María Senovilla
La periodista cuellarana María Senovilla, en una crónica para Castilla La Mancha Televisión desde Odesa. / FOTO FACLITADA POR MARIA SENOVILLA

Cuando el 24 de febrero Vladimir Putin ordenaba el ataque de las tropas rusas a Ucrania, el corazón de periodista de la cuellarana María Senovilla sintió que no podía desaprovechar la oportunidad. Con experiencia en información sobre el terreno de conflictos armados como el de Afganistán, la ‘freelance’ preparó su equipo y solo seis días después del inicio de las hostilidades ya se encontraba en el meollo de una guerra que, según sus palabras “va a cambiar el mundo”.

El devenir de los acontecimientos hizo que Senovilla ampliara las dos semanas que inicialmente iba a estar en Ucrania hasta los más de 120 días que ha permanecido en suelo ucraniano informando con crónicas y reportajes del día a día de la guerra, siendo una de las pocas profesionales que ha permanecido en la zona de conflicto desde su inicio.

El fruto de su trabajo ha podido verse en Castilla La Mancha Televisión y Radio Castilla La Mancha, en periódicos y revistas digitales y en la agencia de noticias EPA donde sus fotos han recorrido los cinco continentes y se han publicado en medios de prestigio internacional como ‘Washington Post’ o ‘New York Times’, y forma parte de la ‘tropa’ de profesionales independientes que tratan de buscar las claves de una guerra clásica tamizada por el prisma de las tensiones geopolíticas de las grandes potencias mundiales y del uso de las nuevas tecnologías

— ¿Por qué decides ir a Ucrania y cubrir la guerra?
— Porque es mi especialidad, porque es un oficio que me gusta y que sé hacer y porque esta guerra es en casa, a las puertas de Europa del Este y marca un antes y un después y , porque no tiene nada que ver con el resto de guerras que henos visto en los últimos 30 años.

Esta es la gran guerra clásica que ha habido después de la Segunda Guerra Mundial, en la que se enfrentan dos países en un territorio definido, no es una guerra asimétrica como las del ISIS o como las guerras tribales en África. Es una guerra clásica pero con la tecnología y los medios del siglo XXI, lo que le hace bastante fascinante desde el punto de vista de desde el punto de vista del análisis y de la investigación.

“Yo trabajo con la máxima prudencia, dentro de que es una zona en conflicto y no hay nada asegurado, pero no me la juego”

— Te ibas para quince días y te quedaste cuatro meses. ¿Qué te llevó a dar el paso para prolongar tu estancia?
— Todo el mundo pensaba que iba a ser una guerra super rápida, que es lo que vendió el Kremlin, al asegurar que iba a invadir Ucrania en tres días, y todo el mundo esperaba que fuera una guerra corta. Yo creo que no va a ser larga, y el año acabará con la guerra más o menos finalizada, pero al principio fue todo el mundo porque se pensaban que iba a durar cuatro días. El desarrollo de los acontecimientos, así como la resistencia y resiliencia del pueblo ucraniano y los fallos en la estrategia inicial de Rusia hacen que siga habiendo guerra que contar, donde van saliendo temas. El hecho de ser ‘freelance’ me permite gestionar el tiempo y no tener fecha de vuelta cerrada a diferencia de los periodistas de otros medios de comunicación que van con el tiempo medido y se vuelven con lo que sea.

—Ser ‘freelance’ ¿lleva a asumir más riesgos y responsabilidades que un enviado especial de un medio de comunicación?
— A mí no, de hecho al contrario. Yo no tengo un editor fijo que me presiones para conseguir este u otro tema, la vida y la integridad está por delante de cualquier tema. Yo trabajo con la máxima prudencia, dentro de que es una zona en conflicto y no hay nada asegurado, pero no me la juego. Se trata de ir, conseguir la historia y volver entera para poder contarla, y si falla la ultima parte no hay historia.

En este tiempo he visto mucho imprudente y es gente que no estaba especializada en conflictos armados y que ni siquiera se dedicaba a estos temas, pero la cercanía del conflicto ha envalentonado a muchos que se han acercado para hacer cosas. Iban sin equipos de protección, ni habían estudiado el país, ni las zonas de conflicto y he llegado a coincidir con fotógrafos de bodas que han dedicado parte de sus vacaciones a ir a Ucrania para “ver lo que pasaba”.

Esto evidentemente va en contra de los que nos preparamos. Yo decidí ir a Ucrania el mismo día que comenzó el conflicto, el 24 de febrero y tardé seis días en llegar, en los que preparé toda la logística, desde encontrar una traductora y un sitio para dormir hasta trazar una hoja de ruta para hacer temas. Antes de partir, hablé con ucranianos en España para que me dieran su punto de vista de cómo estaba el país, por lo que ya tenía una radiografía del sitio bastante bien hecha.

María Senovilla
Senovilla, en un descanso de su tarea en una jornada en Slovianks (Donetsk). / LEONID LOGVYNENKO

— Tus crónicas se centran más en el aspecto humano que el político. En uno de tus reportajes narras la peripecia de los enfermos oncológicos y sus dificultades para seguir los tratamientos en tiempo de guerra. ¿Cómo se consiguen estos temas?
— La clave es hablar con mucha gente, que te van contando sus historias, además de preguntar. Ser ‘freeelance’ es tener paciencia, no tienes que conseguir siete temas en tres días para volverte a España. Si tengo que estar tres días en un mismo lugar, o tres horas dedicado a una persona porque me aporten bagaje para cualquier tema, los estoy, y a lo mejor de esa conversación puede salir cualquier tema.

