Un taponazo contra la crisis

Los segovianos llenaron hoteles, restaurantes y bares para celebrar la llegada de 2012 en una noche caracterizada por el frío y la ausencia de incidentes significativos en la primera madrugada del año.

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Voy a ver si le doy un taponazo a la crisis”. La reflexión surge de labios de uno de los profesionales de la hostelería que dedicaron la primera noche de 2012 a atender la masiva demanda de fiesta, copas y diversión que se concentra habitualmente en la Nochevieja, y que en Segovia no fue una excepción.

Las bajas temperaturas, en algunos momentos de la noche por debajo de los cero grados, no consiguieron congelar las ganas de divertirse de los segovianos, seguramente con la intención de intentar espantar el maleficio de un año que, pese al cálido recibimiento tributado por los segovianos, seguramente no contará con el beneplácito de quienes celebraban cordialmente su llegada. Los rituales previos y posteriores a la celebración de la salida y entrada del año se mantuvieron prácticamente intactos. La mayor parte de los segovianos comieron en familia las uvas de la suerte, sincronizadas con las campanadas retransmitidas por las distintas cadenas de televisión, y después de los brindis, salieron de estampida hacia los locales de ocio; de forma que a partir de la una de la mañana, las principales arterias de tráfico de la ciudad registraban una afluencia de vehículos muy significativa.

El Azoguejo volvió a ser punto de encuentro mayoritario de los jóvenes que, elegantemente vestidos para la ocasión, se concentraron bajo los arcos del Acueducto para reunirse con sus amigos y comenzar el periplo por los bares y locales nocturnos para celebrar el Año Nuevo. Las botellas de cava y sidra, las serpentinas y los estruendosos petardos caracterizaron estos primeros encuentros, seguidos muy de cerca por la presencia de la Policía Local y el Cuerpo Nacional de Policía.

En los hoteles y restaurantes, los cotillones se llenaron de público para recibir a 2012, aprovechando las atractivas ofertas de los establecimientos de la capital. La combinación de opíparos menús con la música en vivo o en disco-móvil en sus distintas vertientes atrajo la atención de muchas personas, que disfrutaron de la fiesta hasta bien entrada la mañana.

La actividad festiva se desarrolló en un clima de tranquildad, con escasos incidentes, según los datos facilitados por la Policía Local. El único accidente que se registró fue ya bien entrada la mañana, a las 10,35 horas, en la calle San Millán, donde se produjo un alcance entre dos vehículos, con el resultado de daños materiales. La Policía Local registró también actos vandálicos puntuales, centrados en desperfectos en papeleras y en el derribo del puesto de castañas situado enfrente del Teatro Cervantes, al que acudieron con celeridad ya que en su interior había una bombona de butano y cabía la posibilidad de que pudiera producirse un accidente.