El patio del Hospital de la Misericordia. Kamarero.

La historia monumental de la ciudad de Segovia nos da pistas sobre cómo fue su pasado. Los monumentos que se encuentran por toda la ciudad, en sus barrios, plazas y rincones, revelan la vida diaria de sus habitantes a lo largo de varios siglos. El Acueducto, por ejemplo, sirvió para llevar el agua a la ciudad hasta el siglo XX; la Catedral y el Alcázar representan la historia de una ciudad y una provincia que formaron una parte importante de la vida de la monarquía española durante muchos años. Aunque no tan conocido, el patio de comedias del Hospital de la Misericordia fue, sin embargo, uno de los lugares más importantes de la vida diaria segoviana. Su función como fuente de distracción durante los difíciles años que vivieron los segovianos en el siglo XVII o de diversión durante la primera mitad del siglo XVIII, es casi desconocida hoy en día. Durante la primavera de 1748, el Corregidor y los regidores, junto con otros representantes de la ciudad de Segovia, se reunieron varias veces para tratar asuntos relacionados con el patio de comedias del Hospital de la Misericordia. La documentación de aquellos meses de primavera de la que hablaré a continuación representa algunas de las últimas noticias sobre este patio de comedias antes de su demolición en 1760.

La documentación, que se puede consultar en el Archivo Municipal y el Archivo Histórico de Protocolos, evidencia la constancia de la actividad dramática en Segovia durante los siglos XVII y XVIII. En el artículo “Noticias de los comediantes que actuaron en la Segovia del siglo XVII” (Estudios Segovianos 108 [2009]), escribí sobre los datos personales y profesionales de veinte autores de comedias, y los actores y las actrices de sus compañías, que actuaron en Segovia durante el siglo XVII, proponiendo mostrar cómo la proximidad entre Segovia y Madrid hizo que Segovia se convirtiera en una de las ciudades españolas del siglo XVII más importantes en el mundo profesional del teatro.

La documentación, sin embargo, no revela tanta actividad en el siglo XVIII. Aunque no se sabe exactamente la razón, puede que el mal estado físico del patio de comedias en la primera mitad del siglo XVIII impidiera la representación de obras teatrales. Las primeras obras de reforma y reparación del siglo XVIII se realizaron en 1702 y costaron tres mil cuatrocientos reales (A.H.P.Sg.Protocolo 2568, fols. 47-56). Este documento detalla los pregones, las posturas, el remate y la escritura de obligación. También se detallan las numerosas obras de reforma que se necesitaban, enumerando las condiciones y los arreglos precisos y necesarios. Además, debido a estos detalles es posible visualizar la disposición física del patio de comedias. Se especifica que había una alojería (una tienda donde se vendía aloja, una bebida de agua, miel y especias muy popular en los corrales de comedias) y se indica que había asientos para los miembros del Ayuntamiento. A principios de 1718, se llevaron a cabo obras y reparaciones de nuevo al precio de dieciocho mil reales (A.H.P.Sg.Protocolo 1991, fols. 233-245). El segoviano Manuel Merino, maestro de albañilería y carpintería, llevó a cabo las obras que se hicieron en 1731 por siete mil reales (A.H.P.Sg.Protocolo 1287, fols. 430-441).

Pedro de Quintana y Acevedo, el Corregidor de Segovia desde 1742 hasta 1749, y los caballeros regidores de la ciudad se reunieron el martes 26 de marzo de 1748 para hablar sobre las obras que necesitaba el patio de comedias del Hospital de la Misericordia: “La Ziudad acordo se reconozca por su Maestro de Obras el Patio de las Comedias y que para el savado proximo se traiga razon del estado en que se halla” (AC-1077: 86).Se ordenó a Francisco Bernardo Asenjo, uno de los regidores de la ciudad de Segovia y también uno de los ganaderos más exitosos de aquel entonces, que hablara con Diego García de Medrano, obispo de la ciudad desde 1742 hasta 1752, para ver a quién correspondía el arreglo del patio de comedias: “La Ziudad dio comisión al señor don Francisco Bernardo Asenjo para que su Señoría pase a estar con el Illustrisimo Señor Obispo a fin de hablar y tratar con su Illustrisimo en razon de si corresponde a la Ziudad y a su Illustrisimo la compozicion de qualquier reparo que se ofrezca en el Patio de Comedias y que para en adelante se bea quien a de correr con ello y las utilidades de los aposentos” (AC-1077: 87). Las reparaciones no debieron de tardar mucho tiempo porque Antonio Ortiz, maestro de obras de la ciudad de Segovia, aprobó la actuación de Félix Quinisqui, maestro de volatinero, en el patio de comedias durante ocho días a partir del 14 de abril, domingo de Pascua de Resurrección: “La Ciudad conzedio a Felix Quinisqui maestro de volatinero lizencia para que por ocho días que an de comenzar desde el día de Pasqua de Resureccion haga en su compañía las avilidades que a manifestado en el Patio de Comedias respecta que habiéndose reconozido este por Antonio Ortiz maestro de obras” (AC-1077: 98). El documento estipula que Ortiz asumió la responsabilidad del estado físico del patio durante la actuación de Quinisqui: “en virtud de acuerdo de la Ziudad a echa presente poderse ejecutar y por tanto a de quedar como queda dicho Antonio Ortiz responsable a los daños y perjuizios que se puedan ocasionar” (AC-1077: 98). Parece que no hubo ningún problema, porque la ciudad de Segovia prorrogó la licencia de Quinisqui y sus volatines hasta el domingo 28 de abril. Más tarde, sin embargo, se hablaría más sobre la inspección de Ortiz.

