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Una de las localizaciones con más quejas por ruido es la calle Infanta Isabel, conocida como ‘calle de los bares’. / KAMARERO

La previsión de lluvia no parece ser un problema para disfrutar de los días festivos. Y mucho menos para celebrarlos. Ya sea en bares, discotecas, casas, pisos o bajo los soportales de la Plaza Mayor, entre otros lugares. Son tardes y noches inolvidables para las personas que, cansadas de estar casi dos años encerradas por la pandemia, aprovechan las fechas memorables para celebrar la ‘normalidad’. Sin embargo, quienes tampoco olvidan esos días son los vecinos cuyo hogar se convierte en pistas de baile. Una situación con la que conviven cientos de segovianos cada semana, pero que se agudiza los viernes, sábados y festivos.

“Nadie puede hablar de ello si no lo vive. Solo puedo decir que es una situación invivible”, indica una vecina residente en la calle San Nicolás. “Llegas del trabajo al anochecer y no tardas en ir a dormirte porque al día siguiente madrugas, pero no puedes. Hay días en los que no importa la hora ni que sea lunes, te tiemblan las paredes de la música y los gritos, se hace imposible pegar ojo”, añade.

Con ello, se refiere al problema del ruido en el recinto amurallado a causa de las cada vez más frecuentes fiestas en los pisos de estudiantes, los cuales en su práctica totalidad concentran alumnos de IE University. Un malestar e incomodidad con los que conviven multitud de vecinos, sobre todo desde el pasado curso académico, cuando se aplicó el toque de queda, hasta el punto en el que muchos de ellos contemplan mudarse a otra zona de Segovia, si no lo han hecho ya.

“Los pisos de alquiler de estudiantes están dispersos y muy extendidos por todo el casco histórico”, detalla Pedro Montarelo, portavoz de la Asociación de Vecinos del Recinto Amurallado de Segovia (Avras). Una organización que hizo pública este miércoles su impotencia ante “los comportamientos inaceptables de estudiantes que organizan nutridas y ruidosas fiestas o reuniones ante altas horas de la madrugada”.

Según el testimonio de varios vecinos que viven cerca de los lugares más frecuentados por los alumnos de IE University, son innumerables las noches que no solo no han podido descansar, sino que también han sentido ansiedad e irritabilidad al ver que es un problema que se está sucediendo desde hace meses y “no tiene pinta de que se vaya a solucionar pronto”, lamenta un residente que vive cerca de la plaza de la Rubia.

Ante la pregunta de que cómo sabe que los inquilinos de los pisos problemáticos son alumnos de este centro universitario, el vecino considera que “es habitual oír gritos en otros idiomas, ya que la mayoría de ellos son jóvenes extranjeros”, los cuales han llegado a Segovia para cursar sus estudios en IE University con un programa de movilidad.

Además, “estos eventos se están produciendo incluso más los días laborables, como los martes o jueves”, determina Montarelo. Un hecho que el portavoz conoce gracias a las quejas que llegan de algunas personas vía WhatsApp, una plataforma en la que se ha creado un chat grupal con el lema ‘Derecho al descanso’, en el que cada día los vecinos notifican las situaciones que están viviendo.

No obstante, como el portavoz de los vecinos del casco histórico segoviano advierte, “seguro que hay muchas fiestas que desconocemos porque los residentes ya se han cansado de avisarlas”. Por ello, el hecho de que no se notifique no significa que no se hayan producido.

Problema en las calles

Según se ha anunciado, los pisos de estudiantes están dispersos por todo el centro histórico. No obstante, hay localizaciones en las que las quejas de los residentes por el ruido de fiestas y botellones, ya sea en los hogares o en las calles, están a la orden del día.

Así, los puntos ‘negros’ se corresponden con las zonas cercanas a las residencias de los estudiantes, sobre todo donde estos se reúnen, como la calle de San Nicolás, la plaza de la Rubia, calle de la Infanta Isabel -conocida como ‘calle de los bares’-, la calle Doctor Velasco, plaza del Corpus o el paseo del Salón Isabel II. De hecho, en este último lugar “cada fin de semana hay jaleo de jóvenes que están allí hasta muy tarde cantando y haciendo mucho ruido, pues cuando los bares cierran, se quedan fuera haciendo botellón”, explica Montarelo.

El portavoz de los vecinos habla de que el ruido en la calle se ha acentuado en los últimos meses por la resistencia a entrar a los bares a causa del Covid-19. Y en vista de la cantidad de jóvenes que transitaron las calles en las madrugadas del viernes y de ayer, muchos disfrazados por Halloween, no importa la lluvia o el frío mientras la fiesta continúe.

“Estamos muy molestos con esta situación y enfadados porque no se ponen las medidas adecuadas para evitarla”, afirma Montarelo. “Vemos que no se toma en serio el tema”, enuncia. Por ello, reclama que las acciones para resolver esta problemática se realicen a diferentes bandas: vecinos y residentes, propietarios de los pisos de los estudiantes, autoridades académicas y Ayuntamiento.

Búsqueda de una solución

De hecho, el portavoz de Avras informa de que ya han dirigido una queja al Consistorio, pero “no nos han contestado”. Por su parte, Raquel de Frutos, concejala de Seguridad del Ayuntamiento, indica que “a día de hoy, no se han puesto en contacto conmigo”. Sin embargo, manifiesta que “estamos poniendo todos los medios que tenemos en nuestras manos para resolver la situación”.

De este modo, recuerda que los vecinos agraviados deben llamar a la policía local para poder hacer una medición del ruido. El inconveniente es que, muchas veces, cuando las autoridades acuden a una vivienda que está organizando una fiesta, “los residentes no abren y eso crea dificultades para identificarlos”. En este caso, Avras recuerda que la medición se puede hacer en el hogar de los propios afectados, lo que posibilitará la denuncia de los hechos.

Así, con la colaboración de todos, se podrá dejar de lado la “sensación de indefensión que afecta a nuestras condiciones de vida”, reclama Montarelo. “Pues bastantes vecinos se han ido ya”, concluye.

Situación agravada por pandemia

La Defensora de la Ciudadanía, Paloma Serrano, ya consideró el ruido como “un problema sistémico de la ciudad” en el Informe de 2020. Una cuestión “agravada por el incumplimiento de las restricciones de la Junta en relación a la pandemia” sin aparente solución, según recoge el documento.

En concreto, en el ejercicio pasado se notificaron a la Defensora cerca de una veintena de quejas relativas a esta temática, de las cuales la mayoría están provocadas por el ruido de estudiantes o vecinos en el centro de la ciudad.

Una de las localizaciones con más quejas por ruido es la calle Infanta Isabel, conocida como ‘calle de los bares’.