Una sonrisa contra el cáncer

Ana Sanjosé dirige la Asociación Española Contra el Cáncer de Segovia desde 2014. Al frente de ella, pone el foco, no solo en la ayuda a quienes padecen esta “maldita enfermedad”, como dice, sino también en los familiares

Sanjosé fue concejala de Transportes, Tráfico y Seguridad en Segovia durante dos legislaturas. / NEREA LLORENTE
Sanjosé fue concejala de Transportes, Tráfico y Seguridad en Segovia durante dos legislaturas. / NEREA LLORENTE

A ella acuden un buen número de personas en busca de consuelo. Y es que, aunque no pueda resolverlo todo, no duda en apoyarles. “Dejo claro que no soy Dios, pero que hago todo lo posible y voy a llegar a donde haga falta”. Ana Sanjosé dirige la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) de Segovia desde 2014. Reconoce que, en ocasiones, “esto te agota psicológicamente”. A pesar de que es sacrificado, no ha desistido en su función, porque sabe que su trabajo llega a la gente. Ella siempre encuentra un motivo para seguir ayudando. Ha borrado la palabra “no” de su asociación.

Su principal función es colaborar con el paciente. Pero no se olvida de una parte importante del batallón: los familiares. “Son quienes ayudan a llevar la enfermedad”, recalca Sanjosé. Su principal preocupación es estar con ambas partes. Pero esto no lo es todo: “la investigación es fundamental porque contribuye a que esta maldita enfermedad desaparezca”, enfatiza.

Sanjosé utiliza con frecuencia una frase: “A algunos les decimos que, de lo que les ha tocado, les ha tocado la suerte”. Para otros, en cambio, su futuro no tiene buena perspectiva. Quizá esta es la parte más dura de su trabajo. Trata con personas que padecen uno de esos tipos de cáncer que te ponen más difícil la batalla. “Solo con la mirada sabes lo que están sufriendo y que necesitan un apoyo”. Ella intenta dárselo.

Es hija de segovianos, pero su padre era militar, por lo que cada uno de sus hermanos “nació en un sitio”, afirma. A ella le tocó Madrid. Pero pronto volvió al que fue el hogar de sus progenitores: Segovia. Aquí dio el “sí quiero”.

No solo es médica y odontóloga. Pasó por la concejalía de Transportes, Tráfico y Seguridad del Ayuntamiento de Segovia durante dos legislaturas (2.003-2.007 / 2.008–2.011). Le sorprendió que contaran con ella para este cargo, porque nunca ha sido de política, según cuenta. “Como hija de militar, tus creencias son tuyas”, asegura. A pesar de que esto supuso un reto, lo entendió como una forma de poder hacer algo por su tierra.

Esta “maldita enfermedad”, como ella dice, se cobró la vida de su padre con tan solo 47 años. Esto le animó, en parte, a convertirse en la directora de la AECC. Aunque no fue lo único. “Me engañó la presidenta anterior”, bromea. Le propusieron ser voluntaria cuando estaba en el Ayuntamiento. Pero no aceptó. Creía que no era bueno mezclar las dos cosas. Le dijo “el día que termine la legislatura, te aseguro que voy”. Y así fue. Estuvo un tiempo como voluntaria. No le sirvió de nada proponer varios nombres: querían que ella recogiera el relevo. Una vez más, fue su deseo de colaborar con los demás, lo que le hizo coger el timón.

Los médicos no estamos preparados para hablar de la muerte”, lamenta. De ahí que crea que la forma de combatir este déficit del sistema sanitario es reforzar la atención psicológica del paciente y su familia. Ella trata de proporcionar las respuestas que necesitan, porque “la enfermedad es larga, no es una carrera de fondo, es un maratón”. Les da las herramientas que necesitan para aguantar ese tirón.

Está satisfecha con su labor. Aún así, a veces se queda con la sensación de que puede hacer más. Cuando se trata de ayudar, nunca le parece suficiente. Cree que cada vez trabajan mejor con las administraciones públicas: “No vamos en contra, vamos de la mano”, sostiene. Tampoco suelta la mano de aquellos a los que les ha tocado luchar contra esta “maldita enfermedad”.