Una clase desde la barra a la cocina

Los alumnos de PCPI de Restauración del Centro Integral de Formación Profesional realizan sus prácticas con almuerzos y desayunos cara al público.

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Uniformados con camisa y pantalón negro y corbata y delantal verde, los alumnos del Programa de Cualificación Profesional Integral (PCPI) de Auxiliar de Servicios en Restauración aguardan impacientes la apertura del aula-restaurante para comenzar a poner en práctica todos los conocimientos teóricos adquiridos durante la semana. A las 11 de la mañana, llegan los primeros comensales esperando disfrutar de un buen desayuno, y son ubicados en las mesas con amabilidad y una sonrisa en los labios.

A lo largo de todo el curso, el Centro Integral de Formación Profesional (CIFP) de Nueva Segovia ha abierto sus puertas para que los padres, amigos y los profesores del centro pongan a prueba todo lo aprendido durante el curso ofreciendo desayunos y almuerzos servidos y elaborados por los alumnos.

Desde primera hora de la mañana, los alumnos comienzan una frenética actividad para poner a punto tanto el menú como las mesas, así como distribuir los distintos cometidos que cada alumno deberá realizar. Bajo la atenta supervisión de la profesora Mayte Prado, responsable de Servicio de Restaurante y Bar, se afanan en preparar aperitivos y “bocatines”, mientras otros dedican toda su creatividad a adornar las mesas de los comensales o preparan zumos y cócteles sin alcohol. De este modo, cuando las puertas del aula-restaurante se abren, todo está perfectamente preparado para iniciar el servicio.

Mayte Prado explica que el curriculo del PCPI de Restauración prevé que las prácticas “sean lo más reales posible enmarcadas en el entorno productivo en el que se van a encontrar”. De este modo, el nivel establecido para los alumnos equipara el servicio a una cafetería de categoría dos tazas o un restaurante de cinco tenedores; con el objetivo que los alumnos “de ahí para abajo puedan desenvolverse en cualquier cometido de una empresa hostelera”.

Durante el curso, la organización establecida por la profesora hace que los alumnos pasen por todos los puestos del hipotético establecimiento, desde las labores más ingratas de la cocina y el office a las de barman, con el fin de que “todos puedan saber de todo”, según explicó Prado. En cuanto a la carta que se ofrece a los comensales, es elaborada por los profesores, y los alumnos siguen las pautas marcadas para su elaboración y presentación al cliente.

La profesora asegura que la evolución de los alumnos ha sido “muy positiva”, ya que ninguno de ellos tenía experiencia previa en este sector y muchos de ellos “llegaron al módulo sin saber si esto les gustaba, pero al final se han enganchado los 20 y de hecho la mayoría iniciarán las prácticas en empresas en los próximos días”.

En cuanto a la percepción del servicio, Prado asegura que todos los que pasan por el aula “son conscientes que es una clase práctica, pero generalmente el nivel de satisfacción es muy alto”.

De cara al futuro, la profesora considera que sus alumnos “tienen un enorme potencial y de hecho ya les han visto trabajar algunos empresarios hosteleros, con los que siempre estamos en permanente contacto y con los que mantenemos una gran colaboración”.

Sin perder detalle

Los alumnos de este módulo de cualificación profesional ponen durante el curso lo mejor de si mismos para ofrecer al público un servicio acorde con los conocimientos teóricos adquiridos, siempre bajo la supervisión de sus profesores, atentos a cualquier detalle que les ayude a mejorar.

Una puerta abierta para el futuro

Para Marta Rivera, una de las alumnas del PCPI de restauración, esta es su primera experiencia en el sector de la hostelería, del que hasta su llegada al centro no sabía “absolutamente nada” de su funcionamiento. Tras varios meses de trabajo, esta joven comienza a plantearse su futuro profesional en un ámbito en el que Segovia ofrece un gran número de posibilidades. “Al primcipio me pareció un poco duro —reconoce Marta— pero con la ayuda de los profesores he consieguido aprender cosas que pensaba que no iba a poder hacer. Para la alumna, lo más duro en un principio fue el trato directo con los clientes, ya que “me daba un poco de corte, pero al final se supera”.De cara al futuro, Marta ve en la hostelería una futura salida profesional, y considera que “tengo que prepararme todavía mucho más”, aunque precisó que con el apoyo de sus compañeros y la ayuda de los profesores podrá conseguir la preparación adecuada.