Los paisajes que aguardan los jardines son bellos por sí mismos. No necesitan ningún complemento. Y, a su vez, es muy difícil trasladar esta belleza de la realidad a un lienzo. Sin embargo, algo que comparten el pintor valenciano Joaquín Sorolla y el artista segoviano Esteban Vicente es su gran capacidad para hacer que algo complejo sea posible y fácil. Una cuestión que se ve refrendada en las múltiples obras que tratan sobre la pasión que también los une: la jardinería.

En torno a esta afición se configura la exposición ‘A la luz del jardín. Sorolla-Vicente’, que consiste en 80 obras de ambos pintores inspiradas en sus ‘edenes’ particulares. Esta muestra es un proyecto ‘espejo’, ya que se podrá visitar en el Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente, ubicado en la capital segoviana; y también en el Parrish Art Museum de Nueva York -en este caso, la exhibición contará con una selección diferente de 73 obras-.

Esta iniciativa se gestó antes de la pandemia, pero hasta este año no ha podido materializarse. “Cuando vine antes del covid y propusieron esta exposición me llamó mucho la atención, pues se conectan nuestras felices recuerdos de la infancia con las horas pasadas con Harriet y Esteban Vicente”, expuso Andrew Stein, uno de los patronos americanos del Museo y presidente de The Harriet and Esteban Vicente Foundation, entidad organizadora junto a los dos escenarios de la muestra.

La exposición es uno de los platos fuertes de las actuaciones del presente ejercicio en el museo y protagonista en el verano. Con la subida de la temperatura, el interior del Museo será un espacio privilegiado para todos aquellos que quieran respirar el aire fresco que emana, a través de la luz y el color, todos los cuadros que conforman la muestra pictórica.

La inauguración de la exposición ‘A la luz del jardín. Sorolla-Vicente’ se celebró ayer en las inmediaciones del Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente. / KAMARERO
La inauguración de la exposición ‘A la luz del jardín. Sorolla-Vicente’ se celebró ayer en las inmediaciones del Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente. / KAMARERO

Inauguración

“Este jardín, en la forma, son realmente dos: el de Esteban Vicente y el de Joaquín Sorolla; el del expresionismo abstracto y el del impresionismo; el del color y el de la luz. ¿Qué mas necesita el mejor de los jardines”, consideró el presidente de la Diputación de Segovia y del Museo Esteban Vicente, Miguel Ángel de Vicente. “Es un arte -el de la jardinería- atrapado en otro arte -el de la pintura-”, añadió.

Así lo declaró De Vicente en la presentación del acto inaugural de la exposición, que se celebró este jueves. Junto a Andrew Stein, el presidente de la institución provincial también estuvo acompañado por la alcaldesa de Segovia, Clara Martín; el concejal de Cultura del Ayuntamiento de Segovia, Alberto Espinar; la vicepresidenta 2ª de la Diputación, Sara Dueñas; y del diputado de Cultura, Juventud y Deportes, José María Bravo; así como de varios participantes en la organización de la exposición y expertos en el mundo del arte, entre otros.

A continuación, la directora conservadora del Museo anfitrión del evento y comisaria de la exposición, Ana Doldán, tomó la palabra para indicar que, tras una serie de proyectos de artistas relacionados con Segovia, “volvemos la mirada nuevamente a Esteban Vicente y su legado”. “Profundizar en la investigación sobre su vida obra es uno de nuestros objetivos fundacionales”, insistió. Y en esta ocasión se alcanza junto a Sorolla.

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Ana Doldán, Miguel Ángel de Vicente y Andrew Stein. / KAMARERO

Naturaleza y sentimiento

“Pintar no es pensar, es sentir”, decía el artista tureganense. De modo parecido, “la pintura, cuando se siente, es superior a todo”, consideraba el pintor valenciano. Así lo recordó Ana Doldán para posteriormente remarcar que no solo la guía y búsqueda del sentimiento en sus obras es lo que les une, sino que este se conjuga a la perfección con la jardinería.

Es sabido que en la mesa del taller de ambos artistas no podía faltar un jarrón con flores. Y también que ambos adquirieron solares –Sorolla en Madrid y Esteban Vicente en una población en Long Island, en Nueva York- donde cultivaron sus gusto por ambas pasiones y se instituyeron como auténticos ‘pintores de jardines’.

“Si no se hubiera dedicado a la pintura, Esteban Vicente hubiera sido paisajista”, dijo Ana Doldán recordando las palabras del pintor segoviano. No obstante, es menester recordar que en este proceso también intervino un factor determinante: el amor por sus familias y, en concreto, por sus esposas.

Sorolla y Esteban Vicente se inspiraron en los jardines de sus propias casas, los que cultivaron y cuidaron con la ayuda de Clotilde y Harriet, respectivamente. Así, esta orientación a la naturaleza no solo fue “una exploración de la belleza, el color y luz”, detalló Andrew Stein; sino también “un verdadero homenaje a sus verdaderas esposas”, aseveró.

Sus cuadros representan más allá de las flores, son una auténtica expresión de amor. “Según van paseando por los pasillos se puede ver la progresión de la obra, pero también la celebración de la belleza y el amor. El amor por su vida, por sus vidas”, se enorgulleció el patrono americano del Museo Esteban Vicente.