Un mes después, al autor de comedias Tomás de Garcilaso le preocupó tanto el estado físico del patio de comedias que pidió que la ciudad de Segovia confirmara la seguridad de éste antes de comenzar las cuarenta representaciones que Garcilaso y los miembros de su compañía se habían comprometido a realizar: “En este Ayuntamiento se leyoitem de la compañia de representantes del cargo de Thomas de Garzilaso, su autor, en que suplica a la ciudad se sirva conzederle su lizencia a fin de representar en ella, en cuia vista se acordó conzederles la expresada lizencia para la representacion de quarenta comedias, con tal que primero se haga reconozimiento por los maestros de tener seguridad el patio, para el cual se dio comision a los caballeros comisarios de fiestas” (AC-1077: 129). Sin embargo, después de realizar la inspección del patio de comedias, Antonio Ortiz, maestro de obras para la ciudad, y Domingo Díaz, maestro de obras para el Cabildo, dijeron que no se podía utilizar el patio de comedias y pidieron que se llamara a Joseph de la Calle, aparejador de las Reales Obras de Su Majestad Fernando VI (1746-1759): “Ayuntamiento se ha hecho presente firmado de Antonio Hortiz y Domingo Diaz, maestros de obras, el primero de la Ciudad y el otro de Cavildo […] que el Patio de Comedias no puede servir para la reprezentacion ni para otra ninguna función en el estado en que se halla y quando esto es contrario a la declarazion que poco tiempo hace hizo dicho Hortiz declarado estava de paso para volatines acordo que inmediatamente se llame a don Joseph de la Calle aparejador maior de las Reales obras de Su Majestad a fin de que reconozca dicho patio y declare si en el estado que se pueden reprezentar dichas comedias” (AC-1077: 129-130). Joseph de la Calle no pudo ir a Segovia por estar indispuesto. La ciudad de Segovia pidió a Francisco García, maestro de obras del Real Sitio de San Ildefonso, que inspeccionara la seguridad del patio de comedias. García determinó que el patio necesitaba “corto reparo”.

El Corregidor Pedro de Quintana y Acevedo informó en un auto del 8 de junio de 1748 que se habían realizado las obras necesarias y declaró que el autor de comedias Tomás de Garcilaso y su compañía teatral pudieran representar “desde mañana domingo segun y como antes esta acordado” (AC-1077: 137). Los abogados de la ciudad de Segovia determinaron el 18 de julio de 1748 que Antonio Ortiz fue negligente cuando dijo que no había ningún problema con el estado físico del patio de comedias cuando actuaron Félix Quinisqui y sus volatines (AC-1077: 147-148): “Y teniendo presente la que hizo dicho Hortiz para el permiso de volatines y posteriormente reconbenido con este propio declaro no lo miro por entonces con el cuidado y reflesion que lo hizo ahora” (AC-1077: 147). La ciudad de Segovia, según el acuerdo, estipuló las consecuencias de la negligencia: “podra esta [la ciudad] o retenerlo [el salario] en sí siendo vastante para hacer el pago o pedir xudicialmente en su defecto lo mismo hasta que logre lo que ymportasen; y en lo demás podra Ciudad tomar el medio que fuese mas de su agrado” (AC-1077: 148). Además de incurrir la pérdida de su salario, se despidió a Ortiz como maestro de obras de la ciudad. El 3 de julio de 1748, se nombró a Manuel Pérez maestro de obra con un sueldo de 4.000 reales y “con las mismas prerogatibas con que obtubo este empleo Antonio Hortiz su antecesor” (AC-1077: 172). El mismo día de su nombramiento como maestro de obras, la ciudad pagó a Pérez 311 reales por el arreglo del patio de comedias: “La Ciudad en vista de la memoria dada por Manuel Perez su maestro de obras del reparo ejecutado en el Patio de Comedias y de lo expuesto a su continuacion por el señor don Francisco Bernardo Asenjo cavallero del havito de Santiago coronel de los reales exercitos de Su Majestad cavallero comisario a quien se cometió para su vista libró a fabor del dicho Manuel Perez […] trescientos y once reales por importe de dicho reparo” (AC-1077: 175).

Después de la demolición del patio de comedias del Hospital de la Misericordia en 1760, parece que no hubo espacio teatral hasta 1781, el año en que José Meléndez, autor de máquinas y sombras chinescas, pidió licencia para construir un patio de comedias en el Hospital de Sancti Spiritus. Según el acuerdo entre Meléndez y la ciudad de Segovia, “todo ello ha de ser a su [Meléndez] costa, quenta y riesgo” (A.H.P.Sg.Protocolo 3.019, fol. 334). La ciudad decretó que se desmontara el patio después de las representaciones de Meléndez y prohibió que “se ejecute la menor dibersion de comedias, maquinas, volatines, títeres ni otra semejante” (AC-1109: 795). El autor de comedias Josef León y los miembros de su compañía teatral montaron un espacio teatral en el patio de comedias del Hospital de San Juan de Dios en 1784. La ciudad de Segovia estipuló que León y su compañía representaran las comedias “con la decencia posible y separacion de hombres y mujeres con sus aposentos y executarian las ordenes de la ciudad en quanto a las entradas y salidas y horas para la dibersion” (AC-1112: 251). La actividad teatral durante el siglo XVIII no fue tan exitosa como la del siglo XVII, pero se puede apreciar su importancia para los segovianos en esa primavera de teatro de 1748.


(*) Académico Correspondiente, Real Academia de Historia y Arte de San Quirce.