Aplauso del personal de la UVa a los aspirantes de la EBAU que llevan en bolsas de plástico sus pertenencias. / KAMARERO
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Los estudiantes son, sin duda, los grandes protagonistas de  la Evaluación del Bachillerato para el Acceso a la Universidad (EBAU) que comenzó ayer en el Campus María Zambrano y en el instituto Andrés Laguna con 862 inscritos. Son los protagonistas de la EBAU del Covid, las más atípica y tardía que se ha vivido en los últimos años.

Pero esta es una prueba que también “pasan” sus familiares y profesores. Buena prueba de ello son los padres de los alumnos procedentes de pueblos, como Ayllón, que han tenido que levantarse a las seis de la mañana como sus hijos para estar a las puertas de las sedes de examen antes de las ocho y pasar once horas esperando en los alrededores hasta poder regresar  a casa. Hoy volverán a darse el madrugón, aunque también hay familias de la provincia que han optado por pagar un alojamiento en la capital durante los tres días dura la prueba de acceso a la universidad, antes denominada Selectividad.

Con los aspirantes han pasado en casa los nervios previos padres, hermanos, amigos pero también los profesores y vocales de los centros educativos que les acompañan en este proceso y que han estado compartiendo mensajes de móvil, llamadas y correos para explicar los últimos detalles de organización de la convocatoria. Aún así la responsabilidad de la preparación de la prueba ha recaído en los estudiantes que no han tenido clases presenciales en sus centros desde marzo debido a la crisis sanitaria, como ayer recordaban muchos chicos a esta redacción, y también reconocían sus familiares y docentes.

Esta es una EBAU diferente; en la que no faltan las tensiones de las anteriores pero en la que, además, los estudiantes tienen que llevar mascarillas, untarse gel en las manos de continuo, entrar en fila, entregar una declaración asumiendo las normas de seguridad e higiene, pasear bolsas de basura con sus pertenencias dentro, estar más separados en las aulas, llegar antes e irse más tarde, sin olvidar que hacen el examen un mes después que otros año, ya con el verano empezado. Todo esto para respetar las medidas de distanciamiento social, seguridad e higiene aplicadas con el fin de evitar contagios del Covid-19.

La aplicación de estas nuevas medidas en la selectividad en lugar de añadir tensión, como inicialmente se temía, ayudaron a aplacar los nervios y el miedo escénico de la primera jornada. El orden con el que se entró, la puntualidad y la amplitud de los espacios resultaron medidas balsámicas, según trasmitieron muchos estudiantes  y profesores a esta redacción.

“Ha estado todo muy bien organizado, sabíamos antes de venir cuál era nuestra aula, nos han llevado hasta ella sin tener que estar buscándola”, y “un rato antes de empezar ya estamos en nuestros sitio y bien separados, que con este calor se agradece”, comentaba un grupo de estudiantes del instituto María Moliner. Otros estudiantes destacaban el hecho de tener más opciones de elección de los temas a desarrollar en las asignaturas. Aún así nadie se libraba de la preocupación por tener tiempo suficiente para hacer su ejercicio, conseguir aprobar y alcanzar la nota de acceso a la carrera que aspiran hacer.

 

Improvisado traslado

A media mañana del miércoles de debut, los integrantes tribunales de examen destacaban que había funcionado bien la organización y el protocolo de seguridad pero no quieren cantar victoria hasta el viernes. El principal incidente registrado en el campus María Zambrano resultó ser el traslado de un grupo de estudiantes que advirtieron del ruido de ambiente que había en la hemeroteca donde se les había colocado, y fueron llevados a dos aulas. Además, un estudiante no llegó a presentarse al examen porque presentaba fiebre y fue al médico ante sospecha de Covid y como acto de responsabilidad.

Entre las circunstancias adicionales de esta convocatoria está la puesta a disposición de los estudiantes de apoyo psicopedagógico a cargo del profesor de la UVa, Chema Arribas, que no tuvo que intervenir; y la recuperación del instituto Andrés Laguna como sede de la prueba de examen.

Uno de los momentos más bonitos vividos ayer fue el recibimiento con aplausos que brindaron  el personal de la UVa y los organizadores de las pruebas a los debutantes de la EBAU. “Ha sido muy emotivo y estimulante” comentaba un estudiante llegado de El Espinar.

Pero una vez roto ayer el hielo, lo más deseaban los examinados es que “esto pase cuanto antes y podamos empezar las vacaciones”.

 

Presencia de la Policía Local en los accesos a las sedes de examen para evitar aglomeraciones

El Ayuntamiento y con ello la ciudadanía segoviana también ha estado implicado en el desarrollo de la EBAU del Covid para contribuir a guardar las medidas de seguridad para los alumnos y profesores. Su colaboración queda reflejada en el dispositivo que la Policía Local ha desplegado en los accesos a las sedes de exámenes para evitar aglomeraciones, siguiendo las indicaciones marcadas por el Gobierno mediante real decreto sobre medidas sanitarias y de distanciamiento para prevención y contención del Covid-19.  Seis agentes estuvieron ayer presentes en las proximidades del campus María Zambrano y del instituto Andrés Laguna tanto a la entrada como a la salida de las pruebas, mañana y tarde. Jueves y viernes también darán servicio de regulación de tráfico de personas y vehículos en estos puntos. Debido que ayer se congregaba el mayor número de aspirantes y para poder respetar la distancia de seguridad se cortó el tráfico de parte de la calle Sargento Provisional y se dejó como zona peatonal