Museo convertido en jardín

De este modo, el itinerario de la visita a la exposición reúne todo lo necesario para ofrecer un largo paseo por jardines ilustrados. Los de Sorolla se ubican en paredes rosadas, los cuales están abrazados por el fondo blanco que acoge las diferentes obras del artista tureganense. De las 80 obras totales, 22 son de la colección del propio Museo y las otras, de propiedad pública o privada.

En el recorrido se funden los lienzos de mayor tamaño con otros más íntimos, y los óleos con la técnica del collage. También hay un contraste de los verdes, amarillos, fucsias o morados, que evocan mares de flores. Por ejemplo, a Sorolla no le importa describir una flor, sino que experimenta más allá, hasta incluso advertirse cierto camino hacia la abstracción. A su vez, pone de manifiesto su maestría con los jardines. Tanto en la realidad, con diferentes añadidos arquitectónicos y llegando a crear un patio andaluz; como en su obra. De hecho, son conocidos sus paisajes naturales del Real Sitio de San Ildefonso.

Por otro lado, para Esteban Vicente la naturaleza es un elemento subyacente en el conjunto de su obra, pero es en 1964 cuando fija la mirada hacia su jardín y “organiza el espacio por medio de masas de color”, afirma Ana Doldán. “El pintor y Harriet utilizaron la naturaleza en su estado puro, silvestre y salvaje, aunque también meditado”, detalla.

Todo ello se percibe en sus cuadros, pero también en las fotografías que han sido reunidas para poder observarse en la muestra, en los que ellos -ambos artistas y su familia- son protagonistas en la creación de sus jardines. A su vez, la exposición también se nutre de una pequeña pieza audiovisual en el que se han recopilado vídeos de Harriet y Esteban Vicente en su casa de campo.

“Sorolla y Esteban Vicente enamoraron con sus obras a lo largo del Atlántico”, insiste la directora conservadora del Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente. De esta manera, no sorprende que el proyecto de exposición simultánea vaya a ser bien recibido, tanto en Segovia como en Nueva York.

Esta no es solo una oportunidad para sacar a la luz los tesoros que albergan las pinacotecas, sino para hacer homenaje al legado del pintor segoviano y sus aspectos comunes con Joaquín Sorolla.

En definitiva, las personas que lo deseen podrán disfrutar de la muestra en el Museo Esteban Vicente hasta el 2 de octubre, en horario de martes a viernes de 11.00 a 14.00 horas y de 17.00 a 20.00 horas; así como los sábados de 11.00 a 20.00 horas y los domingos y festivos de 11.00 a 15.00 horas. Las entradas son gratuitas. Por otro lado, con tan solo un mes de diferencia, las puertas del Parrish Art Museum de Nueva York albergará ‘A la luz del jardín’ entre el 7 de agosto y 16 de octubre.

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Un hombre observa la pintura ‘Tensión’, obra de Esteban Vicente. / KAMARERO

Jardines que mantienen vivo el recuerdo

Las diferentes estancias del Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente albergan los diferentes jardines ilustrados de los artistas Esteban Vicente y Joaquín Sorolla. Sin embargo, el homenaje y recuerdo a ambos pintores no queda tan solo en las paredes de un interior, sino que también escapa al exterior.

En concreto, la naturaleza de los cuadros saltan al jardín del Museo, donde se pueden encontrar plantas y especies que sobresalen en las pinturas de Sorolla. Pero también se ha adecuado el espacio natural para “crear una parte del jardín de Harriet y Esteban Vicente en la parte que abraza la sepultura de ambos, para que allí también descanse su sueño común”, declaró la directora conservadora del Museo y comisaria de la exposición, Ana Doldán.

De este modo, desde abril se trabaja en la adecuación de una parte del jardín con la plantación de flores características de la pintura del artista segoviano, como pueden ser los lirios de día, las zanahorias silvestres, margaritas, un rosal trepador, etc.

Cuando Esteban Vicente falleció en 2001, su esposa Harriet hace culto a su memoria y mantiene vivo el jardín que habían cuidado juntos durante tantos años. “Por ello hemos recreado una parte de su jardín en el nuestro, es nuestro particular tributo a los dos”, determinó Ana Doldán. Este lugar se podrá visitar dos viernes por mes hasta septiembre con motivo del circuito ‘Jardines vividos’ ofertado por la Concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Segovia.

Además, la exposición también sale al terreno público en uno de los parterres de la Avenida Vía Roma. En concreto, la obra ‘Visión’ de Esteban Vicente, creada en 1995, será protagonista en una superficie total de 40 metros cuadrados donde ha sido recreada. En esta ubicación se han plantado una serie de especies vegetales que proporcionan distintos matices cromáticos de la obra de referencia, como el rojo, naranja y amarillo; así como distintas tonalidades de verde.

Este proyecto ha sido realizado en colaboración con la Concejalía de Medioambiente del Consistorio de la ciudad. A su vez, el jardinero paisajista e investigador botánico Eduardo Barba y el arquitecto y paisajista Manuel Sánchez se han encargado de ambos proyectos.

Ana María Criado (Segovia, 1998). Periodista y humanista por la Universidad Carlos III de Madrid.