alida jimenez 2
Álida Jiménez preside desde hace algo más de diez años la Asociación Música Diversa. / E.A.

“Ponme un Re, un La y un Mi”, le pedía a su padre. Fue su primer profesor. Aunque él no era docente, en su juventud había tenido su propio grupo. Álida Jiménez (Segovia, 1978) siguió sus pasos. Desde que era apenas una niña, le gustaba cantar. Cuando estaba en el colegio, se apuntó a clases de danza. Esto le ayudó a desarrollar su “oído musical”. Y, poco después, su interés por la guitarra. Cada vez le llamaba más la atención este mundo. “Me iba picando el gusanillo”, cuenta. Tanto, que ahora se dedica profesionalmente a ello. Combina la música con el teatro. Esto es la “mitad” de su vida. Se ocupa de la producción y ejecución de espectáculos: organiza desde hace 19 años el Festival de Música Diversa de Segovia.

Primero surgió la Asociación Músicos de Segovia. “Teníamos muchas inquietudes y necesitábamos encontrar espacios en los que poder tocar”, relata. A todos les unía su pasión por la música. La entidad solo vivió dos años. Después, fundaron la Asociación Música Diversa: Jiménez la preside desde hace algo más de diez años. Para “mantener vivo” el festival. Y poder tocar en su ciudad. El objetivo es que esto sirva de “escaparate” para los músicos locales. Aunque también para traer a artistas internacionales. La XVIII edición se celebró del 26 de mayo al 4 de junio. “Fue muy bien y todas las actuaciones estuvieron fenomenal en cuanto a calidad y asistencia de público”, asegura Jiménez.

Su formación es bien distinta de su pasión: se licenció en Historia. Cursó un ciclo de FP de Turismo. E hizo un máster en Gestión de eventos. Pero no tardó en vincularse a lo que de verdad le interesaba: la música.

Formó su primer grupo con su amiga Clara. Más tarde, Jiménez siguió su camino de manera independiente. Se fue topando con personas que alimentaron su faceta musical. Habla de la “casualidad” cuando recuerda cómo fueron sus inicios. “Por muchas casualidades de la vida, te van llamando y esto al final te va llevando”, explica. Aunque reconoce que la producción de eventos musicales supone “muchísimo trabajo”: conlleva hacer guiones, preparar temas, componer algunas “poesías míticas”… Pero es feliz.

Hace años que fundó una compañía junto con Sonsoles Novo: ‘La imaginación teatro’. La mayoría de sus trabajos son para todos los públicos. En la actualidad, tiene 12 obras en marcha. Esto no es todo: compone sus propios temas. Actúa como solista. También forma parte del dúo ‘Canciones para la transición’ con Gaspar Payá. Y del grupo ‘Los sabuesos’, de pop-rock de los 80 y 90. A su currículum hay que añadir su espectáculo ‘El hilo de plata’, una combinación de música y algunas de las poesías más importantes de la historia española. A su vez, realiza visitas teatralizadas en verano: acompaña las obras con su música y, en ocasiones, actúa.

Tras “todo el esfuerzo” que ha tenido que realizar, no se imagina dedicándose a otra cosa. Se siente una gran afortunada por poder vivir de la música. Y tener la posibilidad de compaginarlo con el teatro y la organización de eventos. Seguirá luchando para que esto no cambie. Y su vida nunca deje de estar ligada a la cultura.