Una especie que pasó de perseguida a protegida

Después de sufrir un brusco declive, las políticas conservacionistas y la mayor limpieza de los ríos ha permitido su recuperación en Segovia a partir de los años 90

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Hasta hace cuatro décadas, la nutria debió encontrarse ampliamente distribuida por la provincia de Segovia. Sin embargo, su situación empeoró de forma ostensible en los siguientes años, como demostraron los primeros sondeos realizados. Pero tal situación no se produjo únicamente en Segovia. Algo similar ocurrió en toda Europa, donde la especie resultaba una gran desconocida.

Durante las décadas de los años 50, 60 y 70, la nutria desapareció de muchos países europeos. A la persecución directa se sumó, después, la destrucción de su hábitat, la disminución de sus presas y la contaminación. De este modo, cuando en los 80 se extendió la utilización de los sondeos de nutria, consistentes en la búsqueda directa de sus señales en el campo, la especie ya se había extinguido en Holanda, Bélgica, Suiza y Luxemburgo, y casi lo había hecho en Inglaterra, Italia, Suecia, Dinamarca y Alemania. En otros países, entre los que se encontraba España, la situación era intermedia, con amplias zonas donde había desaparecido y otras (Galicia o Extremadura) con poblaciones saludables.

La posibilidad de la desaparición definitiva de la especie determinó la necesidad de conservarla y de actuar a través de normas y leyes, que se han centrado principalmente en impedir su captura y el tráfico de sus pieles. No obstante, en los últimos años, tal y como destacan Jordi Ruiz-Olmo y Miguel Delibes, se han empezado a desarrollar otros aspectos relacionados con la conservación de su hábitat y con los planes de conservación y recuperación.

Los expertos confían en que la política de conservación de la especie impulsada en las últimas décadas permita que la nutria recolonice sus hábitats naturales.