— Informar sobre una guerra no deja a nadie indiferente. Después de concluir la jornada y tras la vorágine del trabajo al llegar al hotel ¿Qué es lo que se te pasa por la cabeza?
— Si lo que he vivido me dejara indiferente sería un poco sociópata y más cuando haces el trabajo hablando y viviendo con la gente, lo que genera empatía. A mi me genera decepción la actitud de la comunidad internacional, por qué vuelve la vista al empleo de bombas de racimo o de fósforo como yo he visto en Jarkiv, por qué se consiente el bombardeo a posiciones civiles alejadas de zonas militares, por qué Ucrania ha desaparecido de las portadas y ahora estamos más preocupados de cuanto más caro nos van a salir las vacaciones, de la gasolina o del pan, cuando estas cosas son daños colaterales de la guerra, que sigue dejando un reguero de muertos diario en un país que se está desangrando.

Ucrania ha salido de la agenda mediática y la comunidad internacional se desinteresa, aunque hay que reconocer que en este caso ha durado más que en otras guerras como la de Afganistán. El hecho cierto es que las guerras ocupan portadas los primeros días y luego se diluyen, no sé si es culpa de la gente que no demanda esos contenidos o de los medios que no los ponen por lo cual la gente no puede leerlos.

También he notado el desigual tratamiento que los periodistas tienen por parte de sus medios en diferentes países del mundo. De hecho, por una crónica que un ‘freelance’ cobra a 200 en España –precio ficticio- hay medios de otros países que las pagan hasta cuatro veces más, lo que prueba el interés por ofrecer información de calidad en España. Esto es algo que me ha resultado muy decepcionante.

— ¿Cómo es un día de trabajo normal en Ucrania?
— Me gusta preparar los temas con días de antelación. Si había que viajar, la jornada comienza temprano, a partir de las siete de la mañana, y una vez en el lugar, se trata de buscar gente para saber el contexto, porque ver un sitio bombardeado sólo vale para la foto. Después, es importante buscar una zona Wifi para pode enviar crónicas, videos y fotos; porque las ventajas de la tecnología también te esclavizan ya que los medios quieren las informaciones en el día, lo que te obliga a trabajar y editar contra reloj. Después hay que buscar los temas del dia siguiente, reconfirmar citas, contestar correos y luego llegar al hotel con el recibimiento de las bombas de los rusos a partir de las diez de la noche.

“Las grandes beneficiadas de la guerra serán China y Estados Unidos. Este conflicto va a cambiar el mundo, y el concepto de estado del bienestar”

— ¿Ha habido algún momento en el que te has preguntado qué es lo que hago aquí?
— Si, sobre todo cuando los militares no te dejaban trabajar, porque al estar especializada en defensa es frustrante que el acceso fuera con cuentagotas y para los grandes medios internacionales. Sólo en el último mes logré poder informar desde las trincheras incrustada con el ejército ucraniano, y lo conseguí a base de machacar hasta límites insospechados.

Los oficiales de información pública ucranianos se han visto desbordados por la presencia de los medios de comunicación, con cerca de 5.000 acreditaciones emitidas. Algunos de ellos con los que llegaba a tener más confianza se sinceraban y decían que no podían más y que iban a pedir volver al frente antes que seguir aguantando a los periodistas.

— Para concluir, ¿quién va a ganar la guerra?
— Nadie, la vamos a perder todos. Quizá los grandes beneficiados serán China y Estados Unidos por cuestiones geopolíticas y económicas. EEUU llevaba perdiendo influencia hace años en el entorno mundial, en beneficio de China, cuya potencia económica está fagocitando a Occidente y EEUU está viendo que la cuota de negocio en países como África o América se lo está llevando china, que es un alidado de Rusia con india, que es la contraposición de EEUU.

A EEUU la guerra le viene bien por el desgaste militar de Rusia, que está siendo muy importante, y está recuperando su economía porque el gas licuado que no vende Rusia lo hace EEUU, y las semillas de cereal que no proporciona Ucrania las proporcionará Estados Unidos

Todo el mundo culpa a Putin, por su narcisismo y su megalomanía de recuperar la URSS y sus ínfulas de grandeza que en el siglo XXI no tiene ningún sentido. Esta guerra ha cambiado el mundo, y cambiará el concepto del estado del bienestar que comenzaremos a notar en septiembre. El mapamundi habrá que empezar a verle con China en el centro.

María Senovilla en Jarkiv
La periodista, documentando uno de los bombardeos en el centro de Járkiv. / FOTO CEDIDA POR MARÍA SENOVILLA

Una cuellarana con vocación internacional

Licenciada en Comunicación Audiovisual por la Universidad SEK, María Senovilla cuenta ya con una dilatada trayectoria en los medios de comunicación, especializada en temas internacionales y de Defensa.

Es especialista en Estudios de la Defensa y Comunicación de los conflictos armados por la Universidad Complutense y diplomada en Altos Estudios de la Defensa por el CESEDEN. Profesionalmente, inició su carrera como redactora en prácticas de EL ADELANTADO y ha trabajado en el gabinete de prensa de la embajada de Angola, para continuar en medios como Cambio 16, donde fue redactora jefe o la extinta revista ‘Interviú’.

Actualmente colabora con medios como la revista Atalayar, los diarios digitales Público y El Confidencial, la Revista Española de Defensa y Radio Televisión Castilla La Mancha.