Enrique del Barrio, en El Adelantado. / Nerea Llorente
Enrique del Barrio, en El Adelantado. / Nerea Llorente

Bastante antes de que el libro ‘La España vacía’, de Sergio del Molino, se convirtiera en un best seller a nivel nacional, el segoviano Enrique del Barrio ya había decidido publicar una obra sobre la despoblación, centrada en los valles Eria y Órbigo, en Zamora.

Para tomar fotografías contó entonces con el apoyo de una nativa, su esposa, Margarita Vega; y encomendó los textos a un reconocido periodista zamorano, Miguel Ángel Blanco Casquero. El éxito de la idea fue, lisa y llanamente, abrumador. A la presentación de la obra asistieron cerca de 250 inéditos, en un hecho inédito para unos pueblos que, a diario, suman menos habitantes que dedos tiene una persona. ‘Testigos y vigías. Una aproximación histórica y cultural a los valles Eria y Órbigo’ —el título del libro— está hoy casi agotado.

Así que, en vista de esa buena acogida, Del Barrio decidió dar continuidad a su aventura editorial, abordando en un segundo volumen otro valle zamorano, el de Vidriales, integrado por 23 pueblos. “Es una comarca rica pero, lamentablemente, también está muy despoblada”, constata Del Barrio, que ha vuelto a liderar el equipo del primer volumen.

En cada una de los 23 pueblos, Vega y él han tomado bellísimas imágenes, capaces de empujar al lector a planear un tranquilo viaje por aquellas tierras. El patrimonio artístico, aunque en no pocas ocasiones está casi abandonado, tiene encanto, primorosamente captado por la pareja de fotógrafos. Y la presentación de ese paisaje viene aderezada por los cuidados textos de un perfecto conocedor del valle como es Casquero. El propio Del Barrio se ha encargado de la maquetación del libro, que tiene un indiscutible sello ‘made in Segovia’, pues su prólogo está firmado por la periodista Esther Maganto, y ha sido impreso en Taller Imagen.

Del Barrio quería acabar la obra “antes de que el valle de Vidriales se vaya al carajo”. Aunque confiesa estar enamorado de la comarca, no puede por menos de advertir que “tiene fecha de caducidad”, a menos de que cambie la tendencia de paulatino descenso de la población.

En su patear por el valle de Vidriales, Del Barrio se ha visto impactado por la iglesia de Grijalba de Vidriales, cuyo espectacular artesonado del siglo XVI se encuentra en un preocupante estado a causa de las goteras, y ahora él no pierde ocasión en denunciar el caso, consciente de que “si no se actúa rápido, se va a perder”, recordando que tal obra motivó la declaración del templo como Monumento Nacional.

Tras la reciente presentación del libro, Del Barrio se ha marcado su siguiente objetivo: el valle del Tera. Pasito a pasito, quiere publicar cinco volúmenes de los valles zamoranos. En ello está.