Las diez afortunadas, esperando el tren en Guiomar. / el adelantado
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La estación Guiomar era ayer testigo de una despedida especial; la de una decena de usuarias del servicio de Teleasistencia de la Diputación de Segovia de sus familiares, a quienes dejaban en tierra durante una semana para disfrutar de una experiencia inédita en sus longevas vidas y que tiene como artífices a la propia institución provincial de Segovia, a la Diputación de Orense, promotora del programa de ‘Termalismo Social’ y a Domus, empresa que ambas comparten como adjudicataria del servicio de Teleasistencia. Ésta ha sido la encargada de ejercer de intermediaria entre las dos administraciones provinciales para que diez segovianas sean invitadas a disfrutar del programa de ‘Termalismo Social’ que ofrece la Diputación orensana a otra decena de sus usuarias.

Así, a lo largo de una semana, castellanas y gallegas convivirán en el balneario de Lobios, compartiendo habitaciones y una serie de actividades enfocadas a mejorar su salud y bienestar. A través del termalismo y de las propiedades terapéuticas de las aguas declaradas como minero-medicinales, además del desarrollo de distintas actividades socio-culturales, en convivencia con personas de otra provincia, se pretende que las usuarias seleccionadas disfruten de una experiencia única de envejecimiento activo que ya comenzaba a serlo en la estación de tren. Allí, y casi con mayor nerviosismo por parte de los familiares que de las propias beneficiarias, éstas comenzaban un viaje que hasta hace unos días era impensable para ellas por diferentes motivos; desde económicos hasta personales. Y es que, teniendo en cuenta que el servicio de Teleasistencia, gestionado por el Área de Asuntos Sociales de la Diputación, atiende a 1.058 personas en toda la provincia, la selección de diez personas no ha sido fácil.

Los técnicos de los CEAAS han sido los encargados de facilitar los nombres de las usuarias susceptibles de disfrutar de este programa, atendiendo a diferentes criterios de prioridad social; como, por ejemplo, si eran en cierto modo autónomas, si no habían tenido muchas facilidades para viajar a lo largo de su vida, si vivían solas o si tenían un estatus económico medio-bajo, entre otras cuestiones. Finalmente, y entre algunas incertidumbres propias de una vivencia de estas características, ayer cogían sin miedo un tren que no había pasado antes por su vida. Con él viajaba, una vez más, el trabajo entre administraciones que podría consolidarse en el futuro a través de ésta u otras vías.