Carla de la Fuente, en una de las clases del campus de IE en Segovia. / Roberto Arribas
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Cuando Carla de la Fuente llegó a su clase de BBA en IE University en Segovia, su grupo de amigos la recibió por todo lo alto. No era para menos. Pocos son los que pueden decir que tienen de compañera de clase a toda una campeona nacional. Carla se había colgado ese fin de semana la medalla de oro en el Campeonato de España Menores de doma clásica en la categoría de Jóvenes Jinetes. Había trabajado todo el año para alzarse, ahora en septiembre, con este triunfo. Esas cuatro horas de duro entrenamiento al día con su caballo en Espirdo, localidad segoviana donde reside con su familia, habían dado su fruto una vez más.

La amazona segoviana, montando a “Fay” –un caballo hannoveriano de doce años– logró ser la primera en su categoría, en la que compitieron cerca de una treintena de chicos y chicas de toda España. “Aunque llevo montando a Fay desde los siete años, todo concurso es complicado, hay nervios, hay responsabilidad por hacerlo bien, compites con buenos jinetes que lo están dando todo, no puedes aflojar y debes de dar siempre lo máximo de ti”, afirma con cierta seriedad.

El triunfo no es ajeno a Carla, que mantiene una constante progresión desde 2013, año en el que se inició en la competición hípica. Fue campeona de España en 2014 y 2015, y hoy día ya cuenta en su palmarés con varias medallas de todos los metales, lo que convierte a Carla en una de las más brillantes promesas de la hípica española.

Ha tenido un buen maestro: su padre. César de la Fuente es uno de los jinetes profesionales más conocidos de Segovia, cuya vida ha dedicado enteramente a los caballos y, en concreto, al mundo del rejoneo durante más de veinte años. “Yo veía a mi padre cómo trabajaba con los animales, y lo admiraba, pero también tengo que decir que los caballos me daban al principio mucho respeto”, se sincera Carla, que añade que “fue con 13 años cuando empecé a montar a caballo; enseguida me entusiasmó este deporte”. Su padre siempre le dio libertad para que hiciera lo que más que le gustara y nunca le impuso que tenía que seguir su estela de caballista. La afición por la hípica surgió de manera espontánea. La pasión de Carla estaba escrita en sus genes.

Carla de la Fuente es una joven que aplica un gran sentido común y altas dosis de responsabilidad a todo aquello que emprende. Aunque se pase muchas horas sobre la silla de un caballo, Carla tiene los pies en la tierra. Estos triunfos deportivos no le distraen de lo que es, ahora mismo, su auténtico objetivo: formarse académicamente para labrarse un futuro más allá de la hípica. Actualmente, cursa segundo año de Administración de Empresas (BBA) en el campus de IE University en Segovia donde, confiesa, está muy feliz.

“Tenía claro que quería estudiar aquí; las clases son íntegramente en inglés y, por esa razón, me pasé un año fuera de España – en Bristol, Reino Unido– para perfeccionar el idioma y comenzar la universidad bien preparada”, indica.

Carla de la Fuente se ha convertido en una de las más promesas más firmes de la hípica española. / LUCÍA C.M.

Por la mañana, ella se olvida de los caballos. Cada mañana, Carla asiste a sus clases en IE University. Desde el pueblo de Espirdo tan solo tarda siete minutos en coche en llegar al campus. Confiesa que le gusta mucho su carrera porque ofrece muchas oportunidades. Su idea es poder combinar su formación en negocios con el mundo de los caballos en un futuro. Sobre IE, Carla destaca, ante todo, su carácter internacional debido a que estudia en un campus donde conviven alumnos de 116 nacionalidades. “Esta universidad me ha hecho ver el mundo con otros ojos y con una mente más abierta hacia lo diferente; relacionarse con personas de otras culturas es algo que está muy bien”, asegura. Además, la amazona segoviana insiste en que la formación en IE no se limita a que seas un buen profesional en un campo de determinado, sino que también el modelo académico está diseñado para que los estudios se complementen con otras disciplinas relacionadas con las artes o las humanidades.

Ahora mismo, Carla no tiene mucho tiempo para apuntarse a otras actividades que no sean las puramente académicas: las clases diarias, el entrenamiento con los caballos y las horas de estudio se “comen” el día. No obstante, Carla es una joven inquieta y reconoce que acaba de apuntarse a un grupo de voluntariado porque “me parece muy enriquecedor el hecho de poder ayudar a gente que lo necesita”.

A largo plazo, la estudiante de IE lo tiene claro, le gustaría dedicarse al mundo de los caballos, aunque reconoce que “es una profesión muy difícil”. Si bien, su gran sueño sería poder participar en unas olimpiadas. Esa es su gran meta como deportista y, a tenor de sus extraordinarios resultados deportivos, no es algo que no se pueda lograr. De momento, ya ha participado en varias competiciones internacionales, en Portugal, Francia o en Italia, donde representó, junto con otros jóvenes, al equipo nacional.