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Las residencias han recobrado parte de la vida que durante meses estuvo limitada. / EL ADELANTADO

Las residencias de mayores afrontan en el presente una realidad muy diferente a la que se manifestaba hace apenas dos meses, con una clara mejoría que permite dejar atrás, al menos en parte, una pandemia que durante casi un año ha sido un flagelo continuo para estos centros.

Esta ‘nueva normalidad’ que viven las residencias es mucho más benévola que la anterior, ya que aunque se mantienen algunas de las medidas restrictivas para evitar la expansión del virus en estos espacios, la campaña de vacunación desarrollada en los centros evita que se puedan dar los grandes brotes ocurridos en el pasado.

Pocos centros se salvaron de caer en las garras de un patógeno que fue especialmente inclemente con los usuarios de las residencias, especialmente durante una primera ola que dejó una estampa que va a ser difícil de olvidar.

Por el contrario, la cuarta ola no ha tenido por el momento trascendencia en los centros, hasta el punto de que en la actualidad estos espacios no contabilizan ningún usuario con la enfermedad activa. Esta situación no se daba desde principios de año, antes de estallar la tercera ola.

En la provincia se ha administrado ya el ciclo completo de dos dosis a 2.066 usuarios y a 2.085 empleados

Sin duda la diferencia fundamental entre este escenario y el anterior es la llegada de la vacuna. De esta manera, en la provincia se ha administrado ya el ciclo completo de dos dosis a 2.066 usuarios y a 2.085 empleados.

Esto no imposibilita que el coronavirus pueda entrar de nuevo en las residencias, ya que las vacunas no cuentan con una eficacia plena, aparte de que algunos usuarios no han podido o querido recibir el profiláctico.

Aunque no pueda decirse que las residencias estén completamente aisladas y a salvo, la vacuna ha conseguido aplacar a una pandemia que ha dejado en los centros de mayores de la provincia un total de 443 fallecimientos. De esta forma, la Covid-19 ha provocado desde marzo de 2020 el 43,1% de las 1.028 defunciones acaecidas en estos espacios.

En estos momentos, las residencias de mayores acumulan 54 días sin contabilizar fallecimientos relacionados con el coronavirus, tras los últimos dos notificados el día 19 de febrero. Este periodo es el más largo sin lamentar decesos por Covid-19 dentro de las residencias desde el inicio de la pandemia, que unido a la ausencia de casos activos presentan un futuro muy halagüeño tras muchos meses de dura lucha.

De esta forma, el nuevo horizonte de las residencias de mayores presenta un mucho mejor panorama tras unos meses que han dejado restricciones, muerte y miedo. No merecen menos los usuarios de los centros, que han aguantado este enorme chaparrón que ha llegado a las vidas de todos de forma estoica.

Todavía no se sabe cuando el coronavirus será parte del pasado, ya que la pelea continúa, pero al menos es de celebrar que estos espacios tan castigados anteriormente puedan concederse un merecido respiro.

Sobre las restricciones, suponen todavía un punto de desencuentro continuo entre familias y direcciones de los centros. En estos momentos, las problemáticas más importantes se concentran en las medidas relativas a salidas y visitas, auténticos puntos negros que han conllevado graves enfrentamientos en los últimos meses.

En la actualidad, la normativa a este respecto es clara y a la pregunta de si están permitidas las salidas de residentes del centro residencial y las visitas a estos por externos a dicho centro señala que sí están permitidas. Además aclara que los “titulares de los centros residenciales de personas mayores aplicarán el régimen de visitas y salidas de las personas mayores en estos centros, con las limitaciones y requisitos previstos en la Guía de actuaciones en las residencias y centros de día públicos y privados de personas mayores y de personas con discapacidad de Castilla y León”.

“Los residentes y los trabajadores están vacunados, pero no las familias que realizan las visitas”

A este respecto, la consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, Isabel Blanco, llamó esta semana a la prudencia en las residencia de mayores “porque los residentes y los trabajadores están vacunados, pero no las familias que realizan las visitas”.

“Las residencias van recobrando la normalidad poco a poco”, señaló la titular de Familia e Igualad de Oportunidades. “Las salidas nunca estuvieron prohibidas, las visitas se han flexibilizado y se ha eliminado el número mínimo de personas que podía visitarlos, que era una persona”, a la vez que se ha eliminado la duración máxima de esas visitas, establecida en una hora, que tienen que ser con cita previa, como las salidas “atendiendo a las características o la capacidad organizativa que tengan los propios centros”.

Además, Blanco indicó que “la mortalidad en las residencias prácticamente se ha eliminado”, ya que ha pasado de las 58 defunciones de la última semana de enero a “cero en marzo”, salvo las que fallecen en hospitales después de “permanecer ingresadas muchos meses”.

“La mortalidad en las residencias prácticamente se ha eliminado”

Sobre el uso de la mascarilla dentro del centro, la Guía de la Junta aclara que “todo residente debe portar mascarilla quirúrgica siempre que no pueda mantener la distancia de seguridad, tenga o no sintomatología, además de cumplir las medidas de aislamiento en caso de tener síntomas. La obligación del uso de la mascarilla no será exigible para las personas que presenten algún tipo de enfermedad o dificultad respiratoria que pueda verse agravada por el uso de la mascarilla o que, por su situación de discapacidad o dependencia, no dispongan de autonomía para quitarse la mascarilla, o bien presenten alteraciones de conducta que hagan inviable su utilización. Asimismo, salvo que se hayan desarrollado e implantado grupos que puedan ser considerados como convivientes, el uso de la mascarilla en centros residenciales de personas mayores es obligatorio en todo momento y para cualquier persona”.