras y pescados.

Receta

Ingredientes: Cebolla, tomate, ajos, calamares o sepia, gambones o bambas, chirlas o almejas, mejillones, azafrán, colorante, guindilla, caldo (hecho con las cabezas de las gambas y gambones que después trituramos para que el caldo sea más consistente) y, arroz.

Modo de prepararlo: Para empezar, se rehoga la cebolla junto al tomate y, ajo y perejil machacado (para que se note menos en el guiso). Se añaden primero los calamares, que se rehogan un poquito, se añaden las chirlas o las almejas para que se abran. Cuando este paso se completa se pone el caldo para que el conjunto cueza un poquito y se añaden las especias (azafrán y colorante). Para terminar, se pone el arroz para que cueza durante unos 20 minutos (dependerá si lo queremos más o menos caldoso), y estará preparado.