Pilar Fraile
Pilar Fraile.

Si la distopía supone la construcción de una sociedad ficticia, indeseable en sí misma, el libro de Pilar Fraile (Salamanca, 1975) Días de euforia, es un libro distópico. Pero también es un libro bien escrito, de prosa fluida y discurso dinámico, en donde la sociología –las leyes que rigen el comportamiento del ser humano, lo predecible de las respuestas ante un estímulo externo, la facilidad con que la sociedad se sumerge en una felicidad artificial- se une a la psicología, y al mundo de los afectos y de las relaciones más íntimas. Con todos estos mimbres es difícil realizar un cesto bien tramado; a poco que te descuides, la acción o los personajes o la trama se dislocan y el ambiente y la atmósfera necesarias se van al traste. Cosa que no se debe permitir una narración fantástica, de ciencia-ficción o distópica, que es la que se desarrolla en este libro. La autora, sin embargo, maneja bien sus bazas, y eso que este tipo de género presenta de inicio dos problemas: resultar creíble al lector –que es lo mismo que decir que este se deje envolver por su atmósfera- y que el final sea coherente con lo que antes se ha mantenido en las páginas precedentes.

Lo ha debido conseguir sobradamente Pilar Fraile cuando ayer su novela se alzó con el premio de la crítica de Castilla y León. Un jurado presidido por Gonzalo Santonja, y que incluía, en nombre de EL ADELANTADO DE SEGOVIA, a quien esto firma, eligió la novela de la salmantina, pero hizo hincapié en la calidad de las obras que habían llegado a la final; y en buena medida también en la juventud –salvo las honrosas excepciones de esos dos grandes como son Antonio Gamoneda y Antonio Colinas– de gran parte de los finalistas. A la votación última llegaron dos magníficos libros: la crónica –es la calificación que a mi parecer mejor se acomoda a este libro- de Noemí Sabugal, Hijos del carbón, y El fondo del cubo, de David Refoyo, que en su día consiguió el Accésit del XXX Premio de poesía Jaime Gil de Biedma que convoca la Diputación Provincial de Segovia.

En suma, espléndida hornada la de este año con obras escritas desde Castilla y León y que sin duda enriquecen el panorama cultural de una comunidad ya rica en estas lides.