Una cara amable por las calles de Madrid

Jesús García Torres, Presidente de la Peña de Taxistas Segovianos en Madrid. Natural de Cobos de Segovia, es el representante de los taxistas segovianos que trabajan en Madrid; aunque también ha sido miembro de la patronal madrileña durante muchos años. En los miles de kilómetros que lleva recorridos ha encontrado tiempo para ejercer buenas acciones.

El paradigma del taxista es la de un hombre cabreado, quemado por las largas jornadas al volante, de lucha diaria por el espacio sobre el asfalto, y por la adaptación al distinto carácter de los clientes con los que bregar.

Sin embargo, Jesús García Torres, nuevo presidente de la Peña de Taxistas Segovianos, es la excepción. Hace unas semanas se ha hecho cargo de la asociación que reúne a más de 700 socios que, con origen en Segovia, se dedican al taxi en la capital del reino.

La amabilidad de Jesús García la muestra nada más subir el cliente al vehículo. Muchos son quienes han agradecido su carácter tras solicitar sus servicios. Y también quien han tenido la suerte de toparse con él en otras circunstancias. Es el caso de un ciclista que, tras caerse, fue recogido por Jesús y su esposa cuando iban en el taxi. Lo trasladaron al hospital más cercano y, sin cobrar el servicio, se olvidó pensando que había cumplido. El día que nació su hija recibieron un ramo de flores de aquel desconocido ciclista que, desde entonces, se ha convertido en agradecido amigo.

Algo parecido le ocurrió con un cliente que comenzó a sentirse mal y pidió al taxista que acelerara y le llevara a Urgencias. “Cuando miré por el retrovisor estaba con los ojos vueltos, muerto”, recuerda aún con el susto que se llevó. Otro cliente que tampoco pagó la carrera. Meses después le agasajó con un trabajo artesano y con el agradecimiento de reconocerle que le había salvado la vida.

Son algunas de las muchas anécdotas que Jesús ha experimentado en 35 años de taxista por Madrid. A pesar del largo tiempo mantiene su vinculación con su pueblo natal, Cobos de Segovia, donde nació hace 59 años y donde tiene casa.

Allí creció en una familia de tres hermanos, hasta que salió con 14 años. Luego estuvo internado en el colegio de los Hermanos Maristas de Segovia, hasta los 18, momento en que dejó los estudios para irse a Madrid.

Su primer empleo fue de administrativo en una empresa inmobiliaria, durante un año y medio.

Después tuvo que cumplir el servicio militar en Valladolid, tras lo cual regresó a Madrid. Se sacó el carné correspondiente para trabajar como conductor de taxi por cuenta ajena. Diez meses más tarde decidió dar el salto y hacerse empresario. Adquirió su primer vehículo, pero lo que tuvo que emplear todos sus ahorros y pedir un préstamo bancario al 17% de interés. “Hubo que trabajar duro muchos años”, recuerda ahora.

Durante 16 años ha formado parte de la directiva de la Asociación Gremial del Taxi de Madrid, que agrupa a 9.000 miembros, hasta 2007. Desde principios de año es el presidente de la Peña de Taxistas Segovianos, en la que mantiene como bandera su amabilidad y su orgullo segoviano.

A fondo:

Un paraje de la provincia de Segovia: El cañón del Río Duratón

Un lugar de Madrid: Casa de Campo

Un plato preferido: Cochinillo

Una bebida: Vino de Ribera del Duero

Una afición o deporte: Antes fútbol, ahora tiro al plato

Un equipo: Real Madrid

Época del año preferida: El invierno

Una película: Casablanca

Una música: La copla española

Un lugar por recorrer: España entera