Maite Hernangomez Libro Diario Cristal KAM2834
Maite Hernangómez presenta hoy su libro en la Casa de la Lectura a las 19:00 horas. / KAMARERO

Los derroteros que habían tomado su vida eran bien distintos. Estaba cursando Medicina. Pero por aquel entonces, ya se había adentrado en el mundo del teatro. Conoció a José Luis Alonso de Santos, que tenía su propio grupo. Trató de compaginarlo con sus estudios. No podía engañarse a sí misma. Maite Hernangómez sabía que esto no era lo que le hacía realmente feliz. Tuvo que tomar una decisión: dejó la carrera. Se considera una persona “muy viva” y curiosa. No se veía como médico. Sí como actriz de teatro. Persiguió su sueño. Y lo alcanzó.

Cursó teatro en la Universidad de París VIII. También pasó por Polonia: por el ‘Teater Laboratiorium’, donde participó en diversos proyectos dirigidos por Grotowski. La situación en Poloniase puso complicada”. Su vida tiene mucho de historia. El camino le trajo a Madrid, su tierra. Este no era el lugar en el que le “apetecía” vivir. Pensó en dos ciudades “bonitas”: Granada y Segovia. En 1983, se decantó por la segunda.

En París conoció al fundador de Titirimundi, Julio Michel. Cuando vino a Segovia, él se convirtió en su guía. “Nos dio bastante la entradilla”, sostiene. En aquel momento, el Ayuntamiento estudiaba la forma de adentrarse en el teatro. Michel habló de ella al equipo de gobierno. Fue así como, en 1984, Hernangómez creó el Taller Municipal de Teatro de Segovia. Con su compañía hacía proyectos “más personales”. Apostaba por sus propias ideas. El trabajo con las sombras y las transparencias son una de sus señas de identidad.

Es actriz, directora de escena y dramaturga. Para ella, actuar “es lo más fácil”, una vez que ya lo ha trabajado: entra en la corriente del personaje que ha construido. Esto le parece “un juego”. No ocurre lo mismo con la dirección: “Es lo más duro”, afirma. Cuando está al mando, tiene en su cabeza a los personajes, el espacio y la conexión que se produce entre ellos. “Si algo no está exactamente como lo planeabas, incluso sufres”, reflexiona.

Abrir un telón no era sencillo. Uno de sus últimos trabajos fue una trilogía. Tardó tres años en hacer ‘Clara cartas bordadas’. Es un espectáculo sin textos: solo con hilos y sombras. Tuvo que ocuparse de la producción, la creación y la interpretación. “Esto supuso un esfuerzo enorme”, manifiesta.

Siempre ha estado ligada a la literatura. Es una lectora nata. No solo de teatro. También de otros géneros narrativos. Acaba de publicar su primera novela, ‘Diario de Cristal’. En un principio, pensó en convertir la historia en una obra escénica. “Es lo que yo sé hacer”, declara. Pero era “demasiado esfuerzo”. Y la “crisis del teatro” le animó a convertirlo en un proyecto literario. Esta tarde, a las 19:00 horas, lo presenta en la Casa de la Lectura.

Ibra es el protagonista de su libro: vino en patera desde Gambia. Acabó en el centro de acogida de Segovia. Ahí lo conoció. Se hicieron amigos y pasó a formar parte de su familia. “Pensaba mucho en su madre y en lo que hay cuando alguien arriesga su vida y toda la familia pone el punto de mira en aquel que viaja para salvarse”, asegura.

Esa sensación de hermandad con la madre, le llevó a contar su historia. Lo visitó en las tres cárceles en las que estuvo. Su novela empezó como un diario para aliviarse de la pena. Y acabó convertida en un texto impregnado de valores.

El pasado mes de junio, el Ayuntamiento de Segovia le homenajeó por su contribución a la cultura. Está “orgullosa”. De hecho, cree que “es una especie de prodigio” el haber podido mantener durante 37 años el Taller Municipal de Teatro. Está “tan contenta”, que por eso ahora “se permite” escribir.