Unas obras de emergencia tratarán de proteger más la Ceca ante riadas

Entre las medidas figura la colocación de una valla de cristal sobre el muro de la terraza de la cafetería, además de la instalación de nuevas compuertas y válvulas. De Santos atribuye a la ‘mala suerte’ la ‘desafortunada coincidencia’ de crecidas ‘totalmente extraordinarias’ del Eresma en los dos últimos años.

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El Ayuntamiento de Segovia acomete diversas obras de emergencia en la Casa de la Moneda para aumentar la protección del histórico edificio, construído en 1583 por orden de Felipe II, frente el riesgo de inundaciones por posibles nuevas crecidas extraordinarias del río Eresma, como la que se produjo a principios del pasado mes de marzo.

El Gobierno municipal aprobó ayer una partida, por importe superior a los 23.000 euros, para financiar el suministro e instalación de nuevos elementos de seguridad frente a posibles riadas, unos dispositivos, como vallas de cristal, compuertas y válvulas, que estarán totalmente operativos en una semana, según explicó la alcaldesa accidental y concejala de Turismo y Patrimonio Histórico, Claudia de Santos. La junta de Gobierno ya aprobó la semana pasada otra partida de 27.000 euros para costear diversos trabajos de reparación de daños por la inundación que sufrió el edificio el pasado 2 de marzo, según informa Ical. No obstante, el coste de reparación los daños estructurales en el inmueble correspondientes a esta última inundación, que se calculan en algo más de 30.000 euros, son asumidos por el seguro contratado por el Ayuntamiento.

De Santos precisó que los daños estructurales que se han producido hace un mes han sido más cuantiosos que los de hace un año (cifrados en algo más de 21.000 euros, también cubiertos por el seguro), en tanto que en esta ocasión el agua provocó desperfectos en el sistema de calefacción de la cafetería, además de que se ha tenido que limpiar al completo la superficie de la terraza.

La alcaldesa accidental indicó que el comportamiento del Eresma está estudiado desde hace 550 años, y que, de acuerdo con estos datos, la crecida de marzo de 2013 se corresponde con una temporalidad de 50 años, mientras que la de principios del mes pasado se produciría cada 250 años. Es más, De Santos atribuyó a la “mala suerte” que estas dos crecidas del río “totalmente extraordinarias” se hubieran producido en dos años sucesivos.

Como se sabe, la última inundación de la Ceca se produjo el pasado 2 de marzo, cuando el agua anegó la cafetería del restaurante y el patio de canales. El nivel del río se elevó hasta 15 centímetros por encima del muro de la terraza de la cafetería y se coló por una ventana y una puerta del establecimiento, que no resistieron la fuerza del agua. De acuerdo con De Santos, el agua no entró, sin embargo, por las puertas y ventanas de la zona del edificio herreriano correspondiente con el Museo gracias al ‘antepecho’ o talanquera que refuerza aquí los cristales, de un importante grosor y que se colocaron a raíz de la inundación de marzo de 2013. Solo una ventana, de acuerdo con la concejala, sufrió desperfectos por el arrastre de un tronco de un río.

En esta oportunidad, el río alcanzó un caudal de 80 metros cúbicos por segundo, cuando en marzo de 2013, cuando el agua anegó la cafetería y la sala del museo el caudal fue de 32 metros cúbicos por segundo. El año pasado, los bomberos de Segovia evacuaron cerca de 450 metros cúbicos de agua (450.000 litros) que entraron en la Casa de la Moneda. Entonces, en un solo día, el Eresma llegó a multiplicar su caudal por 20 e incrementar su nivel en 1,5 metros. El agua permaneció embalsada, en su mayor parte, en el denominado patio bajo de la Casa de la Moneda, aunque también en la planta baja del edificio más próximo al río, en la sala del Museo destinado a albergar la exposición ‘dinámica’, donde el agua llegó a alcanzar una altura de 60 centímetros. Según explicó De Santos, a raíz de esa inundación, de marzo de 2013, se tomaron diversas medidas, como la colocación de cristal de doble grosor en todas las ventanas del edificio herreriano, además de que se “refinó” el protocolo de revisiones contínuas de los elementos de bombeo. “El año pasado parte de la inundación se debió a que, sorprendentemente, los desagües de la cafetería no estaban conectados, había un tubo grande en caída líbre (…) y eso hizo que hubiera problemas para evacuar parte del agua”, dijo la concejala. Entonces, según añadió, también se impermeabilizaron partes del canal y se tomaron medidas para evitar que el agua entrase por el eje de las ruedas hidráulicas. “Es difícil hacer que la rueda gire y que no entre el agua, se ideó un artilugio que lo permite”, añadió.

Valla de cristal

Con respecto a las obras de emergencia, De Santos precisó que algunas ya se han llevado a cabo y otras se ejecutarán en el plazo máximo de una semana. Así se colocará una valla de cristal sobre el muro de la terraza de la cafetería, que elevará la altura de protección frente al río en 40 centímetros. De Santos recordó que la última crecida sobrepaso el agua el muro en unos 15 centímetros —en marzo de 2013 se quedó a escasos cinco centímetros y no lo superó—, por lo que, según recalcó la concejala, “damos un margen suficiente para que el agua no vuelva a entrar a la cafetería, aunque aumente el nivel del río”.

De Santos confesó que se planteó en un momento la recrecida del muro, aunque finalmente se descartó porque “se perdía el encanto de la visión del río desde la terraza de la cafetería y al final hemos arbitrado una solución que es más barata y eficaz”.

La concejala explicó que se han instalado dos compuertas de hierro “que cierran herméticamente los dos canales, con lo cual impiden que el recule el río y que al aumentar el nivel el agua entre por los canales”. Asimismo, en estos días se trabaja en la recrecida con madera de las compuertas de entrada al río, con lo cual si conseguimos que los canales queden estancos, no tienen por qué producirse filtraciones en el muro de la cafetería, ya que buena parte del agua que entra es por filtración en ese muro”.De Santos añadió que se han habilitado también tres válvulas que permiten la salida del agua si entra en la cafetería. Explicó que estas válvulas se mimetizarán con el entorno para evitar el impacto visual.

Según De Santos, la Ceca “nunca ha estado desprotegida”. “El río, en estos dos últimos años, ha tenido un comportamiento irregular, no esperado, que ha provocado situaciones extraordinarias”, defendió De Santos, quien recordó que la Casa de la Monea está construida en el cauce del río, con lo que el edificio “tiene que convivir con el riesgo de inundación”. “Creo que hemos tomado todas las medidas posibles para evitar inundaciones”, subrayó.