Una importante e insólita crisis

    Ayer se produjo la comunicación de lo que era un secreto a voces desde hace al menos nueve meses: la dimisión de la alcaldesa de Segovia, Clara Luquero, y su sustitución en el futuro por la concejal de Urbanismo, Clara Martín. Es la tercera crisis que va a conocer en una misma legislatura el Ayuntamiento, después de la salida previa de dos concejales clave en el equipo de gobierno: Claudia de Santos y Gina Aguiar. Muchas fracturas en tres años de gobierno. La más llamativa, sin embargo, es la de la alcaldesa, que no se marcha por haber sido nombrada para nuevas responsabilidades institucionales, sino por cuestiones personales. Es decir, la crisis de gobierno es importante, muy importante, y es la primera conclusión que debe sacarse para a partir de ahí analizar lo extraordinario de la situación. Y no es la primera que se registra en Segovia con un gobierno socialista en menos de una década, lo cual debería animar al partido a realizar un análisis profundo sobre su situación en la ciudad. Aludir a cuestiones personales es una fórmula tan genérica como, a la postre, vacía de contenido, porque se utiliza a la menor ocasión y con los fines más dispares y no resta un ápice a la gravedad de la situación ni a lo insólito de ella.

    El caso es que queda sobrevolando un conjunto de dudas sobre un Ayuntamiento que no se caracteriza, a mediados del 2022, por su eficacia. Ahí quedan sobrevolando su situación financiera; los proyectos inacabados, del que el CIDE es su muestra más palmaria; la baja ejecución presupuestaria; los retrasos en la formulación de presupuestos; la demora en la concesión de licencias urbanísticas; las quejas de algunos proveedores esenciales; la escasez que muestra muchos aspectos de la función pública; el incumplimiento de proyectos esenciales en el programa de gobierno, como la peatonalización de buena parte del casco histórico y la indefinición de otros como el del Valle de Tejadilla… La nueva alcaldesa tendrá un año para revertir esta situación, lo cual a priori se muestra complicado en el poco tiempo que posee para demostrar los beneficios de su gestión. Lo primero que tendrá que dilucidar es si mantiene o no en su ejercicio la delegación de Urbanismo, una de las concejalías que experimenta tanta demora en la concesión de licencias que en estos momentos —y no se sabe hasta cuándo durarán las conversaciones— se negocia con el Colegio de Arquitectos su imbricación en parte del proceso administrativo.

    Este periódico más que centenario le transmite lo mejor en lo personal y hacia el futuro a quien ha sido la alcaldesa de nuestra ciudad de Segovia

    Clara Luquero es una mujer afable y educada, y que quiere a Segovia. Se va no porque la anime a irse ningún caso de corrupción o irregularidad administrativa, lo cual es una novedad en España en lo que se refiere a dimisiones, sino porque lo ha decidido libremente, sin ataduras ni palancas que condicione una decisión personal. Ser alcalde o alcaldesa de su ciudad es uno de los cargos más difíciles con los que puede encontrase un político a lo largo de su carrera. Su inmediatez y su exposición pública los señala. Ayer chirriaron algunas ausencias en su despedida pública. O algunas actuaciones cortadas a destiempo. Probablemente sean fruto de la casualidad, pero en momentos como estos hasta el menor signo es susceptible de interpretarse de distinta manera. Porque la forma indefectiblemente termina configurando el fondo. Este periódico más que centenario le transmite lo mejor en lo personal y hacia el futuro a quien ha sido la alcaldesa de nuestra ciudad de Segovia. Y a la nueva regidora le desea el mayor de los éxitos, simplemente por el bien de todos nuestros conciudadanos. Pero no cederá ni un ápice en la vigilancia de las políticas que atañen a todos los segovianos, y ni se cortará en la crítica ni le dolerán prendas los parabienes. Es la función de un medio de comunicación. No vienen tiempos fáciles. Sería terrible que las oportunidades futuras que se dibujan en el horizonte con los fondos europeos pasen de largo por una incapacidad endógena de gestión. Es el principal reto hacia el futuro en este año que queda de legislatura; ese y el mejorar la eficacia de un Ayuntamiento que cuenta entre sus debilidades la cuestión financiera y la falta de recursos humanos.