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Los profesionales de Vetraria Muñoz de Pablos trabajan en la restauración de urgencia de la vidriera de La Asunción de la Virgen. / EL ADELANTADO

Dimensionar, calcular y componer. Sobre estos tres conceptos se asienta el trabajo que desde 2010 llevan a cabo los profesionales de Vetraria Muñoz de Pablos para recuperar y poner en valor uno de los elementos arquitectónicos más singulares de la ‘dama de las catedrales’ como son las 157 vidrieras que adornan los vanos de la seo segoviana. Desde que en 2009 el Cabildo Catedral decidiera encargar al vitralista Carlos Muñoz de Pablos y a sus hijos Pablo y Alfonso desarrollar el plan director para la restauración de las vidrieras, el trabajo de esta familia de artesanos y artistas de la confección de vidrieras artísticas se ha orientado casi de forma exclusiva a dar forma al proyecto más ambicioso que el cabildo ha emprendido en los últimos años, con una inversión superior al millón de euros.

El deán de la Catedral, Ángel García Rivilla, aseguraba en la presentación del plan director hace 11 años que el Cabildo no se marcaba plazos a la hora de desarrollar los trabajos, consciente de que el valor del tiempo en un proceso de estas características es fundamental para garantizar el óptimo resultado. De este modo, una década después, se ha completado un buen porcentaje de la recuperación de las vidrieras, pudiéndose ver ya en todo su esplendor las de la nave central, el muro occidental, el crucero sur y la del Evangelio, según los datos ofrecidos desde el Cabildo.

El propio devenir del trabajo restaurador ha obligado a reestructurar la organización y tras realizar un recuento nuevo, los planes a realizar se han redistribuido en cuatro fases, que una vez concluidas darán por finalizado todo el proyecto.

Así, en la primera fase se abordarán las cuatro triples vidrieras que quedan en la nave de la epístola, para después llevar a cabo en una segunda fase las del crucero norte. Posteriormente, la tercera fase abordaría la restauración de las vidrieras del presbiterio, para concluir con las de la girola y la capilla mayor, en las que están representados los santos segovianos.

Restauración de urgencia

Pero como en cualquier intervención de envergadura, los problemas surgen, sobre todo en un patrimonio con un delicado estado de conservación. Así, en enero de este año, el Cabildo presentó ante la Comisión Territorial de Patrimonio una solicitud para la restauración de una de las vidrieras del crucero norte que representa la ‘Asunción de la Virgen’, pieza realizada por Francisco Herrranz, entre 1674 y 1689.

La intervención surge ante la urgencia del estado de la vidriera, en la que los técnicos detectaron deficiencias en el asentamiento de varios de los paneles que la forman. Tras obtener el visto bueno de las autoridades regionales, los trabajos comenzaron a mediados de este mes para consolidar los elementos inestables del conjunto, reforzando los originales y sustituyendo todos aquellos que no cumplan su función.

La restauración comprende también la limpieza de los vidrios, elaboración de piezas nuevas que se hayan perdido -marcando en cada una de ellas el año de ejecución, como señal de que se trata de una pieza reintegrada- y emplomado; así como una protección isotérmica montada sobre bastidor de acero y separada de la vidriera 3 milímetros para permitir la circulación del aire. En el montaje final del conjunto, se colocarán las barras chaveteras originales, que serán restauradas y reforzadas en la fábrica.

Aunque enmarcada en el plan director, la restauración de esta vidriera ha sido la única realizada en los elementos arquitectónicos de la Catedral durante la pandemia, ya que el Cabildo ha aparcado todos los proyectos de restauración a la espera de que el turismo vuelva a llenar las arcas que permitan desarrollar el mantenimiento de su valioso patrimonio. Así, desde esta institución se explica que la intervención en la vidriera “ya estaba prevista, pero se ha adelantado debido a la urgencia de su estado, para evitar daños mayores”.

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El proceso debe ser realizado de forma muy cuidadosa en todas y cada una de las vidrieras. / EL ADELANTADO

Un complicado proceso que mezcla ciencia e investigación

El paso del tiempo ha deteriorado las vidrieras, determinando que hayan llegado incompletas: se han perdido siete vanos con sus vidrieras completas, 11 con pérdidas importantes y 31 vidrieras con pérdidas menores. De hecho, al comenzar la restauración, se detectó que de los 541 metros cuadrados de vidrieras se había perdido un 32 por ciento, por lo que la restauración comenzó con la planificación y recopilación documental que permite definir el plan de trabajo.

Así, los criterios de restauración y conservación son: el conocimiento profundo de la obra antes de la intervención, la máxima reversibilidad de todas las actuaciones y que estas no causen deterioro alguno y la mejora en la comprensión de la obra sin distorsionar su lectura.

Los principales problemas a los que se han enfrentado en el proceso de restauración son las pérdidas de la superficie (muchas de ellas se vieron afectadas por el incendio de la torre de 1614), los depósitos de suciedad y las restauraciones de mala calidad que afectan a las estructuras.

Luminosa y colorida catequesis