Norberto Garcia Hernanz Libro KAM7655
Norberto García Hernanz. / KAMARERO

Aunque reconoce que su edad podría animarle a hacerlo, a él no le gusta hablar de la nostalgia o de su infancia. A diferencia de otros poetas de su generación, no bucea en sus recuerdos para escribir; está anclado al presente. “Mi trabajo no va de eso, yo quiero seguir viviendo el día a día”, afirma. A sus 64 años, Norberto García Hernanz acaba de publicar su sexto poemario, ‘De esta viva realidad’, que lo presentará mañana, a las 19:00 horas, en la Biblioteca Pública. En el acto también intervendrá el editor de su obra, Antonio Benicio Huerga, y la introducción correrá a cargo del coordinador de la página literaria de El Adelantado de Segovia, Clemente Oria.

A lo largo de 116 páginas, el poeta reflexiona sobre las vivencias que el ser humano experimenta en su día a día y las consecuencias que esto conlleva. En definitiva, trata de profundizar en lo que significa la realidad. El propio título lo dice. El poemario está dividido en cinco partes y todas ellas tienen que ver con esta idea principal. Los títulos de los apartados son simples: tiempo, lugar, ciencia, cuerpo y ánima. La pandemia de coronavirus también está presente en su libro, puesto que “forma parte de la realidad”, asegura. El último capítulo, confín, lo dedica a lo que ha supuesto pasar por este proceso.

Este nuevo proyecto es la continuación de los poemarios que ha ido escribiendo. En sus trabajos es habitual que trate temas que afectan a la vida cotidiana, al presente, a lo inmediato. Todo ello lo hace desde un punto de vista introspectivo, no trivial o superficial. “Le podemos sacar trascendencia a cualquier cosa que nos ocurre en la vida diaria”, declara Norberto.

Una de sus obras la dedicó a lo que supuso la muerte de su madre en el momento presente. Este es el único que está al margen de la temática general de sus trabajos. En ‘Nuevos mapas interiores’ analiza cómo plantearse la vida en el presente, con vistas al futuro. Entiende la poesía como “algo terapéutico”, no solo para el propio poeta, sino también para el lector. Esta cuestión la aborda en otro de sus poemarios, ‘Manual para vacíos’.

Es consciente de que la poesía “sigue siendo algo minoritario”. Además, no tiene inconveniente en reconocer que en ocasiones le piden que repita lo que ha leído, porque su libro “es un tanto introspectivo y tiene connotaciones filosóficas”.

Pero esto no es impedimento para que todo tipo de público pueda disfrutar de su poemario. No obstante, sostiene que “es necesario que tengan cierta madurez y hagan procesos intelectuales en los que se planteen quiénes somos”.

La pretensión del autor es que cada lector haga suyo el mensaje optimista que pretende transmitir: “es mejor ponerte a los mandos, que permitir que alguien te conduzca”, mantiene.