Una segoviana coordina un estudio sobre la viabilidad de la diálisis peritoneal

La diálisis peritoneal se basa en usar el peritoneo (membrana que recubre internamente los órganos abdominales) como filtro para limpiar la sangre de sustancias tóxicas.

La experiencia de 30 años observando la función del peritoneo ha permitido a investigadores de la Red de Investigación Renal (REDinREN) perteneciente al Instituto de Salud Carlos III, extraer importantes conclusiones sobre la viabilidad a largo plazo de la diálisis peritoneal, una técnica para sustituir la actividad de los riñones cuando ya no pueden cumplir su función de eliminar las sustancias tóxicas que transporta la sangre. El estudio ha sido coordinado por la doctora Mª José Fernández-Reyes del Hospital General de Segovia

La diálisis peritoneal se basa en utilizar el peritoneo (una membrana que recubre internamente los órganos abdominales) como filtro para limpiar la sangre de sustancias tóxicas, en lugar de usar los filtros fabricados artificialmente que llevan las máquinas de diálisis.

El problema es que el peritoneo es un tejido vivo, individual y con capacidad de reaccionar ante agresiones. Por eso desde los inicios de la diálisis peritoneal se planteó la duda de si exponer repetidamente el peritoneo a los líquidos necesarios para realizar la diálisis, podía inducir cambios en su función o en su anatomía que terminaran siendo perjudiciales para el paciente renal crónico. Había que asegurarse estudiándolo científicamente de que este tipo de diálisis no iba a dañar el peritoneo.

‘Transporte adquirido’

Ya en 1994 este mismo grupo de investigadores coordinados por el Dr. Rafael Selgas, jefe del Servicio de Nefrología del Hospital Universitario La Paz, describieron un fenómeno que puede aparecer tras 4 ó 5 años continuados de diálisis peritoneal en el 20-30% de los pacientes. Es el llamando fenómeno del “alto transporte adquirido” y consiste en que el peritoneo con el tiempo aumenta demasiado su permeabilidad (porque aumenta excesivamente la permeabilidad de sus poros) y disminuye su capacidad de extraer líquido que está retenido en el interior del cuerpo y es necesario eliminar.

¿Podían las características personales de cada peritoneo ser las desencadenantes de este fenómeno del transporte adquirido? Esta es la duda que se planteó hace 30 años y que ahora han resuelto los investigadores de la REDinREN dirigidos por la dra. Mª José Fernández-Reyes, jefa de Sección de Nefrología del Hospital General de Segovia. La respuesta es rotunda: no. Las “condiciones basales” del peritoneo de cada persona no influyen en la aparición del fenómeno y no influyen en los resultados a largo plazo.

Así estos investigadores de la REDinREN ponen fin además a una vieja controversia científica sobre si todos los tipos de peritoneo servían para realizar este tipo de diálisis o si, por ejemplo, los pacientes con peritoneos muy permeables desde el inicio tenían una limitación para realizarse la diálisis peritoneal o peor pronóstico con esta técnica en comparación con la hemodiálisis tradicional. La gran novedad que aporta esta investigación es precisamente saber que el tipo de peritoneo inicial no influye en los resultados a largo plazo.

La investigación que publica la revista científica Peritoneal Dialysis International y fue realizada utilizando la misma metodología en 275 pacientes durante 30 años, ha confirmado que ni limitación, ni peor pronóstico. La capacidad de filtración del peritoneo es muy distinta de unos enfermos a otros. Hay pacientes que transportan muy rápidamente los solutos y otros más lentamente, pero la investigación confirma que estas características de transporte peritoneal basal no influyen en la capacidad de utilizar el peritoneo para la diálisis a largo plazo. Además, en muchos pacientes, la situación de alto transporte peritoneal inicial se revirtió por sí sola tras un año en diálisis, sobre todo si no habían sufrido infecciones peritoneales, desapareciendo el problema del alto transporte peritoneal.

prevención Otra gran novedad que aporta esta investigación es haber demostrado cómo la utilización de la icodextrina previene o retrasa la aparición del alto transporte adquirido. La icodextrina es un polímero de la glucosa (muchas moléculas de glucosa unidas). La glucosa produce productos de degradación que dañan el peritoneo. El polímero de glucosa tarda mucho más en degradarse que la glucosa. Utilizar icodextrina permite no tener que utilizar tanta glucosa para la diálisis peritoneal, glucosa que se sabe que con el tiempo acaba dañando el peritoneo.

Conocer el patrón de comportamiento del peritoneo durante 30 años es de las aplicaciones más prácticas que van a derivar de esta investigación de la REDinREN. Gracias a esto, a partir de ahora se podrán estudiar cómo afectan al peritoneo nuevos líquidos usados en diálisis, sin necesidad de volver a esperar otros 30 años para poder sacar conclusiones científicas. Bastará compararlos con los patrones de comportamiento del peritoneo obtenidos durante estos 30 años y analizar si los nuevos líquidos para la diálisis representan un avance frente a los anteriores.