Un reto para Oña

La localidad burgalesa encara 2012 con el proyecto de albergar Las Edades del Hombre.

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La localidad burgalesa de Oña comienza el año con grandes expectativas y un reto: albergar una nueva exposición de Las Edades del Hombre, tras el éxito que la exposición ‘Passio’ ha tenido en los municipios vallisoletanos de Medina de Rioseco y Medina del Campo. Oña será la encargada de acoger la decimoséptima edición de Las Edades del Hombre en el milenario Monasterio de San Salvador.

Tras haber acogido durante 2011 un variado programa de actos para conmemorar el milenario del espacio monacal de la villa, los habitantes de este pequeño municipio del norte de Burgos esperan que la ubicación de la exposición en su pueblo redunde en una mejora de la vida de todos ellos. No es de extrañar que desde hace unas semanas se estén arreglando calles y aceras con el ánimo de ofrecer una imagen más atractiva a futuros visitantes.

Por otro lado, ha comenzado una serie de actividades formativas para los vecinos de la comarca para que, quien lo desee, pueda realizar un curso online en servicios de información turística, guía acompañante, atención telefónica, promoción turística a través de internet, facturación y contabilidad para poder trabajar en el desarrollo de la exposición que se inaugure la próxima primavera.

Tras la buena marcha de ‘Passio’ que ha rondado el medio millón de visitantes, Las Edades del Hombre de Oña se presentan al visitante como un evento cultural que aúna piezas artísticas y culturales no vistas antes, y que podrán ser contempladas en un espacio monacal único en el mundo.

San Salvador

Hace mil años, en 1011, el obispo de Oca-Valpuesta fundaba oficialmente el Monasterio de San Salvador de Oña, escenario de los orígenes de Castilla y en cuyo Panteón Real y Condal de Oña duermen hoy los reyes Sancho III de Navarra y Sancho II de Castilla. Tal y como cuenta el renombrado ‘Cronicón de Oña’, su fundación responde a un presente de Sancho García, para su hija Tigridia. Nace entonces uno de los espacios monacales con mayor presencia de todo el Reino de Castilla y uno de los más poderosos.

Pasada la Reconquista, y completado el mapa de reinos cristianos en toda la Península, San Salvador adquiere más importancia a partir de 1506, momento en el que integra en la Congregación Benedictina de Valladolid. Es en este momento cuando desde este espacio se llena de tesoros renacentistas y barrocos como un retablo mayor de estilo barroco con un arco que da paso a la capilla de San Iñigo decorada con pinturas de Francisco Bayeu, cuñado de Goya. Tras décadas de florecimiento, la comunidad benedictina abandona el monasterio durante la invasión francesa y posteriormente durante la Desamortización de Mendizábal que obliga a la Iglesia a ceder parte de sus monasterios al Estado. Es así como a mediados del siglo XIX, la iglesia se convierte en parroquia de la localidad y las dependencias monacales en residencia de la comunidad jesuita.