Cuando el planeta se posiciona justo entre la Luna y el Sol, la luna llena luce en el cielo. Esto no ocurrió en la noche del sábado al domingo. Pero sí que se cumplió el significado más ‘espiritual’ del plenilunio; Segovia respiraba energía, receptividad y fuerza. Tras dos años de parón obligado por la pandemia, la ciudad celebró su tradicional ‘Noche de Luna Llena’ con medio centenar de actividades que contaron con un gran éxito de participación y que llenaron las calles, plazas, espacios y monumentos de danza, circo, teatro, magia, observación astronómica y, por supuesto, mucha música y arte.

Organizada por el Ayuntamiento de Segovia, a través de su Concejalía de Cultura, la XIV edición de uno de los eventos culturales más emblemáticos de la ciudad se desarrolló entre las 20:00 y las 2:00 horas, con un total de 50 propuestas gratuitas que inundaron de cultura el centro histórico, recuperando espacios como el Alcázar, la Academia de Artillería, el Palacio de Quintanar, el Museo Rodera Robles, e incorporando otros nuevos como las Ruinas de San Agustín, el Enlosado de la Catedral o el Convento de las Dominicas.

Así, la Noche comenzó a las 20:00 horas con música en diferentes ubicaciones. La Asociación Cultural Escuela de Dulzaina de Segovia inició en el Azoguejo unos pasacalles populares, mientras pequeñas formaciones de la ‘Banda Sinfónica Tierra de Segovia’ actuaron en el Paseo del Salón, y la charanga ‘Jarra y Pedal’ se ocupó de poner música festiva en la Plaza Mayor y sus aledaños. Además, en el Azoguejo se dio cita el folclore local e internacional con el XXXIV Festival de La Esteva, de la mano de grupos nacionales y otros procedentes de Colombia y Guinea.

Ambiente festivo

Niños, jóvenes y mayores vivieron un gran ambiente festivo en la ciudad y disfrutaron de una programación que este año traía novedades, con una original propuesta de observación astronómica que tuvo lugar en la Casa de la Química del Alcázar; el proyecto ‘Decamerón’, que utilizó las nuevas tecnologías para acercar a los asistentes a los cuentos de la obra cumbre de ‘Bocaccio’ en diferentes espacios; el espectáculo de danza y circo contemporáneo a cargo del colectivo ‘Embora’ en las Ruinas de San Agustín; o el punto final musical que convirtió la Plaza Mayor en un espacio para los ritmos alternativos de la mano de la DJ Katatonik´Mery.

También fueron novedosos los circuitos por la ciudad, como el que propuso ‘Tamanka Teatro’ con salida desde el Socorro, o la rompedora propuesta de ‘Ro Gotelé’ y su ‘Paseo de Autoayuda’, en torno al libro editado por la editorial segoviana ‘La uÑa RoTa’.

Entre las actividades se incluía, además, teatro de calle y magia a cargo de destacados grupos internacionales, actuaciones musicales, narraciones orales, poesía, fotografía… y toda la riqueza que ofrecieron los museos y monumentos que mantuvieron abiertas sus puertas.

La Asociación de Cocineros de Segovia, la Asociación de Camareros, de la pastelería ‘Molinga’, y Carrefour, pusieron el toque gastronómico, que culminó con las ‘Tapas Lunares’, a disposición de los segovianos en los bares y restaurantes colaboradores.

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